Jorge Ramos | Director de la Real Escuela de Arte Ecuestre “Desde que llegué, he tenido libertad absoluta para trabajar”

  • El máximo responsable de la Fundación avanza sus primeras líneas a seguir, que van desde homologar los cursos formativos al reforzamiento de los puntos de venta

Jorge Ramos, director de la Real Escuela de Arte Ecuestre, en el Recreo de las Cadenas. Jorge Ramos, director de la Real Escuela de Arte Ecuestre, en el Recreo de las Cadenas.

Jorge Ramos, director de la Real Escuela de Arte Ecuestre, en el Recreo de las Cadenas. / Manuel Aranda

Cien días después de ponerse al frente de la Real Escuela de Arte Ecuestre, Jorge Ramos Sánchez (Granada , 1966) hace balance de estos primeros meses de trabajo en la institución, a la que llegó a finales de mayo. Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla y con amplia experiencia laboral en el sector privado, el nuevo director se muestra optimista en esta nueva etapa, que ahora analiza para Diario de Jerez.

–Hágame una valoración de estos primeros meses de trabajo al frente de la Real Escuela...

–Bueno, el balance de estos tres meses es absolutamente positivo. Venía a una institución con mucho prestigio y por tanto, me merecía mucho respeto cuando llegué. Antes de empezar sabía que me podía encontrar con una situación puntual delicada, porque previamente, en la Feria del Caballo, había habido un tema sindical, pero afortunadamente, he ido poco a poco y a día de hoy estoy muy contento. Para mí es importante el diálogo y con diálogo hemos arreglado todo.

–Usted ha desarrollado mayormente su carrera profesional en el sector privado. Cuando llega a una institución como ésta, ¿cambian mucho las cosas?

–Los problemas son comunes, lo que cambia es la forma con la que puedes afrontarlo. El pertenecer a una institución pública, en este caso una fundación dependiente de la Consejería de Turismo, te limita un poco, sobre todo a nivel de presupuestos, antigüedad de la plantilla o alguna que otra peculiaridad, pero vamos, dentro de ese corsé se puede trabajar perfectamente. Al final todo es lo mismo, gestionar personas y gestionar recursos y eso lo intentas hacer de la mejor manera posible.

–¿Qué le ha llamado más la atención en estos primeros meses?

–La Real Escuela tiene una marca potentísima, con un nombre de reconocimiento mundial, pero cuando lo vemos desde fuera se queda en eso. Ahora, viéndolo desde dentro, me he dado cuenta de la fuerza y del prestigio que tiene. Es muy propio de nosotros no valorar lo que se tiene, y para la gente de Jerez, la Real Escuela es algo que está ahí y sólo llegan algunas cosas anecdóticas, pero no se destaca la fuerza y el valor que esto tiene, esa ha sido mi mayor sorpresa. Cuando he visto el reconocimiento que se le tiene a todos los niveles, en España, a nivel internacional, eso me merece mucho respeto. Debería valorarse mucho más.

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–Aquí hay grandísimos profesionales, tenemos unas instalaciones únicas en el mundo, unos números espectaculares. El que venga a conocer esto y se preocupe por ahondar un poco más en su labor, se dará cuenta del valor que tiene.

"Contar con Álvaro Domecq es un lujo para la Real Escuela, aporta notoriedad, experiencia y sobre todo humildad”

–La figura de Álvaro Domecq, ¿cómo ha influido en lo que a su parcela le compete?

–Bueno, esa es una de las grandes sorpresas que he confirmado. Cuando me hablaron de incorporarme a esta institución, para mí era una garantía, para una persona como yo que no vengo del mundo del caballo, poder contar con la persona de mayor prestigio en este ámbito, como es Don Álvaro Domecq. Álvaro es una persona excepcional, viene aquí a aportar su sabiduría, su experiencia y con muchísima humildad, con lo cual hemos hecho un equipo magnífico. Álvaro no sólo aporta su cargo honorífico de asesor y de miembro del patronato sino que también otorga un papel de notoriedad y de reconocimiento en el mundo ecuestre, y eso para la Real Escuela es un lujo. Para mí es un apoyo fundamental y me encanta ir con él a cualquier sitio, porque de hecho, he comprobado personalmente cómo la gente lo quiere, cómo lo admira y eso es un valor que no se podía perder. Él sugiere, da ideas, siempre desde la humildad y eso nos aporta muchísimo.

–En estos primeros meses, ¿en qué ha incidido más?

–Bueno, cuando llegué me habían comentado que en la ciudad había una cierta desazón hacia Real Escuela, como que estaba ajena a lo que es la vida de la ciudad. Eso lo he intentado abordar desde el primer momento, reuniéndome con empresas e instituciones; participando en todas las actividades a las que he podido asistir, y como digo, las puertas de la Real Escuela están abierta a la ciudad. Me gustaría que la gente de Jerez sienta esto como algo suyo. Hace poco abrimos las puertas de nuestras instalaciones para una iniciativa privada, la Bienal de Cante, y es curioso cómo muchas personas de Jerez que han asistido, no conocían el Museo del Enganche ni los contenidos que ofrece. Es un ejemplo de ello, por eso quiero potenciarlo.

–En su presentación oficial insistió en focalizar aspectos como las redes sociales y el márketing. ¿Le ha dado tiempo a ello?

–Los tiempos van cambiando y en esa línea entendemos que algo muy importante es comunicar lo que se hace, y para ello hoy por hoy una de las mejores maneras son las redes sociales. En esa línea estamos trabajando, tratando de abrirnos a esas tecnologías. Nos ha dado tiempo a hacer pocas cosas, pero por ahí vamos a tirar, igual que modernizar la imagen de la Real Escuela.

–¿Y nivel de márketing?

–Bueno, queremos dinamizar los puntos de venta y por eso hemos comenzado a trabajar en un proyecto de modernización de la tienda. Necesitamos ingresos y creo que ampliar esos puntos, como se hace en muchos grandes museos de todo el mundo, donde la tienda es lo último, es una buena opción. Otra idea sobre la que estamos trabajando es hacer un club de negocio en el que accedan empresas privadas.

–La Real Escuela trabaja desde hace años el aspecto formativo ofreciendo cursos todos los años. En ese sentido, ¿va a haber algún cambio?

–Como siempre recalco, somos Real Escuela, lo llevamos en nuestro ADN, y por eso debemos dedicarnos a la formación. Considero que esa formación debemos incrementarla siempre, cuando no perjudique a lo que es nuestra actividad de doma, de espectáculos y demás. En esa línea hemos ampliado el número de plazas en los distintos grados formativos, jinetes, mozos, auxiliar de veterinario y guarnicionería. Sabemos que estas profesiones son una vía de acceso al mundo laboral y en algunos casos, como la guarnicionería o auxiliar de veterinaria, son muy demandados. Por otra parte, estamos trabajando muy en serio en la homologación o acreditación oficial de la formación que aquí se imparte, ya sea vía convenio con universidades o título propio. En su día esa opción se empezó a trabajar pero tengo clarísimo que es una vía que debemos potenciar.

"El verano ha sido extraordinario, si sigue así, en este trimestre superaremos las 180.000 visitas en 2019”

–Álvaro Domecq hablaba en la entrevista concedida a Diario de Jerez de la apertura internacional, que habían sido muchos los países que querían volver a contar con la Real Escuela. ¿Se ha planteado esa opción?

–Por supuesto, el prestigio que tenemos en el mundo no podemos perderlo y hay que seguir potenciándolo. En esa línea yo a Álvaro lo tengo que frenar aquí (risas), por todas las cosas que quiere hacer. Hace poco más de un mes estuvimos en Lisboa preparando una gala conjunta que tenemos con la escuela portuguesa y la de Francia. Ayer vino el que ha sido director de la Escuela de Viena para preparar una visita que haremos a Austria, y también tenemos otra prevista a Francia en primavera. La idea es que estas cuatro escuelas que son líderes en el mundo sigan vinculadas, ofreciendo actividades conjuntas. Luego, lógicamente nosotros también vamos a salir fuera.

–El nuevo gobierno de la Junta ha mostrado en todo momento un apoyo absoluto a la institución, ¿eso lo ha percibido hasta ahora?

–Sí, y te digo más, como mejor lo percibo es que no se meten en nada. Tengo libertad absoluta para hacer lo que quiera, siempre lógicamente dentro de unos parámetros, pero no he recibido ningún tipo de llamada ni recomendación. Para mí el mejor ejemplo de esa implicación es que no se meten.

–El verano está a punto de finalizar y las cifras en cuanto a visitas a las galas parecen favorables...

–Sí, personalmente me ha sorprendido las miles de personas que pasan por aquí cada semana. Ya quisiera cualquier institución, organismo o empresa tener el lujo de contar con 4.000 ó 5.000 visitas como las que tuvimos durante el puente de agosto. Creo que este mes va a ser estupendo en cuanto a visitas y eso genera en la ciudad y en el entorno una riqueza tremenda. El año pasado fueron 150.000 visitas y creo que este año lo vamos a superar porque nos queda aún el último trimestre.

–A nivel económico, ¿es viable la institución que se ha encontrado?

–Tenemos unas instalaciones y unos medios impresionantes. Ya quisiera cualquier escuela contar con los recursos que tenemos. Eso es costoso. Pero otra de las cosas que he aprendido aquí es que no se puede venir con esa mentalidad de rentabilidad, de ingresos y menos gastos. Damos un servicio a la comunidad, a Jerez, la provincia y en términos de empleo, de formación y de mantenimiento de nuestra cultura, porque criamos caballos, se doman potros, se abren las puertas de los museos...Todo esto es caro de mantener, por eso no se deben ver en términos de rentabilidad sino en aceptación por la sociedad y los visitantes. Mi obsesión es que la persona que pague 20 euros por una entrada se vayan de aquí repleto de conocimiento, de sensaciones, que aprenda de nuestra cultura y disfrute con nuestros espectáculos. Si empezáramos a buscar rentabilidad pura, los servicios que damos, no se podían dar.

–Otro de los temas sugeridos en su día por Álvaro Domecq fue el de retomar la vinculación con instituciones como el Ejército y la cría caballar. En ese sentido, ¿se ha avanzado algo?

–Sí, precisamente para buscar esa rentabilidad son necesarios los convenios. Aquí ha habido siempre acuerdos con ganaderos de prestigio o instituciones como el Cría Caballar y el Ejército de Tierra. Una de mis prioridades era reunirme con ellos, entender sus demandas, y empezar a trabajar. He mantenido reuniones tanto en Madrid como en Jerez, en Vicos, y la línea abierta es de confianza mutua. Para nosotros es un orgullo que los caballos de ganaderos y del ejército tengan visibilidad y en esa estamos. Con el ejército incluso hemos potenciado el convenio. Lo que queremos es tener los mejores ejemplares, nos interesa más la calidad que la cantidad y que ambas instituciones puedan lucir el hierro de la Yeguada Militar.

–Por último, ¿qué es lo más inminente que quiere acometer?

–Bueno, estamos trabajando ya de cara a la conmemoración del 50 aniversario de la creación de la Real Escuela, que será en 2023. Estamos planificando reuniones con otras escuelas europeas con la idea de que esa efeméride sea algo único. Eso hay que empezar ya.

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