EL Festival de Jerez se libró de la primera ola del virus en dos mil veinte y ha tenido la fortuna -y buena gestión- para que haya podido celebrarse también este año dos mil veintiuno. ¿Suerte o buena gestión? Parece que se han alineado recursos y capacidades obteniendo como resultado un balance muy positivo para el sector de la cultura. Un sector extremadamente sensible a la palabra 'crisis'. Sector que aporta dos puntos y medio al producto interior bruto de España. Aunque la cultura no sólo son los espectáculos en vivo, me centraré en ellos y en concreto en el Festival de Jerez que cumplió este año veinticinco añitos.

Al inicio de la pandemia estos espectáculos en directo se vieron abocados a la ruina y con ello los artistas y todas las personas cuyos ingresos y sustento directo o indirecto provenían de la cultura. Las cancelaciones eran la espada de Damocles. De ahí que el Festival de Jerez en su veinticinco aniversario haya dado un golpe de timón que marca el rumbo definitivo. El viernes noche en Villamarta pesaron -en el mejor de los sentidos- las palabras del virtuoso bailaor Jesús Carmona al finalizar su espectáculo 'El Salto'. Estas palabras arrancaron una fuerte ovación sumada a la de su espectáculo: "El Festival de Jerez es el festival de personas valientes que defienden la cultura", citó a la directora del teatro, al equipo del Festival y administración local como personas valientes. "Los que se ven y los que no se ven. Gracias a ellos por ser valientes". Porque han propiciado que gracias a la celebración del festival -posiblemente el más importante del panorama de danza y flamenco-, "gracias a ellos, tanto los artistas como todas las personas que forman parte de la producción de los espectáculos han podido llevar el sueldo a casa en estos momentos tan complicados".

Sin duda el Festival de Jerez ha sabido levantar esa bandera solidaria y necesaria sin caer en el abandono. La cultura aporta mucha riqueza a la sociedad y no solo en forma de ingresos sino también en rentabilidad social y como inversión constante de futuro para esta ciudad. El Festival de Jerez sale reforzado y con un factor diferenciador que le hace merecedor del respeto de todos los festivales del mundo. Se convierte en un atractivo potente que pronto veremos recompensado incrementando su importancia en beneficio para Jerez. Ha sido un festival con grandes e innumerables ausencias del conjunto de alumnos provenientes de países de todo el mundo, pero el Festival no ha parado maquinas y eso le permitirá seguir engrasado y con más fuerza en el motor, en su alma. En esta edición hemos visto también cómo los artistas han podido soltar esas sensaciones que ellos ,como nadie, saben expresar y reivindicar. Este año hemos disfrutado de un Festival muy, muy especial por todo lo que significa.

Es de felicitar enérgicamente a la organización del Festival, Ayuntamiento y a todos sus socios estratégicos como son los medios que lo difunden, como este Diario de Jerez. A todos sus agentes y colaboradores muchas felicidades y gracias. Cuando se ven a las buenas personas es en los momentos difíciles y El Festival de Jerez no abandonó en ningún momento a la cultura y vaya ud condió.

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