Jerez

Un detective sin estereotipos

  • José Manuel Moreno lleva 30 años dedicado a la investigación privada. Asegura que es una profesión sacrificada, pero "soy feliz con lo que hago"

José Manuel Moreno, detective privado. José Manuel Moreno, detective privado.

José Manuel Moreno, detective privado. / Vanesa lobo

"Cuando me preguntan a qué me dedico, a veces lo digo y a veces no. Y cuando lo digo, me dicen: ah, ¿a eso de investigar los cuernos en las parejas?". José Manuel Moreno está cansado de que, tras más de 30 años dedicándose profesionalmente a la investigación privada, aún existan algunas personas que piensen que ser detective es hacerle fotos a los maridos que son infieles a sus mujeres -o viceversa- mientras se esconden detrás de una farola con su gabardina, lupa y sombrero. De hecho, es la imagen que se les viene a la cabeza a muchos cuando piensan en esta profesión. La típica imagen de película. Los estereotipos son muy frecuentes en bastantes trabajos, sobre todo cuando hay numerosas películas y series que muestran una cara alejada de la realidad.

Moreno asegura que, a pesar de que muchos piensen lo contrario, su profesión es como "otra cualquiera". También es frecuente pensar en un detective sin cara, donde el anonimato sea su principal preocupación. Nada más lejos de la realidad. "Yo soy detective privado, no secreto", diferencia José Manuel. Y precisamente en el ámbito privado es donde actúan estos profesionales, a diferencia de la policía, que tiene un radio de actuación totalmente público. Por ejemplo, "la policía no puede entrar en la problemática entre un trabajador y una empresa o en temas entre un marido y una mujer. Ahí es donde entramos nosotros. Nos dedicamos a obtener información y pruebas sobre el hecho que se nos solicita. Nunca decimos si esto es blanco o es negro, simplemente ofrecemos una serie de informaciones concluyentes para que el cliente o un juez pueda tomar una decisión correcta", explica José Manuel Moreno.

El 80% del trabajo de Moreno está centrado en investigaciones relacionadas con las compañías de seguros. Éste se mueve por toda Andalucía, aunque Cádiz es la provincia donde más engaños en aseguradoras existen. "Es cierto que esta provincia tiene muchos fraudes, pero son menores, entre pocas personas y con poco dinero de por medio. En otras provincias quizás existan menos, pero más organizados y con más personas implicadas". Es habitual que las aseguradoras demanden a detectives privados para que investiguen casos concretos, sobre todo cuando existen indicios de fraude. "Puede ocurrir que tengas un accidente de tráfico con un amigo o un familiar. Pero esto es un motivo para sospechar, cuanto menos", cuenta Moreno. Las aseguradoras solicitan estos servicios y los detectives comienzan una investigación que puede tener una duración de media hora o de meses, según el caso. En este sector, en el que Moreno está especializado, se pueden encontrar los dos tipos de engaños más frecuentes. En primer lugar, la exageración en las lesiones. Muchas personas sufren leves golpes en su vehículo y exageran la lesión hasta límites insospechados, con el único fin de obtener una cantidad económica. El segundo tipo de fraude, también bastante frecuente, es el accidente de tráfico pactado entre dos personas que se conocen. Una práctica que se lleva ejecutando desde hace muchos años y que aún se sigue realizando. Algunas con una preparación meditada y estudiada, en la que están implicados médicos -que ofrecen un parte favorable al 'afectado'-, abogados -que defienden en el juicio la versión falsa-, incluso clínicas de rehabilitación, que alargan meses las recuperaciones de los accidentados. Todo esto conforma una gran tarta en la que todos sacan partida económica. En estos casos, "es fácil detectar que algo hay, lo difícil es demostrarlo. Hay personas que han tenido 12 accidentes. Muy normal no es", cuenta Moreno.

A pesar de la gran demanda en este sector, la compañía en la que José Manuel Moreno es director trabaja en cualquier tema de investigación privada que se le presente. A pesar de que no quiere caer de nuevo en los tópicos, confiesa que "hay una ligera demanda de parejas que te llaman porque tienen sospechas de una infidelidad. Pero luego las personas se dan cuenta que no sirve de nada. No es un delito ser infiel. Algunos lo quieren para tener la foto morbosa, otros incluso para utilizarlo como prueba convincente y enseñárselo a los suegros. Diferente es que en una separación esté en juego la custodia de un hijo y alguno de la pareja cometa algún tipo de irregularidad. También la típica persona que no le pasa la manutención al hijo porque no tiene dinero y luego comprobamos que está trabajando en negro. Esto es más frecuente", cuenta José Manuel.

Si los anteriores casos eran conocidos y frecuentes, también lo son aquellos que incluyen a las empresas. Moreno trabaja para numerosas empresas de gran escala, a nivel nacional. Muchas, incluso, del Ibex 35. Estas compañías reclaman a profesionales de la investigación, sobre todo, para comprobar casos de ineficacia de algunos directivos que no cumplen con su labor o de trabajadores que están de baja laboral durante un largo tiempo. Estos últimos se han ido reduciendo con la crisis, reconoce.

Muchos de los delitos que descubren estos detectives en sus quehaceres diarios son puestos en conocimiento de la policía para que ésta 'tire del hilo' e intervenga, siempre y cuando sea necesaria su intervención. Generalmente en casos de tramas importantes y organizaciones delictivas. De hecho, una gran cantidad de operaciones policiales de importancia, que aparecen continuamente en los medios nacionales, han sido descubrimientos de investigaciones privadas realizadas previamente. La policía toma protagonismo en estos asuntos cuando ya había un gran trabajo detrás, y eso no sale a la luz. "Estamos poco reconocidos en este sentido", dice Moreno.

A este poco reconocimiento público, se suma el gran intrusismo que existe en la profesión. No es la primera, ni la última, pero ser detective privado es 'sencillo'. Cualquiera ejercer si se le antoja. Aunque, eso sí, no todos tienen los conocimientos necesarios para ello. "Hay una sentencia del Tribunal Constitucional que nos autoriza como los únicos que podemos investigar en el ámbito privado". Moreno, en su caso, tiene la carrera de Criminología, a lo que le sumó los estudios oficiales de detective privado. Esto supuso que el Ministerio de Interior le otorgase una placa oficial que muy pocos tienen en este país. De hecho, cuenta que en España hay actualmente 4.000 licencias. De ellas, sólo hay en activo 1.000, de las cuales funcionan verdaderamente 500. "No es fácil ejercer este trabajo. Esta profesión tiene muchos sinsabores y muchos tiran la toalla. Un buen detective debe tener mucha capacidad de trabajo y sacrificio. La intuición también es fundamental y, por supuesto, no hay horarios. En ocasiones, incluso, hay que tener cara dura, te tienes que hacer pasar por alguien y tienes que hacer un poco de teatro", relata este detective. Por todas estas adversidades, muchos noveles no ejercen durante mucho tiempo. José Manuel Moreno piensa que muchos están equivocados. "Ven muchas películas y cuando no consiguen esclarecer dos investigaciones, se vienen abajo. Se piensan que este trabajo es algo que no es", afirma.

Este detective explica que tiene una media del 50% de investigaciones en las que ha conseguido pruebas concluyentes y fructíferas. Una cifra bastante alta en la profesión. En cada investigación, siempre hay una persona que sale perjudicada: la defraudadora. Descubrir alguna irregularidad significa frustrarle un plan económico a alguien y esto puede que se traduzca en problemas personales para el detective. José Manuel Moreno confirma que jamás se esconde, es más, "voy perfectamente visible a los juicios. Lógicamente, cuando estoy en medio de una investigación y no pueden verme, tengo que esconderme". Siempre intenta ver a estas personas que las que están equivocadas son ellas, "yo me limito a hacer mi trabajo, como los abogados". Es anecdótico que esta sea la mejor publicidad de los detectives, el boca a boca. "Me han llamado muchas veces personas a las que he investigado para que les lleve un caso", cuenta Moreno. Aun así, este investigador privado toma precauciones en su vida personal y con su familia, con el fin de evitar algún episodio perjudicial. Pero, "yo soy feliz con lo que hago".

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