Treinta años de sorpresa en el Festival de Jerez

Un balance coral de la prensa destaca momentos de Mayte Martín, José Maya o María Moreno en una edición que reafirma la vitalidad del flamenco y su diálogo con otras artes

Imágenes de Mercedes Ruiz, Leonor Leal y Salomé Ramírez 'Jerez con nombre de mujer'
Imágenes de Mercedes Ruiz, Leonor Leal y Salomé Ramírez 'Jerez con nombre de mujer' / Miguel Ángel González
Valeria Reyes Soto

09 de marzo 2026 - 07:38

Cada año me enfrento al Festival de Jerez con una profunda mezcla de curiosidad, ganas y, por qué no reconocerlo, con algunas dudas, puntos de desinterés y algún que otro prejuicio, y en todas las ediciones ocurre siempre y exactamente lo mismo: se van derribando uno a uno como piezas de ajedrez. Lo que no me interesaba me atrapa, lo que no conocía acaba por arrebatarme y lo que me llevaba templada al teatro me devuelve a mi casa encendida e inspirada. Como sé que esto suele ocurrir, también sé ir tranquila a los espacios, abro mi cuaderno por una página que siempre está en blanco, dispuesta a dejarme sorprender. La sorpresa, el pellizco y la emoción pueden estar en los lugares más insospechados. Cada día me coloco las gafas, me limpio la mirada y me entrego a lo que cada artista venga a contar.

Angelita Gómez, en 'Jerez con nombre de mujer'.
Angelita Gómez, en 'Jerez con nombre de mujer'. / Miguel Ángel González

Así llegué a la inauguración de la 30º edición con Manuela Carpio, a la que Tamara Pastora definió de manera acertadísima como “la del baile ingobernable”. Al término del festival aún se escuchaban las bromas, “¿seguirá la Carpio de fin de fiesta?”. Nos regaló una apertura memorable, larga pero especial como ella sola. Con un elenco en estado de gracia cruzando de punta a punta el escenario del Villamarta. Sinceramente, pocas veces volveremos a ver tal derroche de talento en tan pocos metros. El otro gran espectáculo de sello jerezano lo trajo Mercedes Ruiz junto a Salomé Ramírez y Leonor Leal, con pincelada final protagonizada por las grandes maestras, Angelita Gómez, Ana María López y Chiqui de Jerez. Esta gala dejó para el recuerdo momentos memorables, como Angelita bailando cual cursillista con la camiseta del festival. Qué gran manera de rendir homenaje a este lugar de aprendizaje y de encuentro que es Jerez y su festival, de colocarse a ella misma como la alumna eterna que siempre será. Mercedes Ruiz llevó los tiempos y la elegancia, pero sobre todo llevó al escenario la conversación generacional que se cultiva en torno al flamenco, con esta transmisión tan delicada, espontánea y única que se da en esta parte del mundo.

José Maya 'Color sin nombre', 30 Festival de Jerez
José Maya 'Color sin nombre', 30 Festival de Jerez / Miguel Ángel González

Como destacados del festival y haciendo un balance coral con los compañeros de la prensa, aparece con fuerza el nombre de Mayte Martín, que será recordada por José María Velázquez-Gaztelu, especialmente por sus últimas baladas. También de Martín destacan Kiko Valle y Susanne Zellinger la interpretación de S.O.S, “donde lloramos todos, incluida ella”. Valle y Zellinger coinciden en José Maya, tanto en su baile por soleá como por ese último cante entre soleá y bulerías a palo seco que dejó al Villamarta temblando.

Compañía María Moreno con 'Magníficat' en el 30 Festival de Jerez
Compañía María Moreno con 'Magníficat' en el 30 Festival de Jerez / Manuel Aranda

Tamara Pastora elige el diálogo de Rosa Romero y María Moreno en el momento performativo de Magnificat, mientras que Juan Garrido opta por la Moreno bailando con el mantón en silencio. Con la bailaora gaditana también coincide Fermín Lobatón, que suma a sus highlights el baile de Leonor Leal, la seguiriya de David Lagos y la guitarra “purito Jerez” de Manuel Valencia en Martinicos le di a mi cuerpo, así como el trabajo coreográfico coral/individual de Estévez y Paños y la guitarra de Alejandro Hurtado interpretando a Ramón Montoya en Doncellas. Alejandro Luque destaca el solo de castañuelas de David Chupete en el Tierra bendita del Ballet Flamenco de Andalucía.

Leonor Leal y David Lagos, acompañados por la guitarra de Manuel Valencia.
Leonor Leal y David Lagos, acompañados por la guitarra de Manuel Valencia. / Esteban Abion

Como grandes temáticas, nos hemos encontrado con la preservación de la raíz y los orígenes en relación al propio flamenco (el legado de Manuela Carpio, la herencia planteada por Mercedes Ruiz, la raíz familiar de Lela Soto, los paisajes fundacionales del flamenco con Irene Olivares), y otras de índole más personal, como la conexión entre pasado y presente de Hugo y Diego Aguilar. Están las bailaoras que tiran más por catarsis artístico-personales, como La Lupi en su exploración por lo inédito de ella misma, el renacer de Sara Calero o los estados del alma de Belén López. Ninguna edición sin las obras que se inspiran en grandes referentes del arte, Sergio Bernal con el escultor Rodin y José Maya con el pintor Mark Rothko, mientras David Lagos y Leonor Leal se asomaron al legado lorquiano.

La Lupi con 'Lo Inédito' en el 30 Festival de Jerez
La Lupi con 'Lo Inédito' en el 30 Festival de Jerez / Manuel Aranda

La guitarra ha sido clave para las propuestas de Olga Pericet y Estévez y Paños: en el caso de Pericet, una exploración más matérica que sonora, con el luthier Antonio de Torres asomando como base; y en el caso de Estévez y Paños, con el guitarrista Ramón Montoya. El Ballet Flamenco nos llevó por los rincones de Andalucía acudiendo a los tópicos, mientras que los rituales y celebraciones andaluzas estuvieron presentes en María Moreno y Ana Morales con Andrés Marín, más en claves de humor, performance y fiesta con Moreno; muy sobresaturada de simbología la de Morales/Marín, y con una lectura más antropológica del vínculo de la tradición católica con el deseo y la culpa. David Coria trajo el mito de Babel como puente entre diferentes culturas, un canto a “la belleza de la diferencia”, el Nuevo Ballet Español de Ángel Rojas realizó una propuesta sobre las migraciones en el Mediterráneo y Julio Ruiz una aproximación a la familia, siendo estos últimos los temas que mejor han conversado con el presente.

Estévez/Paños y Compañía con Doncellas [Juerga Permanente], 30 Festival de Jerez
Estévez/Paños y Compañía con Doncellas [Juerga Permanente], 30 Festival de Jerez / Manuel Aranda

En este punto del balance y habiendo siendo además el Día Internacional de la Mujer, me pregunto dónde habrán quedado este año las obras que nos traigan a mujeres referentes, como en anteriores ediciones ocurriera con Marga Gil Roësset, traída por Mercedes de Córdoba, o Gabriela Mistral por Cyntia Cano. Con permiso de los consagrados, creo que hay otros muchos perfiles por los que iniciar la inspiración, algunos invisibles para la sociedad y otros que no están tan siquiera reconocidos por un estatus de corte intelectual, claro que de cara a los grandes mercados de la cultura, supongo que venden más los nombres asociados al genio que perfiles minoritarios. No obstante, el prejuicio de Rodin (y la mujer que quedó sometida a su sombra, Camille Claudel), no me impidieron reconocer a un virtuoso Sergio Bernal, o Rothko no me ensombreció a un grandísimo José Maya.

Imágenes de Sergio Bernal Dance Company 'Rodin', 30ª Festival de Jerez
Imágenes de Sergio Bernal Dance Company 'Rodin', 30ª Festival de Jerez / Miguel Ángel González

Esta 30º edición ha vuelto a poner de manifiesto que las artes vivas y el flamenco llevan tiempo disfrutando de una enorme libertad creativa, posiblemente limitada por los recursos económicos y logísticos que conlleva realizar una propuesta, pero no por los recursos creativos. Hay mucha calidad técnica, aunque se escucha mucho eso de que falta personalidad. Yo no creo que falte personalidad, hay propuestas para muchos gustos y perfiles. Otro aspecto importante es que se repite mucho aquello de que este festival está especializado en danza española con todo lo que eso conlleva, pero las propuestas vienen acompañadas de elencos de primer nivel, con músicos que abordan un buen abanico de instrumentos y sonoridades, sin olvidar el diálogo cada vez más evidente con otras disciplinas, como Olga Pericet con Daniel Abreu, La Lupi con Iván Amaya o María Moreno con Rosa Romero. Los espectáculos entran por la puerta de la danza, pero estos nos cuelan, por suerte, otras artes, cantes y toques que en sí merecen toda nuestra atención.

Imágenes de 'La Materia' de Olga Pericet, 30 Festival de Jerez
Imágenes de 'La Materia' de Olga Pericet, 30 Festival de Jerez / Manuel Aranda

En cuanto a los espacios, es obvio que a Jerez (que no solo al festival) le falta como mínimo otro espacio escénico de calidad, sea céntrico o no, pero que reúna las cualidades técnicas que requieren espectáculos de esta envergadura, con un escenario y equipamiento escénico acorde y un patio de butacas que posibiliten no solo la visibilidad, también la conexión con las propuestas.

Y así he recorrido esta 30 edición, intentando que la mochila que llevamos, llenas de referentes, ideas y gustos personales sirvan para sumar capas, no para someter a juicio antes tan siquiera de que se alce el telón. Por supuesto no se trata de buscar la objetividad -ni podemos ni queremos convertirnos en personas grises y neutrales-, pero sí de cultivar la curiosidad y la sorpresa, de volver al juego, a la inocencia, al regusto de las primeras veces. A este preámbulo primaveral en el que se celebra el Festival de Jerez, el festival de nuestros sueños y de la fantasía.

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