El rastro de barro del río Guadalete
La zona rural de Jerez recupera “una situación de estabilidad” porque “lo peor del temporal ha quedado atrás”
Muere una agente de la Policía Nacional de Jerez en la autovía cuando regresaba de la zona inundada de El Portal
Un rastro de barro y yerba doblada era este lunes la señal inequívoca de que el Guadalete a su paso por La Barca y, por tanto, por Jerez, estaba bajando. Poco, hace falta mucho más para recuperar la tranquilidad, pero el río revuelto de las dos últimas semanas volvía a parecer manso.
En los bajos del puente de hierro de La Barca un grafiti viejo sirve de cota improvisada. “Mis compañeros le hicieron una foto días atrás y estaba casi entero tapado, pero mira ahora”, comenta un Agente de Medio Ambiente señalando el ‘garabato’ que el agua ha dejado de nuevo al descubierto. Sin duda, es una buena señal.
A pesar de ello, bancos de madera y papeleras metálicas junto con mesas y sillas de piedra siguen sumergidas en parte o casi al completo en el ‘nuevo’ cauce del Guadalete. El parque fluvial de La Barca, que durante años ha lucido rodeado de maleza seca, ahora va reapareciendo entre charcos y barros tras haber sido ahogado por el río.
A qué altura se encuentra en estos momentos el Guadalete en La Barca es un misterio. El pasado viernes superó los seis metros, nivel rojo, pero el Sistema Automático de Información Hidrológica de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas lleva días sin ofrecer datos. “Quizás el sensor que debe registrarlos ha sido también arrastrado por el río”, bromean varias personas junto al mirador de La Barca.
En el resto de la zona rural, mientras tanto, el acceso es complicado en diversos puntos. Muchas carreteras se mantienen aún cortadas (alrededor de medio centenar en la provincia) dificultando la llegada a estos núcleos.
La carretera de La Ina sigue cortada pero el puente de la carretera que comunica Torrecera con El Torno permite ya el paso de vehículos. Casi ningún núcleo está incomunicado del todo por carretera. Todo un logro cuando se habló de que casi 15.000 personas podrían quedar ‘atrapadas’ si el agua cubría la A-2003.
El arroyo Salado a la altura de Estella, sin embargo, se ‘comportó’ finalmente. Este lunes ya no tapaba el puente de servicio paralelo a la autopista. “Después de días de vigilancia intensa y mucha precaución, volvemos a una situación de estabilidad”, detallaba el Ayuntamiento de Estella en redes sociales a mediodía, anunciando que “lo peor del temporal ha quedado atrás. Las previsiones indican una mejora del tiempo para esta semana, con una tendencia hacia la ausencia de lluvias significativas”.
Ahí estaba la clave, ‘estabilidad’, que no normalidad. Y es que el nivel del Guadalete seguía este lunes por encima del nivel rojo en la segunda estación que Hidrosur tiene en Jerez, en la zona de La Corta. Aunque el río ha descendido levemente y ya se aleja de los 6,8 metros, los desalojos se mantienen, los colegios de muchos núcleos se mantendrán cerrados y el agua cubre aún numerosas parcelas. Si bien es cierto que los árboles, a los que solo se le veía la copa en muchos casos, dejan ver ya sus troncos, en la campiña de Jerez muchos terrenos parecen todavía lagos gigantes.
La lluvia ha dado tregua con chubascos dispersos en el municipio, pero en Grazalema los avisos naranjas y amarillos por precipitaciones se suceden, ‘engordando’ el Guadalete y obligando a que los desembalses en Bornos y Arcos continúen. Por eso en Jerez, especialmente en la zona rural, se mantiene una calma tensa aún.
Ingrid, Joseph, Kristin y Leonardo se han convertido en enero y febrero en las visitas incómodas que nadie quiere recibir y todavía estamos pagando las consecuencias. A Marta, la última borrasca, se le temía mucho pero quedó en nada (por comparación básicamente). Ahora inevitablemente queda mucho por limpiar, todo lo que el río va dejando asomar. En el polígono El Portal, al igual que en otros puntos de Jerez, numerosos operarios trabajaban este lunes en la limpieza de cunetas y asfalto junto a la depuradora, que quedó inundada el fin de semana. “Todavía queda mucho por hacer”, reconoce uno de los trabajadores bajo la lluvia débil que cae a ratos, aunque sonríe porque los avances son evidentes.
Jerez pone ahora la vista en el fin de semana. Hasta el viernes, la Agencia Estatal de Meteorología prevé precipitaciones diarias, aunque en ningún caso como las de las últimas semanas.
Si ninguna nueva borrasca lo estropea, la ciudad verá salir el sol el fin de semana (literal y metafóricamente). También en Grazalema parece que el tiempo mejora. El Guadalete podría seguir bajando. Los vecinos desalojados podrían volver a sus casas. De Jerez se podrá seguir hablando a nivel nacional pero será por la cuenta atrás para la Semana Santa, por su Feria o por ser Capital Gastronómica. Por el río, por favor, mejor que no. O sí, si es para buscar soluciones y que las del 96, 2009, 2010 y 2026 sean las últimas grandes inundaciones.
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