Tribuna Económica

Carmen Pérez

Draghi y la innovación financiera

Discurso de Mario Draghi hace unos días en Bruselas. Ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo. En esta ocasión no habló, como suele hacer, de política monetaria, sino de innovación financiera. Y empezó por señalar algo obvio: la innovación financiera no es nueva; en el pasado han ido surgiendo continuamente novedades en los instrumentos, en los servicios, en las infraestructuras, en la organización de los mercados financieros. Sólo hay que pensar, por ejemplo, en lo que nos ha cambiado la vida con los cajeros automáticos o las tarjetas de crédito. Hoy en día, la aplicación de las nuevas tecnologías, lo que se conoce como el mundo Fintech, es lo que está revolucionando los servicios bancarios y financieros.

En su discurso señaló los intensos cambios que las Fintech están produciendo en el campo de los medios de pagos, o lo importante que puede ser la actividad de estas empresas financieras para hogares y empresas, ya que están abriendo nuevos canales de crédito, como las plataformas de préstamos peer-to-peer. Con el efecto añadido de que están siendo un revulsivo para los bancos, incitándolos a mejorar su modelo de negocio.

Pero especialmente interesante es la tecnología de cadena de bloques o blockchain, que Draghi mencionó expresamente. Esta tecnología permite el intercambio de un valor -material o inmaterial- entre dos partes que no se conocen de forma rápida y eficaz sin necesidad de que intervenga una autoridad que proporcione la confianza. Con la blockchain es la propia red de usuarios la que vigila su cumplimiento. El ahorro de costes para la industria financiera puede ser enorme. El mismo Banco Central Europeo está estudiando la posibilidad de aplicarla a la TARGET2, el sistema de pagos al por mayor europeo.

Draghi aplaudió todas las innovaciones financieras que se están produciendo por su potencial para mejorar el sector financiero, y a la economía en general, pero también dedicó tiempo a señalar sus riesgos. Muchos y nuevos jugadores a los que hay que supervisar estrechamente y garantizar la igualdad de condiciones con los operadores tradicionales. Y no sólo eso, además resaltó que en este entorno mucho más diversificado se multiplican los riesgos derivados de la seguridad cibernética.

De la tecnología de cadena de bloques advirtió del posible aumento de la fragmentación del mercado si se desarrolla de forma aislada por cada Estado miembro. Pero esto es quedarse corto con las posibles consecuencias. En este sentido, más radical se muestra Julie Maupin, investigadora del Centro Internacional de Innovación de la Gobernanzas del G20, en un informe del pasado marzo: "esta tecnología podría desplazar o sobrepasar las capacidades de algunos intermediarios en quienes los gobiernos históricamente han confiado para implementar mecanismos de seguridad regulatorios de importancia". Y es que la blockchain no es una innovación financiera cualquiera. Puede hacer posible en el futuro que intermediarios, bancos, cámaras de compensación y bancos centrales pierdan la hegemonía que ahora tienen sobre la red financiera y sobre la moneda.

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