Pierre Casiraghi

“Hasta ahora la vida ha sido muy generosa conmigo”

  • Tiene mucho en común con Letizia Ortiz. Son casi de la misma edad, han crecido en el mismo paisaje asturiano y se casaron el mismo año, emparentando con la nobleza. Hoy descubrimos su lado más humano

Laura nunca quiso ser modelo. Cuando acabó el colegio se trasladó a Londres para estudiar Ciencias Políticas, porque su madre se negaba a que “echase el ancla” en Oviedo. Ella le enseñó a ser independiente y, casi sin quererlo, marcó su destino. En una recepción a la que Laura asistió para acompañarla, un fotógrafo se enamoró perdidamente de su rostro. Poco después, a los 19 años, ganó el concurso de la agencia Elite, Look of the Year. Era cuestión de tiempo que se convirtiese en un hito para la moda española, porque aunque no era especialmente alta, ni exuberante, poseía una mirada felina capaz de desbancar a cualquier ‘Barbie’ de medidas enlatadas. “Llegó, vio y venció” -como Julio César- para después dejarlo todo por amor. Hace bastante que se apeó de las pasarelas y actualmente es imagen de varias firmas, entre ellas, la de los relojes Girard Perregaux.

-Hay un dicho popular que defiende que los relojes son los grilletes del tiempo. ¿Acepta usted el paso de los años?

-Creo que todavía no estoy en edad de preocuparme. Tengo 35 años y la sensación de estar todavía descubriendo infinidad de cosas. Nunca me ha marcado plazos para conseguir las cosas. He tenido la suerte de encontrarme con una familia estupenda, un trabajo que me permite cierta libertad y desorden y unos amigos que siguen estando ahí. El tiempo lo único que hace es reafirmar que la vida esta siendo generosa conmigo.

-La firma que usted amadrina tiene más de dos siglos de antigüedad, pero... ¿Qué pasa con las modelos?, ¿Pueden permanecer en la cima sin una fecha límite?

-Lógicamente una no puede pretender vender moda para quinceañeras si ya tienes 35 años, pero hay un mercado bastante amplio en el que vas encajando con el paso de los años. Las personas mayores se siguen vistiendo y mantienen el interés por las tendencias de la moda o la cosmética, aunque la publicidad parezca obviarlo.

-Lord Chesterfield dijo en una ocasión: “Ten tus conocimientos como un reloj de bolsillo: guárdalos y no lo saques para contar las horas, sino para darla cuando te la pidan”. ¿Podría sacar algunos de sus secretos del bolsillo y confesarles a nuestros lectores sus trucos de belleza?

-Dormir mucho no es siempre un sinónimo de tener mejor cara. Pero si creo que hay que saber desconectar de los problemas, es importante para nuestro aspecto físico. No soy una mujer complicada con los ritos de la belleza y por olvido, -por desidia- ponerme mis cremas. Además, cambio bastante de productos. Lo único que no perdono, es la protección para la cara y alimentarme bien. En mi caso, el mejor ejercicio son los hijos, y alguna que otra brazada en verano.

-Ya que habla de sus pequeños, ¿qué le ha aportado la maternidad a nivel personal?

-Con los hijos te pones una capa protectora y te vuelves más fuerte. Tus hijos absorben todo de ti. Egoístamente pienso que ellos me han venido fenomenal.

-Dicen que “cuando hay amor no existe un reloj”. ¿Sucede algo parecido en su matrimonio?

-Efectivamente. Si aun no te conoces bien a ti misma a esta edad, ¡imagínate al compañero!. El tiempo es el mejor aliado para mantener la curiosidad por tu pareja, y es esa misma curiosidad la que alimenta mi historia.

-Desde fuera se le percibe como una atractiva mezcla entre clasicismo pudoroso y pura vanguardia. ¿Cree usted que el equilibrio es posible, en contra de lo que reza la canción de Los Piratas?

-Una tiene que saber cual es su papel en cada momento. Cada cosa tiene sus normas, que no siempre son las tuyas, pero hay que admitirlas con respeto.

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