Cultura

La Corporación inicia sus actos dedicados a la declaración de Jerez como Ciudad Europea del Vino

CON la sesión de esta tarde, en la que el académico numerario José Luis Jiménez García hablará sobre 'José Luis Torres, artista gráfico, pionero y olvidado', y será además presentado un sello dedicado a este ilustre creador de las artes gráficas, por iniciativa del Club Filatélico Jerezano, iniciará la Real Academia de San Dionisio, de Ciencias, Artes y Letras su programación para sumarse a los actos que tendrán lugar en la ciudad con motivo de la declaración de Jerez como Ciudad Europea del Vino durante el año 2014. También queda hoy abierta al público en la sede académica la exposición 'El Vino de Jerez visto por José Luis Torres', que podrá ser visitada hasta el próximo día 28, Día de Andalucía", en la que se mostrarán diversos documentos sobre la vida del mencionado artista jerezano así como numerosos trabajos realizados por el para distintas marcas del Marco.

A finales del siglo XIX, y en torno a la industria del vino en el Marco del Jerez, se desarrolló una importante actividad relacionada con las artes gráficas. En este sentido, el punto de inflexión vendrá marcado por la creación en 1910 de la Escuela de Artes y Oficios de Jerez, que tuvo como antecedente las actividades generadas desde 1881 por la Academia de Bellas Artes de Santo Domingo.

En dicho contexto surgirán figuras destacadas de la creación artística, algunos de cuales trabajaran activamente para los departamentos de publicidad de este importante sector de la actividad industrial de la zona. Este es el caso de José Luis Torres Fernández (Jerez, 1901- 1966), quién durante varias décadas y en su taller-estudio, ubicado en la plaza del Mamelón, centralizó los encargos de algunas de las bodegas con más prestigio para la promoción de sus vinos y brandies: Domecq para la Raza y Carlos V; Terry para Centenario; Agustín Blázquez para su brandy Felipe II; Parra Guerrero para el ponche Xerezano; Fernández Gao para su Sherry Royal; Luis Caballero para el Ponche Caballero; Esteban Bozzano para la Manzanilla La Pinta, J. M. Rivero para el brandy Montesión; Zoilo Ruiz Mateos para su tintilla de Rota; Sancho para su Xerez Quina Monterrey, etc.

Su firma, algo que no era habitual, es reconocible en numerosas etiquetas como en los característicos espejos publicitarios que servían de reclamo en las fachadas e interiores de bares y restaurantes, algunos de los cuales aún se conservan ya que su peculiar estilo, muy del gusto de las empresas de su tiempo, se identifica por sus recargadas figuras de símbolos y escudos heráldicos, así como elaborados lambrequines y orlas. Por su carácter y marcada individualidad, Torres no creó escuela, pero sí hay que recordar que un miembro de la siguiente generación de artistas gráficos, su sobrino Juan Montes Pina, se iniciaría como aprendiz a la sombra de su tío.

Esta sesión pretende llamar la atención sobre el olvido que se ha cernido sobre Torres y otros muchos artistas locales cuyas creaciones aún no han sido consideradas como deben por los especialistas en el arte y la historia de la ciudad.

El acto de esta tarde se iniciará a las ocho y media y la entrada al mismo es completamente libre hasta completar aforo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios