Es para sentirse orgulloso de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que han estado jugándose la vida en Cataluña para defender el territorio que es de todos los españoles. Sobre todo, los primeros días donde el Gobierno inexplicablemente no les autorizó material antidisturbios contra piedras de gran tamaño, barricadas y armas blancas de todo tipo. Como saben, la sentencia del Tribunal Supremo - insuficiente en el número de años en las penas de los acusados golpistas, para muchos españoles - ha provocado una cadena de altercados en la calle ante la pasividad del Gobierno de Pedro Sánchez más preocupado por la exhumación del muerto hace 44 años, Francisco Franco, que por los vivos que sufren el acoso independentista en Cataluña. Gracias a cada una de las personas que han defendido sin descanso el bienestar y la unidad de España en Cataluña. A la Policía Nacional, Guardia Civil y a los Mossos, aunque se les ponga en duda desde su propio gobierno autonómico. Orgullo y reconocimiento a esos defensores de la democracia que han estado día y noche trabajando por todos nosotros. Mi lástima es que este problema - de todos - siga teniendo colores políticos en nuestro país. Es inconcebible que se dude de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, incluso en acciones tan heroicas como las vividas la semana pasada. Porque aquí, no hay colores, no hay siglas, ni hay debate. Cataluña es España, es la tierra heredada de nuestros antepasados y la que cederemos a nuestros hijos. La tierra de tantos andaluces que marcharon a trabajar allí. La tierra de todos, desde Cádiz a Gijón, de Huelva a Barcelona y de La Coruña a Almería. Cataluña es de todos los españoles…y, con Franco ya enterrado El Pardo, espero que reaccione Pedro Sánchez ante aquellos que no quieren a España. Porque, sea del color que sea, y por ahora, es el representante de todos los españoles, y debe velar por su unidad.

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