Provincia de Cádiz

9 años al acusado de un secuestro que buscaba un alijo desaparecido

  • Cuatro encapuchados detuvieron ilegalmente a dos hermanos en Vejer en 2004

La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a nueve años y seis meses de prisión a M.A.J.F. porque considera que él era quien dirigía al grupo de encapuchados que en octubre de 2004 secuestró en Vejer a dos hermanos que fueron golpeados e interrogados acerca del paradero de un cargamento de hachís. El alijo que buscaban los secuestradores se lo habían robado otros encapuchados meses antes a un vecino de Barbate que lo escondía en su casa a cambio de 1,5 millones de pesetas. La sentencia afirma que M.A.J.F. fue quien le hizo el encargo al hombre a quien arrebataron el hachís y también quien, pensando que dos hermanos y vecinos de Vejer sabían de la droga, decidió detenerlos ilegalmente.

La Sección Tercera de la Audiencia ya juzgó en diciembre de 2006 a tres de los procesados por este asunto. El cuarto, juzgado el pasado febrero, estaba entonces en rebeldía. La primera sentencia absolvió a uno de los acusados, condenó a otro a once años de prisión y al tercero, a ocho años y seis meses. Una segunda sentencia sobre el caso condena ahora al cuarto procesado por dos delitos de detención ilegal, uno de lesiones y otro de robo con violencia. Total, nueve años y seis meses de prisión. También a indemnizar a uno de los secuestrados con 3.000 euros y al otro con 300.

Como ya ocurrió en el primer juicio, el testigo que durante la instrucción del caso reveló el motivo del secuestro se desdijo en la vista oral celebrada el pasado febrero. La sentencia explica que ese hombre relató a la Policía cómo el acusado M.A.J.F. le propuso guardar en su casa unos paquetes, que él accedió y que días después se presentaron en la vivienda cuatro encapuchados: los golpearon a él y a su esposa, los ataron y se llevaron la mercancía. Él llamó entonces al acusado y éste le dijo que le había buscado una ruina. El testigo dijo en el juicio que no recordaba nada de aquello que en su día había contado. Pero el tribunal da por buena la versión, ya que el hombre ni siquiera explicó en la vista oral si entonces faltó a la verdad por alguna razón.

Uno de los secuestrados dijo en el juicio que los secuestradores permanecieron encapuchados todo el rato pero que al salir de una casa en la que lo tuvieron detenido, se quitó el saco que le habían puesto en la cara porque no podía respirar y entonces vio a uno: era M.A.J.F., a quien reconoció sin duda alguna porque ya lo conocía del pueblo y porque es pariente de su cuñada.

El mismo secuestrado explicó que su hermano consiguió escapar cuando los trasladaron a otro lugar y que cuando los secuestradores se dieron cuenta, decidieron marcharse pero antes le golpearon en las piernas y le advirtieron de que si acudía al médico o a la Policía, matarían a su esposa y a su hija. La sentencia señala que no ha sido probada ninguna relación de enemistad entre los hermanos secuestrados y M.A.J.F. que les hubiera podido llevar a prestar una declaración no acorde con la realidad.

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