Antonio Domínguez| Camarero del Mosto Tejero

"En 'Pesadilla en la cocina' te manipulan tanto que te metes en el papel'

  • Antonio Domínguez, el camarero del Mosto Tejero, lamenta la imagen que se dio de Jerez en el programa de Alberto Chicote 

  • Desvela la trastienda del programa y asegura que todos seguían las directrices de los guionistas

Antonio Domínguez, contando sus andanzas en la grabación del programa televisivo. Antonio Domínguez, contando sus andanzas en la grabación del programa televisivo.

Antonio Domínguez, contando sus andanzas en la grabación del programa televisivo. / VANESA LOBO

"Todo es un montaje. Te manipulan tanto los guionistas, que te metes en el papel como si estuvieses haciendo una película". Antonio Domínguez, el camarero del Mosto Tejero que participó en el programa ‘Pesadilla en la cocina’, del televisivo cocinero Alberto Chicote, asegura que no ha conocido hasta hace unas semanas  la polémica y el aluvión de comentarios negativos que siguieron a la emisión del programa en octubre del pasado año.

Se encontraba entonces en Algeciras, trabajando en un catering de esta localidad, que le contrata desde hace cuatro años y con el que cubre numerosas ferias y eventos, aunque en invierno, la época más floja, está parado. "Mi jefe compró una televisión de 65 pulgadas y vimos el programa allí, cenando con su familia y con los otros trabajadores. Claro, yo en ese momento lo vi todo muy exagerado, pero no me enteré de todos los comentarios que se hicieron después".

Ahora ya en Jerez, Antonio, de 56 años, defiende su profesionalidad dentro de la hostelería, ganada -sostiene- a pulso durante décadas dedicado a este sector. Cuenta que su escuela fue durante diez años Alfonso Catering, donde empezó con algo más de 20 años y aprendió los entresijos del oficio.

Una de las escenas del programa ‘Pesadilla en la cocina’ dedicado al Mosto Tejero, en la que se ve a Antonio Domínguez discutiendo con su compañera en la cocina. Una de las escenas del programa ‘Pesadilla en la cocina’ dedicado al Mosto Tejero, en la que se ve a Antonio Domínguez discutiendo con su compañera en la cocina.

Una de las escenas del programa ‘Pesadilla en la cocina’ dedicado al Mosto Tejero, en la que se ve a Antonio Domínguez discutiendo con su compañera en la cocina.

Tras ponerse al día de la polvareda que levantó el programa, reconoce que "se siente mal" por la imagen que se pudo dar de Jerez. "Yo lo primero que quiero es pedir disculpas a los jerezanos y sobre todo, al gremio de la hostelería, desde los camareros hasta los dueños de negocios. Entiendo que se sientan mal porque dejamos a Jerez por los suelos a nivel nacional". Y es que, recuerda además, fue uno de los programas de mayor audiencia, con tres millones de espectadores.

Antonio estuvo trabajando en el Mosto Tejero durante los prácticamente cuatro últimos años, pero solo en invierno y los fines de semana, en los meses en los que faltaba el trabajo con el catering de Algeciras. Admite que él mismo, medio en broma medio en serio, animó al propietario, Juan Tejero, Juanete, a que llamase al programa.

En su opinión, el problema de Mosto Tejero no era la falta de público - "teníamos gente, sobre todo, los fines de semana" ni la calidad de la comida. "Es que Juanete había perdido el interés, aquello estaba embargado y decía que iba a acabar en mano de los bancos. Al principio no estaba convencido de ir al programa y yo le decía: Juanete, si no tienes nada que perder. Y al final se puso en contacto".

El equipo de Alberto Chicote se presentó en Jerez en marzo de 2018 para grabar durante una semana. Ya entonces les comunicaron que el programa tardaría en emitirse y de hecho no salió en antena hasta octubre de 2019. Para entonces el Mosto Tejero llevaba ya cerrado varios meses.

Antonio comenta que "el domingo nos cogieron los guionistas a todos los que íbamos a salir y nos advirtieron que, si el lunes y el martes no dábamos caña en las grabaciones, se iban". Tuvieron además que firmar un contrato, "con mucha letra pequeña, en el que venía a decir que asumíamos las consecuencias de todo lo que saliese en la tele, que luego no podíamos denunciar ni reclamar".

Antonio toma nota, durante la grabación, de los platos que probará Alberto Chicote. Antonio toma nota, durante la grabación, de los platos que probará Alberto Chicote.

Antonio toma nota, durante la grabación, de los platos que probará Alberto Chicote.

En la emisión se ponía de manifiesto, desde el primer momento, el peculiar carácter de Juanete y su querencia por el Palo Cortado. "Yo a Juanete le conozco desde hace muchos años y le aprecio. Él siempre dice que es un bohemio, pero realmente lo que a él le gusta es la fiesta y es verdad que se ponía a alternar con los clientes, pero todo eso que decía que en Jerez sólo nos gusta la fiesta, bueno una cosa es que nos guste la fiesta pero también el trabajo, empezando por él mismo. Él también trabajaba, se metía en la cocina, echaba una mano, luego además tenía su campo. Eso sí, veo mal el vocabulario que empleaba, se pasa 20 pueblos".

Cuenta que el equipo del programa tampoco les permitía limpiar la cocina antes de la grabación y que si en la despensa había un tomate que empezaba a picarse se les sugería que lo dejasen tal cual. "Todo seguía un guión", argumenta para negar también que existiese una mala relación entre los compañeros y en defensa de la profesionalidad de todos ellos.

La que era entonces cocinera se negó a participar en el programa, por lo que María, que había empezado en Mosto Tejero como camarera y después, como ayudante de cocina, se convertía de la noche a la mañana en la jefa de cocina. "No había ningún problema entre nosotros, pero a mí, Rosa, una de las guionistas, me decía: Antonio, entra en la cocina exigiendo, le dices a María que la comida es una mierda. Todo para que nos enfrentáramos. Yo le contestaba: pero, ¿cómo le voy a decir eso? ¿Ella lo sabe? Sí, sí, me decían, sabe que les vas a dar caña".

Habla también de su pelea con Marcos, el otro camarero. "Es que me pidieron que lo provocara. El caso es que oigo que decía algo de mí y me acerqué. Le llamé payaso y gilipollas. Me pasé, porque no son formas, pero ya digo es que te manipulan de una forma que me metí en el papel y no era yo. Y luego él intentando pegarme. Es que al final se acabó enfadando de verdad, pero si me hubiese querido pegar lo hubiese hecho. Todo era muy exagerado y estaba preparado. Uno de mis hijos me dice que no me reconocía. Si es que yo soy una persona agradable y amable".

Afirma Antonio que los comensales que entran en el local en un primer momento son invitados por el propio programa. En todas las emisiones de ‘Pesadilla en la cocina’ son los que se quejan y sacan pegas a todo lo que se les pone por delante. Pero Antonio insiste en el montaje y en que se hacía y decía lo que los guionistas les pedían. "Es verdad que las tortillitas de camarones eran congeladas, pero bueno, la comida no era mala, eran buenos productos, platos caseros".

No obstante, de la experiencia también recuerda que tras la reapertura, el propio Chicote les felicitó. Su equipo había elaborado una carta menos extensa y más innovadora y los cocineros recibieron un curso por parte de un chef para aprender las nuevas recetas. "Fui también al curso, porque aunque era para los cocineros, yo como camarero quería saber cómo se hacía y lo que llevaban los platos por si me preguntaba los clientes".

Para el día de la reapertura, fue el propio establecimiento el que pudo invitar a las personas que quiso. "Invité a Antonio Saldaña, porque yo fui militante durante tres años del PP pero al final no pudo venir". Chicote les felicitó acabado el servicio. "Para mí fue muy agradable".

Curiosamente en las semanas posteriores la nueva carta no funcionó. "Sí, vino gente después de las grabaciones a probar pero luego no volvían. Eran platos más elaborados, muy de ‘pitiminí’ y claro, algo más caros. También mantuvimos algunos platos de los de antes, pero al final la carta nueva nos perjudicó. La gente quería lo de siempre, porque aquello era un mosto, no un restaurante".

Estas Navidades Antonio ha intentado felicitar las fiestas a Juanete, pero no ha tenido respuesta de él. "Me imaginó que estará en Alemania, con su novia, porque allí tenían un negocio". Mantiene que si se ha decidido a hablar es porque no lo ha hecho el propietario del Mosto Tejero. "Si él no ha dado la cara yo lo hago por mí y por mis compañeros".

Ha releído varias veces todos los comentarios que desencadenó la emisión del programa y hace mención al de David DeMaría. "Decía que ya se sabía que era un montaje, pero que no entendía cómo hay quien entra al trapo, y tiene toda la razón, pero es que está todo tan manipulado que, al final, no lo podías evitar".

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