Toros

El debate taurino en el Parlamento catalán se inicia con 20 ponencias

  • Defensores de la abolición de la Fiesta llegan a comparar el toreo con el maltrato a las mujeres y tergiversan la historia para plantear sus argumentos en contra

Desde las diez de la mañana hasta pasadas las ocho de la tarde, en una sesión maratoniana, el Parlamento catalán acogió ayer a cerca de una veintena de profesionales entre defensores y detractores de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), quienes expusieron ante los parlamentarios argumentos muy dispares y contrapuestos. Entre otros, a favor de la Fiesta, intervinieron el apoderado de José Tomás, el escritor Salvador Boix, el diestro Joselito, la psicóloga Marilén Barceló y el filósofo Víctor Gómez Pin; y en contra la escritora Espido Freire, el científico Jorge Wagensberg, el etólogo Jordi Casatmijana y el filósofo Jesús Mosterín.

Entre los partidarios taurinos, Boix dijo: "Aspiro a que nuestros representantes creen empleo y resuelvan las preocupaciones de la población. ¿Cerrarán luego las granjas de cerdos o pollos o prohibirán también la caza? Luego quieren proteger los correbous".

El matador de toros José Miguel Arroyo Joselito, que pidió a los políticos que le preguntaran en castellano porque no les entendía, desgranó varias ideas: "Me da pena que una sociedad que aboga por la libertad y el aperturismo pretenda prohibir. Que cada uno tenga libertad… El toro es el animal más hermoso y mejor tratado del mundo y desaparecería si se prohibieran las corridas". Barceló destapó "el miedo a que se vea la muerte del toro", cuando en Portugal se le mata de peor manera, "en los corrales", y aludió a las endorfinas que desarrolla el toro en la lidia y que le evitan el dolor. Y Gómez Pin incidió: "No conozco a nadie que vaya a los toros para ver un sufrimiento".

Por parte de los antitaurinos, la escritora Espido Freire aludió a que "hay un efecto catárquico. Las catarsis que se producen en los toros es parecida a cuando dos niñas acorralan a otra chica para pegarle y le graban con el móvil". Wagensberg preguntó si los utensilios que se emplean en la lidia, y que mostró, no hacen daño al toro. Mosterín llegó a meter en el mismo saco el espectáculo y el maltrato a las mujeres y cambiando de forma intencionada el guión de la historia de España explicó que "las corridas son muy recientes, instauradas por el rey Fernando VII, para que la gente no pensara. En toda Europa había corridas y correbous, pero se prohibieron. Las corridas no son españolas, ni catalanas ni de ninguna tribu".

También, entre otras posturas llamativas, Convergencia i Unió preguntaba "si una corrida de toros es, como expresión artística y cultural, diferente de una pelea de perros o de gallos". Y en el polo opuesto, el Partido Popular hablaba que ante ese progreso moral al que un parlamentario había aludido, "incluye también el aborto. Debería usted haber mostrado los instrumentos que se utilizan en los mataderos".

Hoy, segundo duelo a favor y en contra de los toros en el Parlamento catalán.

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