Gavin Francis | Médico y escritor "En treinta años pueden existir bebés a la carta"

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Gavin Francis

Se pagó la carrera trabajando de camarero y los veranos los pasaba diseccionando cadáveres. Gavin Francis (Fife, Escocia, 1975) se licenció en Medicina en Edimburgo en 1999 y pasó los siguientes diez años viajando y ejerciendo la medicina por todo el mundo (incluida la base británica en la Antártida). Es autor de varios libros, entre ellos, True North: Travels in Arctic Europe (2010) y Empire Antarctica: Ice, Silence & Emperor Penguins (2012). Siruela publica en castellano Mutatio Corporis, un ensayo sobre la capacidad de cambio del ser humano que une mitología y casuística médica.

-Ha ejercido en la India y en África, en la Antártida, ha viajado por todo el mundo...

-Lo que más he deseado a lo largo de mi vida ha sido viajar un montón. Lo he hecho, y ha sido una experiencia fantástica. He tenido la suerte de ser de esas personas que pueden llegar a conectar y comprender muchas cosas, también de la práctica médica, al vivir en una cultura diferente. Por lo demás, mi vida ha sido siempre un poco la misma: privacidad, lectura y el ejercicio de la profesión durante años.

-Leyéndole, uno se da cuenta de hasta qué punto es importante saber escuchar y comunicar cuando se es médico.

-Gran parte de lo que hago podría denominarse como tratamiento y desarrollo de la práctica médica, esto es: escuchar las historias de la gente, que se abran a ti, y contarles tú la situación, las posibilidades, de manera que puedan entenderte. Aunque pueda parecer lo contrario, el contar historias nunca ha estado muy separado de la cultura médica.

-¿Cómo encontró la inspiración para realizar esa conexión entre casuística médica y mitología que caracteriza a Mutatio Corporis?

-Siempre me han encantado las historias de los grandes mitos clásicos: si hablamos de ellas hoy día, si han sobrevivido, es porque tienen un núcleo muy potente. Para mí, los mitos han ejercido un papel fundamental en el desarrollo del ser humano, a la hora de ofrecerle claves. Por ejemplo: en el mito de Hércules, vemos como se relaciona constantemente el poseer un cuerpo de fuerza descomunal con el escaso autocontrol y el peligro que puede correr su familia. El libro recoge un patrón exacto con uno de los pacientes, adicto a los estereoides y con ataques de ira. O el asunto de la eterna juventud, que parece incompatible con la longevidad, a no ser que recurras a artes sobrenaturales: un halo que podríamos decir ha llegado hasta nuestros días.

-Muchas veces, en la antigüedad, lo sobrenatural era lo que no aún no podía explicarse científicamente. El libro se abre asociando las leyendas de los hombres lobo con la porfiria.

-Ese fue el caso que me abrió la puerta a este tipo de relaciones. La porfiria es una anomalía de la sangre que produce agotamiento, dolor abdominal, una hipersensibilidad extrema a la luz del sol y, en ocasiones, crecimiento de vello inusual y alucinaciones.

-Otro tema interesante es el de la intersexualidad, en cuyo tratamiento y concepción se ha avanzado muchísimo estos años.

-En la naturaleza, es bastante común encontrar casos en los que un individuo no pertenece ni a un género ni a un otro, sino a algo entremedias. Ser mitad hombre y mitad mujer es otra de esas ideas antiquísimas en la cultura humana, aquello a lo que los clásicos, de nuevo, llamaban hermafrodita, y cuya complejidad relataron en el mito de Tiresias.

-Señala que el gran tabú de los cambios sigue siendo la menopausia. Curioso.

-Nuestro tiempo y cultura adoran la mitología de la mujer joven. A Ursula Le Guin le enfurecía este culto a la juventud, y defendía que la vida podía ser disfrutada en todas sus etapas. De hecho, como escritora de ciencia-ficción que era, decía que si unos extraterrestes tuvieran que escoger a una persona como ejemplo de la humanidad, escogerían a una mujer mayor, pues habría experimentado la condición humana en su totalidad, cuya esencia es el cambio.

-¿Cuáles son las transformaciones más asombrosas que experimentamos?

-Para mí, los cambios más sorprendentes y alucinantes transcurren a partir de la concepción: cómo crece un bebé y van cambiando el cuerpo del niño y de la madre. Ese es el cambio más poderoso y más radical.

-¿En qué escenarios nos coloca la capacidad de alterar el ADN?

-Depende de cómo seamos capaces de gestionar los próximos años. Un capítulo decisivo ha sido el que se dio recientemente en China cuando, saltándose los protocolos internacionales, un genetista alteró el código de dos gemelas. Todas las posibilidades que se abren a la hora de erradicar dolencias o problemas, corren el riesgo de transformarse en algo sólo para ricos. En treinta años pueden existir bebés a la carta: ¿de quién, teniendo en cuenta qué, a qué precio? Ojalá actuemos con ciencia.

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