CINE

Malvada juventud eterna

  • Se estrena la nueva versión cinematográfica de la famosa novela de Oscar Wilde 'El retrato de Dorian Grey' con Ben Barnes como el depravado protagonista

El cineasta británico Oliver Parker va camino de convertirse en uno de esos directores que parece situarse cómodamente en la zona gris de la industria. Hijo de nobles, con antecedentes literarios en su familia, se ha ganado un cierto nombre como adaptador de Oscar Wilde. Parece que su destino profesional es convertirse en uno de estos directores ingleses que se dedican a versionar el rico legado teatral de su país. Debutó en 1995 con un Otelo protagonizado por Kenneth Branagh y Lawrence Fishburne, a la que siguieron las citadas obras del esgrimista verbal que fue Wilde, Un marido ideal y La importancia de llamarse Ernesto. Lamentablemente, su paso a la comedia bizarra con la terriblemente llamada en España Supercañeras no fue valorado, y ha tenido que volver a lo que sabe. El año que viene rodará la segunda parte de Johnny English, a mayor gloria de Mister Bean.

Pero antes, estrena hoy entre nosotros un nueva versión de Oscar Wilde, si bien bastante diferente de las obras de teatro, pues se trata de su inquietante novela El retrato de Dorian Grey. Una irrepetible historia donde el malhadado talento irlandés supo combinar la visión de una clase social decadentista que ya se incorporaba al ocaso con toques de terror gótico. Wilde la publicó en 1890 y desde entonces es un merecido clásico. Su trama con tintes demoníacos sobre el precio de la eterna juventud fue un éxito inmediato. No es la primera vez obviamente que el cine se fija en la novela, pero no ha tenido mucha suerte. Exceptuando la versión de 1945 de Albert Lewin, uno de los francotiradores más curiosos en la historia de Hollywood, El retrato de Dorian Grey ha caído en manos de cineastas sensacionalistas que han explotado los aspectos más morbosos de la trama, pero nunca los más filosóficos sobre el dolor del paso del tiempo sobre los seres humanos.

Esta adaptación es una nueva colaboración entre Oliver Parker y el productor Barnaby Thompson, dúo que llevó adelante las versiones de La importancia de llamarse Ernesto y Un marido ideal. Pero eran conscientes de que esta vez la cosa era distinta, pues El retrato de Dorian Grey no es una chispeante comedia como las anteriores. Así que para intentar dar un aire moderno a la trama ficharon como guionista al joven Toby Finlay. Para el protagonista se confío en Ben Barnes, el actor principal de Las crónicas de Narnia. Se la ha rodeado de un contundente reparto. Colin Firth, que se está convirtiendo en el actor fetiche de Parker, encarna a Henry Wotton, amigo de Grey y quien le inicia en los misterios del Londres profundo. Ben Chaplin es el pintor Hayward, que los que conozcan la novela saben el papel tan crucial que juega. Las chicas de la función son Rebecca Hall, de la que injustamente nadie recuerda que es una de las protagonistas de Vicky Cristina Barcelona y Rachel Hurd-Wood.

Dorian Grey es un joven provinciano que llega al bullicioso Londres de finales del siglo XIX. Entra en una espiral de vida disipada y conoce a un pintor que le hace un retrato en toda su fuerza juvenil. Ante él afirma que daría su alma por permanecer como en el retrato toda su vida. A partir de entonces inicia una espiral de depravación que lo lleva incluso hasta el asesinato, pero a pesar de los años no envejece. Tal vez el retrato que tiene guardado a cal y canto tenga la clave.

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