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Cuchillo sin filo

Francisco Correal

fcorreal@diariodesevilla.es

Gilda

Si el feo se lo hace Juan Bravo a la 'comunera' Susana Díaz, ya tenemos a una nueva Juana de Arco

Si la escena llega a ocurrir a la inversa, hay cola de tertulianos en las radios y las televisiones para rasgarse las vestiduras. Se convocarían aquelarres de desagravio, manifestaciones con pancartas, maitines ideológicos de despelleje. Pero como no fue el político conservador el que le negó el saludo a la señora progresista sino al contrario, pelillos a la mar. Un gesto feo y santas pascuas. Mujer y de izquierdas, Susana Díaz jugaba sobre seguro cuando ni se levantó para saludar al consejero de Hacienda de la Junta, Juan Bravo, ni tan siquiera le extendió la mano que su adversario político le estaba ofreciendo. Con luz y taquígrafos.

Un gesto que quedará en los anales del Parlamento andaluz como la carcajada en cadena desencadenada por Hortensia Gutiérrez del Álamo cuando presidía la cámara autonómica Diego Valderas. Pero en este caso, el asunto no produce ninguna risa y sí mucha pena y preocupación. La escena, puro sainete, es un estrambote de la superioridad moral de la izquierda. Mire usted, señor Juan Bravo, ya le puede decir a Padilla y Maldonado que la comunera soy yo, parecía decirle la Evita del Tardón al atónito gestor de las cuentas de la comunidad, ante el desconcierto de los testigos y el asombro de los cámaras, a punto de asistir a la bofetada que Gilda le iba a propinar a Glenn Ford.

La política y la costumbre no se llevan demasiado bien. No hace mucho era más verosímil que el hombre volviera a la Luna antes que la derecha gobernara en San Telmo. Y sin embargo hace cincuenta años que no hemos vuelto a pisar el satélite de nuestro acomodador nocturno y desde hace siete meses y media la derecha, derechita o derechona desamortizó a Susana Díaz como Mendizábal a los franciscanos.

Para ser tan bética, el día que explicaban el manque pierda no debió ir a clase. Existe un latifundismo ideológico en función del cual uno se cree ungido por unos derechos casi sagrados para perpetuarse en el poder. Ésa es al menos la sensación que desde fuera se tiene del mal perder de la ex presidenta de la Junta, como si una Mano Negra de la carcundia la hubiera dejado sin su marquesado. Mujer y de izquierdas. Según Carmen Calvo, la nueva ideóloga de la Sección Femenista, la quintaesencia de la pureza en el progresismo. Y allí siguió, en su asiento. Andaluces levantaos. Jugando con ventaja. Si llega a ocurrir al revés, Andalucía ya tendría a su nueva Juana de Arco.

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