Jerez

El antiguo hotel Ávila, reconvertido en un centro de menores inmigrantes

  • La falta de recursos existentes en el centro Manuel de Falla hace que la Junta utilice este antiguo hostal como apoyo

  • Vecinos de la zona se quejan del continuo escándalo de los jóvenes

Fachada del provisional centro de menores inmigrantes ubicado en la céntrica calle Ávila. Fachada del provisional centro de menores inmigrantes ubicado en la céntrica calle Ávila.

Fachada del provisional centro de menores inmigrantes ubicado en la céntrica calle Ávila. / miguel ángel gonzález

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El antiguo hotel Ávila, ubicado en la calle del mismo nombre, se encuentra actualmente habitado por jóvenes inmigrantes menores de edad. La idea de este nuevo centro, impulsada por la Junta de Andalucía, se ha llevado a cabo por la falta de recursos existentes en el centro de menores Manuel de Falla, situado en la calle Zaragoza, según ha explicado a este medio Carmen Collado, delegada de Igualdad y Acción Social del Ayuntamiento.

Los jóvenes que actualmente habitan en la calle Ávila son todos menores de edad y se encuentran bajo la tutela de varias cuidadoras contratadas por la propia Junta. Una de ellas cuenta a este medio que actualmente hay 70 niños en el inmueble, en el cual permanecen poco tiempo, ya que se trata de un centro en el que los jóvenes se encuentran de forma provisional.

El centro cuenta con 70 menores alojados, que estarán en él de forma provisional

El lugar elegido para situar este centro ha sido motivo de queja para algunos vecinos de la zona, que no entienden por qué han decidido trasladar un centro de estas características a esta calle. Carmen Collado explica que "el hotel es propiedad de la Junta y es por este motivo por el que deciden instalar el centro ahí". A pesar de ello, este periódico ha podido saber, a través del antiguo propietario del hotel, que "la Junta de Andalucía sacó a subasta el edificio y se llegó a vender a un particular. Es decir, según el antiguo propietario, el hotel Ávila se encuentra actualmente en manos de un particular que lo adquirió en 2015 y no de la Junta.

En cualquier caso, este centro lleva una semana en funcionamiento y la capacidad que otorga el hotel, cuenta su antiguo propietario, es de algo más de 30 habitaciones. Su actividad no ha dejado indiferente a los vecinos y locales de la zona, que se quejan del continuo revuelo que forman los jóvenes "a todas horas". De hecho, varios efectivos de la Policía Nacional tuvieron que acudir en la jornada de ayer, alrededor de las 14,00 horas por presuntas amenazas y conductas violentas de los jóvenes. La llamada fue realizada por una de las trabajadoras del centro, que asegura que "hemos llamado a la policía por protocolo. Los niños muchas veces quieren salir de aquí y la única forma de hacerlo es escapándose o llamando a los agentes para que se lo lleven", dice una de las trabajadoras. Por contraposición, uno de los vecinos de la calle Ávila afirma que no es un hecho puntual. "Desde que llegaron hace algo más de una semana, los jóvenes forman un escándalo tremendo a cualquier hora del día. Llevo viviendo muchos años en este lugar y siempre ha sido muy tranquila, pero desde que ellos están aquí eso se acabó. No entiendo por qué se han traído a esta calle un centro de estas características", se pregunta este vecino. Algo parecido opina la trabajadora de un local cercano, que indica que "podrían haber puesto este centro a las afueras de la ciudad o en otro sitio que no moleste tanto". Además, esta trabajadora menciona la frecuencia con la que la policía acude al lugar. "Todos los días, sin exagerar, acude la policía aquí. En esta semana, incluso, ha llegado a venir la ambulancia, seguramente debido a las peleas que tendrán entre ellos mismos". Según las personas que habitan la zona, los 70 menores que conviven en el lugar intentan escaparse continuamente. "Sin ir más lejos, el otro día, durante uno de los paseos que suelen dar en grupo con sus cuidadoras, dos de ellos huyeron y estuvieron buscándolos", apunta esta trabajadora.

Una de las empleadas actuales del centro cuenta a este periódico que no ha habido sobresaltos más allá de lo normal. Ésta entiende que los residentes de la calle estén molestos porque les hayan colocado un centro aquí, "pero nosotros somos simples trabajadoras y no tenemos nada que ver".

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