Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

Tercera generación

El talonario no garantiza el éxito

Hace años que en una conferencia sobre empresas familiares alguien dijo que el único problema que tenía este tipo de negocio ocurría cuando la tercera generación llegaba a liderar y comandar la empresa. Que ese era el momento crítico.

La explicación era bien sencilla. El creador de la empresa había dedicado toda su vida a levantarlo. Normalmente sus hijos e hijas se habían criado, viendo a sus padres, en una cultura del esfuerzo y el trabajo como camino al éxito. Pero la tercera generación, nietos del los creadores de la empresa, muy probablemente habían vivido muy holgadamente, buenos colegios, buenas vacaciones, regalos, viajes, fiestas y para ellos la vida era así desde que nacieron, algo normal. Ahí, bajo el mandato de estos últimos, residía la espada de Damocles para el negocio.

El sábado el PSG se proclamó campeón de la liga francesa en el Parque de los Príncipes al empatar a uno frente al Lens. La celebración se convirtió, exagerando bastante, en una especie de velatorio y es que más de la mitad de la afición del PSG ni tan siquiera se quedaron a celebrar el título conseguido. Solo ver el abrazo, desangelado, entre Neymar y Mbappé mostraba un ápice de tristeza profunda dentro de un teórico momento de felicidad.

Eso ocurrió en París porque la afición, como esa tercera generación de empresas familiares, ha sido criada a golpe de talonario, de dinero qatarí, comprando a lo mejor del mundo, Neymar, Messi, Mbappé, etc, con el objetivo de ganar la liga de campeones, prometiéndoles la liga de campeones. De ahí que ganar la liga francesa no les compensa y muestran su desprecio al equipo.

Cuando te has criado viendo trabajar a tus padres, trabajando o sufriendo el paro, cuando veías que el esfuerzo era tuyo y el éxito siempre era de otros; que el gordo de navidad siempre caía en otro pueblo, cualquier éxito, victoria o título te sabe a gloria.

Es lo que le pasó este fin de semana a la afición del Betis, clara muestra de esto que cuento. Siempre sufriendo, siempre apoyando. Con un trabajo de cantera que lleva décadas dando fruto, pero sobre todo creando pasión en incondicionales béticos y ahora que por tercera vez en la vida les tocó un tercer premio de la lotería, lo celebraron como si llevasen todos los décimos del gordo.

Es muy fácil que se te considere rey o futuro rey desde que naces, lo complicado, visto lo visto, pruebas todas las que se quieran, es no dejarse llevar por una vida fácil y crecer a través de la cultura del esfuerzo. De las familias y cuerdas políticas ni hablamos. ¡Ah! no todas las terceras generaciones son así, hay quien se han formado en base a los valores de las precedentes y se esfuerzan por vivir honrados cada día.

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