José Joaquín / León

El futuro de Ciudadanos

Las dos orillas

19 de julio 2016 - 01:00

TODOS los partidos se están jugando su futuro en las negociaciones para la investidura, pero Ciudadanos más que ninguno. Albert Rivera ha llegado a la encrucijada más difícil de su carrera política: aquella en la que debe optar entre susto o muerte. Equivocarse ahora puede tener consecuencias irreversibles para este partido, que era emergente hasta el 26 de junio, cuando empezó a descender. Por supuesto, si hubiera terceras elecciones en noviembre, lo más probable es que se quedaran en modo UPyD.

A pesar del acuerdo con el PP para la Mesa del Congreso, lo importante viene ahora, con su posición definitiva para la investidura. El susto sería pactar con Rajoy tras hacer el pardillo y pedir su cabeza antes de las elecciones. La muerte sería que no pactara con el PP, tras haber llegado a un acuerdo con el PSOE de Pedro Sánchez y presentarse unidos no hace tanto, cuando quería que el PP se abstuviera en la investidura del líder socialista, que tenía 90 escaños. Esa sensación de que Rivera estaba más cerca del PSOE que del PP le vino estupendamente a Rajoy para recuperar 14 escaños el 26-J.

Ciudadanos era un partido con recorrido sólo en Cataluña. La UPyD de Rosa Díez no quiso coaligarse con ellos para formar una alternativa de centro izquierda. Entre otras cuestiones porque Ciudadanos les parecía un partido de centro derecha, según su trayectoria en Cataluña, donde no pocas veces se le ha visto a la derecha del PP. Muchas personas (sobre todo votantes del PP desencantados por los casos de corrupción) apostaron por Ciudadanos como una alternativa para el sorpasso del centro derecha. Es decir que Ciudadanos fuera, en un futuro no lejano, un partido para gobernar, la alternativa al PSOE… O a Podemos.

Ya no se vislumbra que el partido de Rivera vaya a superar al PP en los próximos años, excepto que los populares se suiciden políticamente. Por el contrario, Ciudadanos ha caído en una ambigüedad peligrosa. En Andalucía apoyó al PSOE; y en Madrid y otras comunidades al PP, sin entrar en gobiernos, lo que le hizo útil como bisagra.

Pero en la investidura de Rajoy no le bastará con la abstención. Para ser útil en España, Ciudadanos debe entrar en un Gobierno con el PP, en el que se incluyan ministros del partido naranja y pacten medidas concretas. Eso facilitaría la abstención del PSOE y los futuros acuerdos. Y se ajustaría más a lo que votaron los españoles el pasado 26-J. Falta por ver si con el acuerdo de ayer dieron un primer paso, o no.

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