Entre paréntesis

Rafael Navas

rnavas@diariodejerez.com

Relevos políticos

Corren tiempos de renovación en los partidos políticos en estos momentos convulsos en los que no se libra casi nadie. En el Partido Popular, la jerezana Ana Mestre deja de ser la número uno de la provincia para que no haya lío como pasó en Sevilla. Este partido solía ser más discreto en sus luchas orgánicas, pero en estos tiempos donde todo se cuenta en el escaparate social, resulta difícil mantener las diferencias. Así que Mestre da un paso al lado para que no haya conflictos y se pone en su lugar a una persona de consenso y de indiscutible buen carácter como es el jerezano Bruno García de León, parlamentario y ex concejal popular en el Ayuntamiento de Cádiz que bien podría haber sido tanto el sustituto de Teófila Martínez como un candidato en Jerez, bien formado, educado, conciliador... de lo que no queda hoy día. Le hará falta suerte, pues llega a un puesto en el que no lo tendrá fácil.

Las lecturas de este cambio al frente del PP provincial pasan también por Jerez. Ana Mestre fue la persona que pidió, al momento, la cabeza de Antonio Saldaña, como no podía ser de otra forma, en cuanto se conoció, hace ahora casi un año, que fue detenido y condenado por conducir ebrio y dañar a varios coches en Jerez. Desde entonces, Saldaña y Mestre han mantenido un auténtico pulso por sobrevivir. A la presidenta provincial, aún no sabemos por qué, la obligaron a tragarse el sapo de que Saldaña no fuese cesado como portavoz municipal en el Ayuntamiento de Jerez. En este partido tan opaco, vino luego el episodio del cobro de la portavocía por parte de Saldaña o Antonio Moreno, nunca aclarado.

Ahora llega el cese de Mestre como líder provincial y lo que cabe preguntarse es si la parte de Saldaña en el PP ha ganado. Si al final Génova, de cuyos apoyos presume constantemente el último candidato popular a la Alcaldía, ha impuesto sus tesis. Y, sobre todo, ¿cuáles son las alternativas en Jerez? ¿Una Ana Mestre que no consiguió apartar a Saldaña con algo tan grave como conducir ebrio? ¿Un Saldaña que estaría lastrado en su campaña por ese episodio?

Tal vez, como ha sucedido a nivel provincial, el PP tenga que recurrir a una tercera vía, un candidato de consenso que ponga punto y aparte a su problema. Este partido se enfrenta a un PSOE que, por encima de sus guerras internas, tiene a una alcaldesa y unas siglas que han sufrido poco castigo en la ciudad. Por lo tanto, tiene que apostar por alguien que, ante el previsible derrumbe de Ciudadanos y la falta de definición de Vox, que no tiene ni candidato, sea fuerte y le obligue a echar toda la carne en el asador. A menos que quiera seguir cuatro años más en la cómoda oposición.

Lo del PSOE da también para un capítulo completo. La guerra entre susanistas y pedristas se llevará por delante a algunos nombres ilustres de los últimos años del socialismo. Mamen Sánchez, que ha recibido con honores institucionales esta semana al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, parece situarse en casilla ganadora. Veremos. Esa es otra historia.

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