En los clásicos europeos podemos encontrar, a veces, las claves para interpretar nuestro presente. Ulises en su viaje a Ítaca, pasa frente a la isla donde están las sirenas, que con su dulce canto atraen a los marineros y mueren encallados en las rocas antes de llegar a su paraíso. Eso ha pasado con D. Trump, que en las elecciones presidenciales de EE.UU. engatusó a millones de ciudadanos con el propósito, canto de sirena, de "América lo primero" y ello con prácticas racistas, machistas, excluyentes, infantiles… El sistema, "ellos" no han solucionado los problemas porque estaba gestionado por los ricos de Washington. Hillary Clinton ganó las elecciones en el voto. El fascismo promete a las personas desamparadas, la solución a sus problemas: paro, sanidad, enseñanza.., pero es al contrario, porque es una economía del individualismo, de sálvese quien pueda, de bajar impuestos a los ricos y debilitar la solidaridad. El descarte, abandonar lo que no sirve para sus intereses, se instala en el país. Las músicas eran eslóganes falsos, la realidad chocaba con la emoción, las mentiras como si fueran verdades, penetraban. Bolsonaro, Trump, Salvini, Abascal, Le Pen, Alternativa por Alemania, Amanecer Dorado, Interés Flamenco, Partido por la Libertad, VOX, Libertad y Democracia Directa, Nuestra Eslovaquia, Partido Ley y Justicia, National Party, Por la Patria, y otros más. Ésta es la Internacional antidemocracia parlamentaria. El paraíso de las sirenas no era tal. Es muerte, desengaños, pero ya no hay vuelta atrás.

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