Hace unos años, visitando en Praga la librería Kafka, una portada llamó mi atención. Estaba en checo y solo entendí unas palabras: Julio Verne y Almudena Grandes. Yo acababa de leer 'El lector…' y sentí un gran orgullo al ver traducida al checo una novela de una escritora española y ver que tenía un reconocimiento internacional. Por eso me quedé estupefacto al ver que VOX y otros impidieron su nombramiento como hija predilecta de Madrid, ciudad presente en casi toda su obra. Se puede estar de acuerdo con su pensamiento - yo lo estoy - o no, pero hay que reconocer su valía como creadora, que haría que cualquier ciudad la reconociera especialmente entre sus hijos. Es como si no se reconociese a Vargas Llosa su valor como escritor a pesar de la deriva de su ideología -de la que estoy lejísimo-.

Pero aún más. El 25-No VOX impidió que se leyera en el Congreso una declaración institucional condenado la violencia contra las mujeres y, el pasado día 1-Di VOX boicoteó otra declaración institucional con motivo del Día Mundial contra el SIDA. En ambos casos, alegaron que se trataba de asuntos de la Agenda 2030 sobre la que están radicalmente en contra. Ello supone, entre otras cosas, que también se oponen a erradicar el hambre, a reducir la desigualdad en y entre los países y a luchar contra el cambio climático.

Y aquí en Jerez, una hermandad ha suspendido a un capataz por haber publicado un tuit personal crítico con un mitin de VOX. ¿Han actuado así las hermandades y la Iglesia en general cuando se publican tuits o artículos insultantes contra las gentes de izquierda? No.

Cuidado con blanquearlos y jalearlos. Hay que repasar la historia de los años 20 y 30 aquí, en Italia y en Alemania. Las consecuencias del blanqueo y el apoyo a ese tipo de opciones fueron funestas.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios