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Autoestima 2.1

Autoestima 2.1 Autoestima 2.1

Autoestima 2.1 / Fille Frisée

“Él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa, todo lo que fuera necesario para recuperar su seguridad en sí mismo, aquella de la que había disfrutado durante años hasta que la trágica pandemia arrasara por todos los países del mundo invadiéndole tanto a él como a miles de personas de incertidumbre e inseguridad. Tal y como ella le había dicho, las actualizaciones se habían convertido en un producto de consumo habitual. En un mundo que no paraba de cambiar y en el que había que tomar decisiones continuamente, era necesario resetear con frecuencia las creencias obsoletas e instalar las últimas actualizaciones si se pretendía vivir con una mínima tranquilidad.”

Tal y como recoge el extracto del relato autoestima 2.1, la autoestima es un producto elaborado por nuestro cerebro que es necesario actualizar continuamente, a lo largo de toda la vida y a medida que van cambiando nuestras circunstancias. Ya en la guardería, el niño que puede andar, hablar e incluso tararear una canción recibe halagos y recompensas que incrementan su autoestima. Sin embargo, en la Educación Primaria, esas mismas habilidades no resultaran tan útiles para mantener una adecuada autoestima, sino que tendrá que leer, escribir o ser bueno en cálculo para seguir mejorando su propio autoconcepto. En la Educación Secundaria, probablemente conseguir un autoconcepto positivo se base sobre todo en las habilidades para relacionarse con los demás y, por otro lado, en la vida adulta la autoestima está centrada fundamentalmente en la familia y el trabajo conseguido.

Por tanto, si un adolescente no actualizara su autoestima y siguiera fundamentándola en saber andar o colorear, difícilmente podría desarrollar la motivación suficiente para adquirir nuevas habilidades que despierten tanto el elogio de los demás como el suyo propio.

Ya en 1890 en el famoso libro de William James, Principios de Piscología, el autor se refería a la autoestima como un sentimiento de gran importancia para cualquier persona, que podía variar a lo largo de su vida, dependiendo de dos variables fundamentales, las expectativas creadas y los logros alcanzados en cada momento. Además, James diferenció entre autoestima material, autoestima social y autoestima espiritual. Un siglo después, para Maslow (1993), la autoestima es descrita como una necesidad vital, sólo por detrás de la necesidad de seguridad y la necesidad de asociación.

Probablemente, al empezar un nuevo año y más después de un año como el que dejamos atrás, es necesario resetear algunos valores y empezar a dar más importancia a ayudar a otras personas, a la salud, al encuentro con los amigos, a unas buenas relaciones con la familia, a cuidar la naturaleza y a los animales y a todas esas cosas sencillas que merecen ser reconocidas y valoradas para seguir adelante cada día.Plantear nuevos objetivos siempre implica algunos riesgos. Por ello, es necesario aprender a valorar el esfuerzo, la persistencia o la motivación por delante de los resultados. Así, la satisfacción está garantizada porque, aunque no consigamos todo lo que nos proponemos, sabremos que hemos hecho todo lo posible. Espero que de esta forma podáis generar ese gran sentimiento positivo que provoca una adecuada actualización de la autoestima.

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