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Admirador de Sagan y alumno de Freire

  • Matthews cumple su segundo sueño en Rodez y demuestra que es un corredor de futuro

Michael Matthews. Michael Matthews.

Michael Matthews. / ROBERT GHEMENT / efe

Michael Matthews (Canberra, 1990), alias Bling por el brillo de las joyas que usa, venció en la decimocuarta etapa del Tour de Francia, un segundo sueño cumplido en Rodez después de su debut en 2016. Fue una victoria inapelable de un curioso personaje, admirador de Peter Sagan y de Óscar Freire.

Matthews es australiano, pero eso no significa que proceda de la pista. Lleva la velocidad en la sangre. Un día se entregó a las motos, pero pronto descubrió sus habilidades con la bicicleta.

La evolución como ciclista fue meteórica. En 2010, con 19 años, se proclamó campeón del mundo sub 23, y poco después firmó un contrato de dos años con un equipo World Tour, el Rabobank. Sólo llevaba cuatro años compitiendo y en 2011 ya ganó una etapa en el Tour Down Under con la escuadra holandesa.

Al principio sufrió la presión que él mismo se imponía: "Iba siempre a ganar y eso mentalmente se hizo duro al cabo de un tiempo". Sus piernas estaban preparadas, pero su cabeza era otra historia

Desde juvenil, el australiano es conocido como Bling (en inglés, algo así como joya reluciente). Se lo empezó a llamar el padre de un amigo, porque cuando empezó con la bici siempre iba lleno de cadenas y brazaletes. Aún conserva el gusto por los complementos, pues suele llevar pendientes en ambas orejas y un piercing en una ceja.

Matthews compitió en motos durante diez años, pero cuando entró en el programa de formación de Cycling Australia se centró en los pedales. Y tras ingresar en las filas del Orica en 2013, ganó dos etapas de la Vuelta.

A diferencia de la mayoría de ciclistas de su generación (Cameron Meyer, Luke Durbridge, Jack Bobridge), no se centró tanto en la pista como en la carretera, y enseguida cosechó buenos resultados con el equipo Jayco-AIS.

El aussie siempre destacó por la confianza en sí mismo. Se fijó, curiosamente, en Sagan, un corredor de su quinta, el hombre que le batió en el Mundial de Richmond 2015 y a quien superó en 2016 en el Tour de Francia.

Puede que Sagan fuese su espejo, aparte de su rival más directo. "Es un gran talento, pero los dos nos parecemos. Creo que habrá una bonita batalla entre ambos en el futuro", comentaba entonces.

Otra de sus referencias fue Freire, con quien coincidió en el Rabobank. Matthews le pedía consejos de cara a las clásicas, pero su polivalencia le otorga posibilidades ante cualquier meta que se proponga.

En su palmarés, y teniendo en cuenta su juventud, aún se esperan muchos triunfos del australiano. De momento, el juvenil que soñaba con la gloria, ya la va encontrando. Tras varios intentos en la ronda gala, volvió a lograr una brillante victoria. Como las joyas de Bling.

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