Acabo de ver la entrevista de Jordi Évole a Pau Donés - cantante de Jarabe de Palo - realizada poco antes de su muerte. A pesar de su deterioro físico y de que yo sentía cierta prevención antes de ver la entrevista, la tranquilidad y el optimismo de Donés me han confortado. La recomiendo. Su serenidad se apoyaba en parte en el convencimiento de que, en su lucha contra la enfermedad, se había hecho todo lo posible. Y ahora me pregunto: ¿Se está haciendo todo lo posible con la vacunación COVID? Creo que no.

En la provincia de Cádiz se han instalado solo 23 puntos de vacunación para 45 municipios. Lo que significa que hay personas mayores de 80 años que, para vacunarse, tienen que desplazarse - si encuentran coche y conductor pues a esa edad no se suele conducir - a sitios distantes hasta 50 km. Aún no se sabe nada concreto sobre cómo se van a vacunar las personas mayores que no tienen coche, gente que les lleve o dinero para un taxi. ¿Por qué no se desplazan equipos de vacunación a cada municipio? Y que no digan que es por la refrigeración pues al final se vacuna en sitios como polideportivos.

Para los trabajadores de la enseñanza se ha anunciado que se va a emplear la vacuna de AstraZeneca. Como solo se aplica a menores de 55 años, hay un grupo importante del personal educativo - de 55 a la edad de jubilación - que se queda sin vacunar siendo grupo de riesgo acrecentado por su edad. Tampoco se sabe nada concreto sobre cómo y cuándo se les va a vacunar.

Ni los mayores ni los trabajadores de la enseñanza se merecen este trato que, como es lógico, les genera gran ansiedad. El tiempo es oro ¿Cómo se sentirán si en estos días se contagian, sufren y hasta mueren por no tener coche o ser de una determinada edad? Desde luego, serenos como Donés, no.

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