Javier Durán Zamora. Investigador “El virus pudo no surgir en China, ya llevaba meses circulando por el mundo”

  • El investigador jerezano, afincado en Bath, publica con McGraw-Hill-A.M. un libro que pone bocarriba los orígenes del coronavirus

  • Cree que en verano todo habrá sido una pesadilla

“El virus pudo no surgir en China, ya llevaba meses circulando por el mundo” “El virus pudo no surgir en China, ya llevaba meses circulando por el mundo”

“El virus pudo no surgir en China, ya llevaba meses circulando por el mundo”

El investigador Javier Durán Zamora. El investigador Javier Durán Zamora.

El investigador Javier Durán Zamora.

“La verdad conquista todo”. Hijo de un jerezano y una jiennense, Javier Durán Zamora es un investigador español nacido el 4 de marzo de 1981 en la ciudad de Jaén. Sin embargo, la mayor parte de su vida la ha pasado en Jerez y actualmente reside en la ciudad británica de Bath. Es licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz y realizó estudios de Posgrado en Métodos y Técnicas Avanzadas de Investigación Histórica en la U.N.E.D. y en Orientación Socioeducativa en la Universidad de Cádiz. Además, es profesor de español acreditado por el Instituto Cervantes y actualmente desempeña tareas como funcionario docente para el Ministerio de Educación. Su curiosidad y pasión por la historia le han impulsado a llevar a cabo este estudio de investigación, ‘Coronavirus. Vincit Omnia Veritas’ (McGraw-Hill - Aula Magna - Proyecto Clave) indagando en más de 500 artículos en distintos idiomas. Un libro que desnuda al virus y que, como el propio autor recuerda, “tal como dijo Sun Tzu en ‘El arte de la guerra’, hay que conocer al enemigo para poder vencerlo”.

–¿Cómo surgió este libro? ¿Son respuestas a sus propias preguntas?

–Bueno, la primera ola me cogió en Bath (Reino Unido), ya que resido entre allí y Jaén. En años anteriores, me especialicé e hice estudios de Posgrado en Métodos y Técnicas Avanzadas de Investigación Histórica en la U.N.E.D. y siempre quise poner en práctica lo aprendido. Este libro tiene como referencia más de 500 artículos periodístico, científicos, así como libros. Lo que trato es de dar respuesta a todo lo que ha ido sucediendo desde la primera ola. Lo que he conseguido con este libro es tranquilizar a la gente, que pierdan el miedo y que los negacionistas dejen de serlo o, al menos, lo sean en menor medida. Es un libro científico, muy ameno y fácil de leer.

–¿Y cómo consigue tranquilizar al lector con la que está cayendo?

–Pues el libro está dividido en dos partes. En la primera hablo de los antecedentes y trato de explicar a los lectores que esta situación no es algo nuevo. Desde el punto de vista histórico-social, muestro que ya el ser humano ha vivido muchas pandemias a lo largo de la historia. La más antigua es el virus variola o viruela, luego la peste en diferentes etapas, H1N1, la fiebre aviar, la gripe, el évola... Y este tipo de virus ha tenido los mismos efectos que está teniendo el coronavirus en la sociedad. También en esas épocas existió el negacionismo, esas teorías inventadas que existen hoy de que nos quieren meter un chip en la vacuna. Por ejemplo, relato que en el siglo XIV, cuando surgió la epidemia de peste negra, la gente empezó a hacer circular el bulo de que los judíos habían envenenado los pozos de agua. Entonces, se produjeron uno acontecimientos monstruosos por los que se mataron a muchísimos judíos. Cuando el ser humano no entiende las cosas o no tiene demasiado acceso a la información, pues tiende a dar su propia explicación. Todas estas pandemias siempre han tenido un final, pero cuando las vivimos en primera persona pues nos parecen eternas.

–En su libro cuestiona además que los orígenes del virus estén en China, que surgió antes.

–En la segunda parte me centro más en el plano científico, aunque como licenciado en Historia nunca se deja del todo este aspecto. He tratado el animal intermediario, el epicentro, las distintas posibilidades... Respecto al tema de los orígenes, tengo una primicia. Iba a tratarlo en una entrevista con el programa ‘La reunión secreta’ con José Miguel Gaona, colaborador de Iker Jiménez, pero se paralizó al final por los sucesos en EEUU del asalto al Capitolio. La cuestión es que yo me planteo en el libro cómo se origina el coronavirus y tomo varios datos. Uno de los más importantes es que el 27 de diciembre de 2019 fallece un paciente en el Hospital Seine-Saint-Denis de París por una neumonía bilateral. Los médicos guardaron muestras de sus tejidos. Y es que los primeros casos que se dieron en Francia fueron en enero de 2020. Hay que recordar, para ponernos en situación, que el Gobierno chino comunicó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la existencia del SARS-CoV-2 el 31 de diciembre de 2019, cuando ya había ciertos casos. Los médicos de este paciente francés decidieron revisar esas muestras que le habían extraído y descubrieron que había muerto de coronavirus, meses antes de que llegase a Francia. También he trabajado con las aguas residuales y vimos que en la ciudad de Nieuwegein, en los Países Bajos, se hizo un análisis de las aguas residuales y se llegó a la conclusión de que ya había en esa ciudad pacientes infectados con SARS-CoV-2 semanas antes de que llegase a los Países Bajos. Lo mismo ocurrió en Milán y Turín en diciembre de 2019 y el primer caso en Italia se dio a conocer en febrero de 2020. Informaciones de El Mundo nos indicaban también que en Barcelona, tras un análisis de las aguas residuales, ya había pacientes contagiados el 15 de enero de 2020, 41 días antes del primer caso oficial en España. También se hizo otro estudio de muestras congeladas del 12 de marzo de 2019 y también dieron positivo. En Santa Catalina (Brasil), los resultados de los análisis apuntaban que ya el 27 de noviembre de 2019 ya había casos de contagio en la ciudad. Sin embargo, el primer paciente oficial allí consta del 4 de marzo de 2020. Siempre se pensó que el virus había surgido en China cuando lo comunicó el Gobierno el 31 de diciembre de 2019.

"Estas pandemias siempre han tenido un final, pero en primera persona pues nos parecen eternas”

–Es decir, que el virus estuvo circulando por Europa y China antes del 31 de diciembre de 2019.

–Sí, y por otros sitios, eso es lo que indican los datos, posiblemente. Sin ser detectado porque tendría una carga viral baja y había un gran número de asintomáticos. Hoy sabemos que el virus crea un 81% de asintomáticos. Probablemente, la cepa de Wuhan no fuese la primera porque se ha comprobado que ha ido teniendo mutaciones adaptativas con el paso del tiempo y eso significaba que no era tan mortal, pero sí tenía altos índices de morbilidad, es decir, de contagio. Después de todos estos datos, nos fuimos a lo que decían los análisis filogenéticos que intentan demostrar desde cuándo llevaba circulando el virus, y que llevó a cabo la Universidad de Edimburgo. Llegaron a la conclusión de que probablemente llevaba circulando desde agosto de 2019 por todo el mundo y no desde el 31 de diciembre.

–Y respecto al origen, al pangolín, a ese animal intermedio al que le dedica un capítulo.

–Como se decía por aquellos entonces que el animal intermedio era el pangolín, me puse a buscar si había habido casos de neumonías bilaterales antes de diciembre de 2019 en partes de mundo donde se comercializara pangolines, algo que de hecho es ilegal, pero sus escamas son muy apreciadas por la medicina tradicional china y su comercio ilegal es imparable. Se paga mucho dinero. Un comercio que proviene sobre todo de Indonesia y Malasia. Para encontrar esos artículos los tuve que buscar en el idioma de origen, en inglés no había nada. En Malasia encontré que el 11 de junio se habían dado una serie de muertes por neumonía bilateral, enfermedad que en principio era desconocida. Fue en el Parque Nacional de Kuala Koh, donde había pangolines y unas leyes consuetudinarias permitían a una tribu indígena cazarlos una vez al año porque formaba parte de su cultura. Los 14 miembros de esta tribu enfermaron de neumonía bilateral. El Gobierno cerró el parque y al principio daban recomendaciones a los turistas sobre el uso de mascarilla, guantes y geles hidroalcohólicos. Los diarios locales avisaron de la propagación y se cerró la zona. Las publicaciones se sucedían en malayo, no inglés por eso no salían en ningún sitio. Se construyó un hospital de campaña para 400 personas. Eso fue en agosto de 2019. Finalmente, tras meses y muertes, el Gobierno dijo que todo se debió al sarampión, pero la Asociación de Médicos Privados de Malasia señaló que, y leo textualmente: “el sarampión fue una falsa pista que oscurecía el análisis de otras posibles causas de mortalidad. Se debería considerar otras causas de muerte”. No hay que olvidar tampoco a los deportistas españoles que enfermaron durante su asistencia, entre el 18 y el 27 de octubre de 2019, a los Juegos Mundiales Militares de la ciudad china de Wuhan. Partieron de Torrejón de Ardoz. Tras unos análisis se detectó que entre el 18 y el 22% de los habitantes de Torrejón habían pasado el virus o lo estaban pasando. En España sólo el 5% lo había pasado. Entre una de las vías de entrada a España, además del turismo, pudo ser la de los militares de Torrejón. Es una hipótesis más. Y otro apunte importante es que antes de estos Juegos, se hizo un simulacro en el aeropuerto de Wuhan-Tianhe, el 18 de septiembre de 2019, que fue llamado Simulacro de Seguridad Nacional y Salvaguardia del Transporte Militar, que simuló el proceso de eliminación de un tipo de infección por coronavirus.

–Dice que a la primera editorial que presentó el libro, esa se lo publicó, McGraw Hill. 

–Sí, es una editorial que solo publica libros científicos, de universidad y demás. Tuve la suerte de que les interesó y nos planteamos que si existía la posibilidad de que el coronavirus no hubiese surgido en China sino en Malasia, teníamos la responsabilidad moral de comunicárselo a China. Hemos enviado al embajador de China en Madrid una carta y un artículo científico explicándolo todo. Aún no hemos tenido respuesta. Ya medios chinos han dicho que China podía no haber sido el punto cero. Con el paso de tiempo todas estas cosas se van viendo. Y ahora mismo, la Organización Mundial de la Salud está en Wuhan estudiando los orígenes del virus. Pongo la mano en el fuego de que el virus no surgió en diciembre de 2019, ni en noviembre, sino que llevaba mucho tiempo circulando.

–¿Qué opina sobre las declaraciones de Li-Meng Yan? La prestigiosa viróloga huida de China que asegura que el virus fue creado para matar a gran escala.

–También hago referencia a ella en mi libro. Huyó a EEUU porque intentó dar la voz de alarma y no la dejaron. Lo curioso es que cuando ella hizo estas declaraciones, fueran verdad o mentira, el Gobierno chino y la OMS lo negaron todo, que no trabajó nunca para ellos. De hecho, la Universidad de Hong Kong, en la que la viróloga había desarrollado su trabajo, eliminó cualquier información sobre ella en la web y negó que hubiese trabajado allí. Haber avisado con tiempo de la existencia de este virus habría salvado muchas vidas, y en eso estoy de acuerdo con ella. Y es que el 9 de enero de 2020, la OMS emitía un comunicado que decía que según las autoridades chinas el virus puede provocar enfermedades graves en diversos pacientes, pero que en ningún caso se transmite fácilmente por el aire entre las personas. Es decir, ya existían estudios de que sí se transmitía. La viróloga tiene estudios publicados en revistas muy prestigiosas, y que el Gobierno chino diga lo contrario es un tanto extraño. Respecto para lo que ella dice que fue creado este virus, yo diría que en el 80% de posibilidades el virus proviene de la naturaleza, porque todos los virus que explico al principio vienen de la naturaleza.

–Pero, ¿podría el hombre crear algo así?

–Hay una parte del libro en la que expongo que ya el hombre tenía la tecnología para crear algo así. Me refiero, por ejemplo, a nuevo coronavirus quimérico llamado SHC014-MA15, creado en 2015.

–Y lo más importante, ¿qué cree usted que pasará en unos meses?

–Lo que va a pasar, creo, que al igual que con el resto de virus de la humanidad, pues que el Covid se transmitirá más, como está pasando ahora, pero llegará un punto en que sea endémico y que se curse como un simple resfriado o gripe. Ahora no estamos viendo eso porque hay mutaciones, pero si las vacunas son eficaces se hará endémico y, posiblemente, casi seguro, que en verano veremos esto de otra forma, como una pesadilla que ha pasado pero que puede volver y no hay que bajar la guardia. Lo esencial es que haya un ritmo de vacunación rápido para adelantarse a la transmisión y evitar que mute. Por suerte, por ahora, la parte de la espiga del virus en la que están basadas las vacunas no ha mutado aún y son efectivas. En Navidades nos hemos relajado y ahora lo estamos pagando. Es cierto que los ciudadanos están muy concienciados, pero a veces nos puede ese ansia humana del disfrute. Al final, todos los virus han pasado, como explico al principio del libro, y eso ha tranquilizado mucho a quien ha leído este libro.

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