MELISSA ALDANA | SAXOFONISTA “No escucho a mujeres que quiera tener en mi banda”

  • La saxofonista actúa junto a Jure Pukl y su formación en el festival JazzCádiz

  • Darán a conocer el disco ‘Doubtless’ el próximo viernes

Para la saxofonista chilena Melissa Aldana el mundo tiene mucho menos sentido sin música y con sus solo 30 años de vida la música, sin duda, ha marcado una existencia de éxitos. “Cada vez que toco siento una descarga de energía, me siento mejor. La música le da sentido a este mundo loco, me permite ser libre y poder expresarme. Debo de ser honesta para entender quién soy”.

De su lugar en el mundo y en la música dará cuenta este viernes dentro del cartel del festival JazzCádiz, en el Castillo de Santa Catalina (22.00 horas). Trae a la ciudad una propuesta que podría decirse familiar, con la formación de su marido el saxo tenor Jure Pukl, además del contrabajo de Joe Sanders y la batería de Gregory Hutchinson. Presentan el disco Doubtless. “Es una banda que mi marido formó hace un par de años con músicos de calidad. La idea era traer a Cádiz a mi banda pero finalmente no se pudo. Presentaremos el disco, cuya portada es de Cécile McLorin, con música free, muy abierta, sin piano ni guitarra. Queremos que el público viaje con nosotros”, explica. La saxo tenor también asegura que “me siento afortunada de compartir mi vida con Pukl, él comprende los viajes, los compromisos, es fundamental tener al lado a alguien que te entienda”.

Lo que no le ha sido complicado es ganarse a la crítica con sus directos y producciones discográficas, la última de ellas es Visions, inspirada por la fuerza del personaje de Frida Kahlo. “Es una artista que me ha fascinado desde niña. Escribí una suite inspirada en ella encargada por The Jazz Gallery como parte de su programa de residencia para artistas emergentes. Frida siempre ha sido muy honesta con su arte, que la representa como persona”.

Además, la revista Paste Magazine la coronó este año como una de las doce mujeres con mayor proyección e influencia en el jazz. Aldana justifica así los parabienes: “Creo que se debe a la consistencia con que he hecho mi carrera. Todo lo hago de corazón. Estudio horas y horas a diario, no por demostrar nada a nadie sino por respetar mi integridad como artista. Si me ponen como referencia es porque soy una músico fuerte”, asevera.

Esa fortaleza y fidelidad a sí misma de la que hace gala destaca aún más en un mundo en el que aún predominan los hombres. Aldana tiene su particular teoría al respecto. “Hay mujeres que sacan discos y se apegan a la idea de que por ser mujer tienen que tener su sitio. Aunque ser sudamericana y mujer forma parte de mi identidad como individuo, en realidad cuando escuchas música ésta no te habla de un género en concreto. Estoy aquí para mostrar quién soy, no por ser mujer. Ese aspecto pasa a un segundo plano”, asegura.

La artista chilena ha tenido, no obstante, una gran presencia masculina en su formación como saxofonista. Unos maestros de excepción -su padre y su abuelo-mentores como Joe Lovano, George Garzone, Frank Tiberi, Greg Osby, Hal Crook, Bill Pierce o Ralph Peterson y acompañantes masculinos en escena, como la formación Cash Trio. Sobre el jazz firmado por féminas y el hecho de que no se haya rodeado de mujeres en su carrera, Aldana opina que “no he encontrado mujeres contrabajistas que me hayan gustado, no he encontrado a ninguna mujer ante la que haya dicho ‘¡guau, quiero tenerla en mi banda!’. Hay muy buenas mujeres músicos y queda mucho por hacer en este sentido, pero también se le ha dado mucha atención a mujeres no necesariamente por la calidad musical, pasa mucho en Estados Unidos por ejemplo. Lo más importante para las nuevas generaciones es tener a mujeres a las que admiren y puedan seguir, que sean fuertes y digan algo profundo. La música trasciende géneros y culturas. Si cierras los ojos y hay calidad, no importa nada más”.

De Chile, Melissa Aldana admite no saber mucho “de lo que ocurre ahora mismo en la escena del jazz, pero siempre he recibido mucho apoyo. Allí vendo más discos que en ninguna parte”. De su visita a Cádiz, por último, lamenta “no poder ver nada de la ciudad porque apenas estamos 24 horas. España es uno de mis países favoritos por la lengua, su comida y su cultura”.

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