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Tierra de nadie que arde

  • Los terrenos de los polémicos huertos de ocio ni son de Jerezana de Comunidades, porque quebró, ni municipales

  • Sólo son un peligro para cientos de vecinos

Aspecto que ofrecen los terrenos calcinados en el último incendio. Aspecto que ofrecen los terrenos calcinados en el último incendio.

Aspecto que ofrecen los terrenos calcinados en el último incendio. / Miguel Ángel González

Los huertos de ocio de San José Obrero, lo que en tiempos fue la Huerta de San Álvaro, parecen condenados a dar que hablar. Ya lo hicieron en 2003, cuando el Ayuntamiento de Jerez desalojó de allí a los arrendatarios de los terrenos con la Policía y las excavadoras por delante. Todo aquello desembocó en un proceso judicial que se saldó con la condena de Pedro Pacheco y quien fuera su gerente en la extinta GMU, Luis Cruz. Llegó la sentencia, está en proceso de recurso, pero dichos terrenos siguen siendo una fuente de problemas.

En la actualidad se puede considerar que son tierra de nadie. Y eso en una ciudad de las dimensiones de Jerez es un grave problema.

El último incendio, en plena levantera, metió el miedo en el cuerpo al vecindario

Por partes. Los huertos de ocio fueron intercambiados. El Ayuntamiento se los dio a la inmobiliaria Jerezana de Comunidades para conseguir para sí el edificio de las antiguas oficinas de Palomino y Vergara. La inmobiliaria, como es público y notorio, quebró. Los terrenos que no fueron urbanizados jamás fueron recepcionados por el Ayuntamiento. Ya tampoco son de la inmobiliaria. Los terrenos sin dueño de Jerez quedan a merced de los pastos, de los matojos de hierbas secas que cuando llega el verano se erigen en un serio riesgo de incendio. Esa es justamente la problemática que padecen los vecinos de la avenida Ermita de Setefilla, zona más conocida entre los jerezanos de la zona norte de la ciudad como San José Obrero II Fase o Residencial Santa Teresa.

Recientemente un fuego de pastos metió el miedo en el cuerpo a las trescientas personas que viven en el centenar de viviendas unifamiliares que se ubican justamente en frente.

"Tuvimos que salir a la carrera a retirar los coches para que no explotaran. Hubo momentos que las llamas llegaron a la calzada", señala uno de los vecinos afectados aún con el temor de que lo padecido vuelva a suceder. Aquel fuego, que los bomberos sofocaron con serios problemas, coincidió con los peores días del último temporal de levante. "Tanto fue así que cuando se creía que una zona ya estaba apagada volvía a arder". Todo ello provocó que los bomberos extremaran las precauciones para no verse rodeados.

"Los problemas con Medio Ambiente son constantes", dicen los vecinos, "sobre todo para limpiar las calles, llamamos constantemente para que vayan a barrer, para que vacíen las papeleras, los contenedores... No sabemos qué pasa con nuestra zona". Pese a todo el vecindario tiene absolutamente claro que "el problema gordo son los pastos. Son muchas hectáreas de los antiguos terrenos de los huertos de ocio".

Durante el salvaje fuego, los vecinos destacan a este medio que uno de los jefes del servicio de Bomberos les informó de que "el propietario está obligado a mantener en condiciones los terrenos, pero éstos se encuentran repletos de pastos secos por todos lados". ¿No hay dueño?

A todo ello se une el poco civismo de los jóvenes que frecuentan la zona en verano que tras hacer botellona "arrojan las botellas al secarral y después, cuando sale el sol, hace efecto lupa y todo sale ardiendo". "La última vez -señalan- faltó poco pero cualquier día vamos a tener un disgusto de los gordos ya que las casas están al lado". A nadie se le olvida el terrible incendio que a comienzos de la década arrasó varios huertos. Las imágenes de los bomberos sacando a muchos animales muertos aún no se les ha ido de la cabeza.

Ese último incendio marcó un antes y un después en el vecindario, que rápidamente solicitó a su administrador de fincas, Daniel García, que trasladara el problema al Ayuntamiento. El administrador comparte la opinión de los vecinos. "Fue un susto que podría haber acabado en una enorme desgracia. "Según se nos ha comentado -manifiesta- en la actualidad no hay presupuesto para ejecutar estas limpiezas", lo cual ya es realmente grave. De forma más técnica apunta a este medio que "allí lo que padecemos es un problema de ejecución de la unidad urbanística, algunas zonas no están urbanizadas por que la junta de compensación no terminó de urbanizar la unidad". Desde el Ayuntamiento, señala el administrador, "dicen que no han recepcionado el cien por cien de los terrenos".

Daniel García señala que se ha reunido con los delegado municipales de Urbanismo de anteriores gobiernos locales. "Hay que buscar medidas urgentes o extraordinarias para que estos terrenos dejen de ser un riesgo para la salud y la seguridad de los vecinos. En resumen, los terrenos están mal mantenidos porque hay zonas que no se han adjudicado y se pasan la pelota de unos a otros".

Mientras tanto, muchos de los vecinos destacan que siguen dejados de la mano del 'Dios' municipal. "Hasta se han caído señales y no se han repuesto, no se pintan ni las señales horizontales de las calles".

Aspecto que ofrecen los terrenos calcinados en el último incendio.

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