Trinidad jiménez

La alumna aventajada de Felipe

Si algún nombre del nuevo Gobierno ha causado sorpresa, ése ha sido sin duda el de Trinidad Jiménez para tomar el mando del nuevo y reconvertido Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales, sustituyendo en el cargo a Bernat Soria y Mercedes Cabrera en esas competencias. Hasta ahora secretaria de Estado para Iberoamérica, el nombre de esta "alumna aventajada" de Felipe González ha sonado siempre como ministrable aunque siempre se especuló que llegaría a ese puesto en el área internacional o de exteriores, su especialidad.

Trinidad Jiménez García-Herrera nació el 4 de junio de 1962 en Málaga. Licenciada en Derecho y experta en relaciones internacionales, ingresó en 1984 en el PSOE. En 2000 fue elegida Secretaria de Política Internacional de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y en 2003 encabezó la candidatura del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, con gran ruido mediático pero sin lograr vencer a Alberto Ruiz-Gallardón, con el que además le unen lazos familiares. Tras esos comicios fue concejal y portavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de la capital, hasta que fue llamada en septiembre de 2006 para hacerse cargo de la nueva Secretaría de Estado para Iberoamérica.

A los 44 años, cuando le llegó el apetecido nombramiento de secretaria de Estado, nadie cuestiona su capacidad para ocupar ese cargo, máxime porque había acompañado a Felipe González a sus viajes por todo el mundo. Jiménez parecía destinada desde muy joven a ser alguien en política internacional y se movió siempre en ese terreno, sobre todo en el relacionado con Iberoamérica, una región que en los últimos años recorrió de arriba a abajo. Tuvo además posibilidad de conocer bien las cuestiones internacionales mientras estuvo casada con un diplomático, matrimonio que le llevó hasta Guinea Ecuatorial

Fue González, al perder las elecciones en el 96, el que pensó en Jiménez como colaboradora para coordinar y preparar los muchos viajes de su agenda que se incrustaron en su agenda, cuando distintos gobiernos y organizaciones solicitaron la cooperación del ex presidente para preparar informes sobre zonas en conflicto, participar en diferentes foros o realizar labores de mediación.

Ahora su destino pega un giro. Llegó a ministra pero no a la cartera esperada que, tal vez, quede para mejor momento.

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