el rebusco

Jerez, sus vinos y Pérez Galdós

  • El escritor que más veces menciona el jerez en sus obras

  • La Academía San Dionisio editó un trabajo monográfico sobre este asunto

El famoso, y popular, escritor español, Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843-Madrid, 1920), fue una enamorado de nuestra tierra. En más de de cuarenta de sus obras, entre novelas, episodios nacionales, cuentos y teatro, podemos encontrar referencias a Jerez y sus vinos.

Es considerado, por tanto, el autor nacional que más y mejor escribió sobre los vinos de la zona. Mostrando un especial conocimiento de sus diferentes tipos: pajarete, manzanilla de Sanlúcar, amontillado y Pedro Ximénez.

No hay constancia documental que Pérez Galdós visitara Jerez de forma oficial, aunque si es seguro que estuviera de paso en sus tres viajes que durante su vida hizo a su tierra natal, pasando necesariamente por Cádiz en su itinerario por ferrocarril desde Madrid.

También fue en Cádiz donde desembarcó en 1862, cuando se trasladó a la capital para iniciar sus estudios universitarios.

En 1910, siendo diputado nacional, fue invitado por la autoridades para celebrar en San Fernando el Centenario de las Cortes; y ya en el ocaso de su vida, en 1917, acompañando a la actriz Margarita Xirgú en el estreno, en el Gran Teatro, de Marianela.

Pero si leemos su relato corto, Theros, escrito en 1877, uno puede imaginar a Galdós mismo paseando por sus calles, y visitando las bodegas de Gonzáles Byass, en el tiempo de espera a causa de algún tren que se ha retrasado: "El exquisito olor de las jerezanas bodegas, que más cerca estaba a cada minuto". Y acaba: Yo fui de los seducidos, y antes de que el tren partiera me llené el cuerpo de rayos de sol".

Y es en la estación de Jerez donde tiene lugar uno de los momentos de Fortunata y Jacinta (1886):"Pero al llegar a la estación de Jerez ocurrió algo que hizo revivir inesperadamente lo que ambos querían olvidar".

Y al personaje principal de su poco conocida novela Lo prohibido (1884), lo vincula con Jerez por lazos familiares y del negocio vinatero: "Murió mi buena madre cuando yo tenía veinticinco años y entonces me vine a Jerez, donde estaba establecido mi padre".

Sus personajes imaginarios, al igual que el propio escritor canario, harán aprecio constante de los valores excepcionales que posee el jerez, ya sea como condimento y complemento de las comidas, como idóneo aperitivo, o eficaz reconstituyente, sin olvidar, como no, su uso en el agasajo a amigos e invitados.

Nuestro candidato al premio Nobel de Literatura, que tuvo la oposición de los sectores conservadores de la España de aquellos años, y que frustraron que Galdós fuera galardonado, refleja muy bien en sus escritos la influencia de Inglaterra a la hora de mostrar el consumo del jerez. Pensemos que eran los británicos lo que controlaban gran parte de la producción, y su comercio internacional, durante el siglo XIX.

Hasta el mismo rey Jorge III, nos cuenta Malaspina, en Trafalgar (1873), que lo consumía en su palacio: "...pescadillas y unas cañas de jerez".

Y es Lord Grey, en la misma obra, el que exclama:"Si Dios no hubiese hecho Jerez, ¡cuán imperfecta sería su obra!".

Hasta con una botellas de nuestro vino brindan por Inglaterra y España, en La batalla de Arapiles (1875), un grupo de soldados de ambas nacionalidades horas antes de enfrentarse con las tropas francesas.

Oto aspecto a considerar en las especiales y jugosas relaciones mantenidas por Galdós con el vino de Jerez en sus novelas es la de ser un elemento primordial en las relaciones sociales. No entiende una reunión entre camaradas sin la presencia de unas copas de jerez, como observamos en Aita Tettauen (1904): "El buen jerez prodigado por Halconero avivó los fuegos patrióticos de la tertulia".

Y en La vuelta al mundo en la Numancia (1906), escribe: "Vamos, no se remolón: nos espera el amigo jerez, que es mi alegría y el descanso de mis penas.

Galdós introduce el jerez en algunas de sus creaciones literarias como un elemento con propiedades casi medicinales, recetado y consumido por los médicos.

En La de Bringas, de 1884, uno de los personajes enfermos comenta: "El médico me dice que tome un dedito de Jerez". Una recomendación médica que alcanza su culmen en Las tormenta del 48 (1902): "...y que hiciésemos la última prueba dándole de beber Jerez superior, a ver si pega un bote la naturaleza ya tan decaída y se levanta".

La sabia tradición popular reflejada en la detallista pluma de Don Benito, confiere a nuestros vinos un carácter idóneo para combinar con ciertos platos, sino que se lo digan a don Lope, de Tristana (1892): "ya no otra cosa, el caldo y la copita de Jerez".

Esta relación de Galdós con la ciudad se ha ido plasmando a lo largo de los tiempos de diversas maneras. En 1914, cuando se creo la Junta Nacional para rendirle homenajes por todo el país, y recoger fondos para atender su situación de penuria en la que vivía , el Ayuntamiento de la ciudad remitió un telegrama adhiriéndose con la cantidad de 250 ptas., y la propuesta de rotular la calle Armas con el nombre del novelista. Este vial público se mantuvo hasta 1979, cuando se ajustó el nomenclator del callejero a los nuevos tiempos democráticos, recuperándose, a la vez, muchos nombres históricos, entre ellos el de calle Armas.

Esta ausencia del nombre de Galdós en Jerez se mantuvo hasta el 2014, cuando a propuesta de la asociación cultural Cine-Club Popular volvió a rotularse una calle con dicho nombre en la zona de Puertas del Sur.

Anteriormente, dos bodegas jerezanas, Manuel Guerrero y Fernando González, lanzarían al mercado dos productos recordando a Galdós. La primera con un coñac para el mercado hispanoamericano, con el retrato y el nombre del escritor, la segunda, en 1905, un amontillado con la apelación de Electra, el mismo nombre de la polémica obra teatral estrenada en 1901.

Parece sorprendente, que unos meses después del estreno en Madrid de dicha obra se representara en la ciudad, concretamente en el Teatro Principal, el 14 de mayo de 1901, a cargo de la Compañía de Federico Bassó, y con la actriz Amalia Ordoñez en el papel principal.

El periódico El Guadalete recogía una breve reseña del estreno con estas notas que destacamos: "El número de señoras que asistieron fue muy escaso". Para proseguir: En el intermedio del cuarto al quinto acto el público pidió que la orquesta tocara la Marsellesa y el Himno de Riego, siendo coreado con vivas y otras manifestaciones de entusiasmo".

Hacer nota, que en el mismo diario local, y a finales del XIX, uno de los redactores firmaba con el seudónimo de Leon Roch, tal como se puede comprobar en el artículo de portada del 27 de octubre de 1899, que llevaba el titulo de Pérez Galdós.

En esta relación, hay que reseñar la inauguración en 1978 de una placa con el rostro en relieve de Galdós, en la sala reservada de las bodegas de San Ginés de la Jara, sede del Consejo Regulador.

En el acto estuvieron presentes el que por aquel entonces era el alcalde de la ciudad, Juan Manuel Corchado, y el presidente del Consejo Antonio Barbadillo.

Como colofón, comentar que en el 2011 la Real Academía de San Dionisio publicó un opúsculo titulado Jerez y sus vinos en la obra de Don Benito Pérez Galdós, que reproducía la conferencia que impartí en la sede de la Academia el 16 de marzo del año anterior. Un aspecto de la producción galdosiana que no se había tratado anteriormente.

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