Diario de las Artes La producción artística eternamente viva

  • Un recorrido por la programación expositiva de la ciudad, donde la normalidad es un hecho

La obra de Guillermo Bermudo 'La vindicación de la cabra'. La obra de Guillermo Bermudo 'La vindicación de la cabra'.

La obra de Guillermo Bermudo 'La vindicación de la cabra'.

La nueva normalidad, esa superior pamplina inventada por un político con pocas luces y muchas ganas de llamar la atención, aunque sea con la desgracia de miles, de cientos de miles, de millones de personas; algo que, tal y como se van desarrollando los acontecimientos sanitarios, tiene poco de normal, nos ha llevado - no había más remedio aunque los contagios, incluso las muertes, sean constantes todos los días - a querer que todo estuviese como antes. Sabemos que no es así, pero se intenta que la vida siga y el orden ciudadano continúe su discurso, aunque sea con mucho cuidado, a distancia y detrás de una mascarilla.

El mundo artístico también parece querer amoldarse a los nuevos tiempos y aparenta que todo es normal. Poco a poco las exposiciones van apareciendo y de ello nos alegremos infinitamente porque estamos muy faltos de ellas y llevamos muchos meses con bastante nostalgia de buenas comparecencias.

El Área de Cultura de nuestro Ayuntamiento mantiene, en la medida que puede, su programa de muestras, con la Sala Pescadería inmersa en la celebración de sus veinticinco años como espacio expositivo de lujo. La programación comenzó con ‘Pintura, pintura’, que llevó hasta la calle Pozuelo a ocho pintores jerezanos - Magdelena Murciano, Rocío Cano, Jesús Rosa, Manolo del Valle, David Maldonado, Antonio Lara, Humberto del Río y Pepe Molina-, de los muchos importantes que, en estos momentos, ejercen en la ciudad y que están dando mucho lustre a la que se hace en Jerez. Esta exposición fue interrumpida cuando se declaró el forzoso confinamiento y retomada dos meses más tarde. Tras ella, llegó el turno de uno de los pintores grandes de la ciudad, Juan Ángel González de la Calle, que dio muestras de su importante bagaje y mostró la calidad pictórica de un artista cuya obra discurre por una realidad descontextualizada. Su obra parecía el relato de los acontecimientos distópicos que tan inmediatos se hacían en aquellos momentos de incertidumbre.

NACHO ESTUDILLO. La gran pintura moderna

Tras Juan Ángel, ha retomado el discurso expositivo de la sala que rehabilitó, hace un cuarto del siglo, el arquitecto jerezano Ignacio de la Peña, para convertirla en especialísimo centro artístico, el joven pintor jerezano Ignacio Estudillo, uno de los realizadores con más acierto en el universo de la pintura actual. Un artista que está accediendo a las mejores posiciones y formando parte de importantes colecciones de arte contemporáneo.

Su obra está avalada por importantes reconocimientos nacionales e internacionales - BP Portrait Award 2012 y 2014, organizado por la National Portrait Gallery de Londres, seleccionado en la XIX International Call For Young Artists en la galería Luis Adelantado, Beca Mario Antolín en la trigésima edición del Premio BMW de Pintura, Medalla de Oro de la Exposición de Otoño de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, el Premio de la Fundación Díaz- Caneja, entre otros importantes reconocimientos -. Su pintura, además forma parte de significativas colecciones como la de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, la BMW Ibérica, la colección del CAC Málaga, la Fundación Rafael Botí y Antonio Gala de Córdoba, la Ibáñez Cosentino, la Giorgio Cini de Venecia o la Fundación Rucandio, por citar algunas.

Una de las obras que Ignacio Estudillo expone en Sala Pescadería. Una de las obras que Ignacio Estudillo expone en Sala Pescadería.

Una de las obras que Ignacio Estudillo expone en Sala Pescadería.

Realizador de una pintura impregnada con la madurez del arte eterno y concebida con un modernísima escenografía pictórica. Ignacio Estudillo es autor de una pintura de paisajes que no se presentan con la ilustración al uso, no forman parte de una naturaleza concreta ni siquiera ilustran un desarrollo claramente visual. Las perspectivas pierden sentido, las líneas representativas aumentan su poder y estructuran un espacio escénico expandido, sin límites y fuerzan la mirada a un horizonte que se extiende más allá de sus propios límites. Son escenarios que suscitan realidades compartidas; fragmentos de espacios que se contraen, se expanden, se diluyen en sí mismos para volver a crear nuevas posibilidades. En su obra no se desarrolla una narración lineal del argumento ilustrativo. Hay un relato constantemente interrumpido para engarzar los fragmentos de ese todo inexistente. En la obra del artista jerezano se produce, al mismo tiempo, un nuevo planteamiento pictórico que rompe el hilo conductor establecido en la pintura clásica. Con él la narración habitual del hecho escénico alcanza una nueva potestad. Todo queda supeditado a una realidad aprehendida de la propia ficción relatora. Sus paisajes no tienen principio ni fin, se estructuran en un mapa sin fronteras, en una realidad cambiante que sirve para apoyar una idea que se lleva a la práctica desde distintos niveles representativos.

Para nosotros, que lo hemos seguido desde un primer momento, es un artista total, serio, consciente y trabajador, inmensamente trabajador. Nacho Estudillo está al tanto de lo que acontece en el universo artístico y es consumidor apasionado de exposiciones, ferias y museos; algo de lo que adolece gran número de autores cuya realidad artística se centra en las cuatro paredes de sus talleres.La exposición de Nacho Estudillo es todo un feliz acontecimiento. Es la realidad artística de uno de nuestros más acertados y lúcidos pintores. Ese es el camino que debe primar en la Sala Pescadería como centro importantes para mostrar lo mejor de cuanto hoy tiene lugar.

ARTE EN CUARENTENA. El arte está vivo

En pleno confinamiento, cuando la incertidumbre era un hecho y la realidad suscribía tintes de mucha negrura. Se ideó una exposición virtual para hacer ver que el la creación artística seguía en permanente estado. Los artistas mostraron a través de las redes que continuaban trabajando y dejando constancia que el arte estaba permanentemente activo. Con el nuevo estado, consciente de que la vida sigue y que esto no tiene por qué acabarse, muchas de aquellas obras que se hicieron cuando la vida permaneció encerrada y otras muchas de autores que continúan en la brecha diaria, han conformado esta exposición que se presenta en los Claustros de Santo Domingo y que posibilitan un abanico grandísimo de actuaciones artísticas. En la muestra aparecen todas las formas expresivas y muchas de las tendencias que constituyen este arte de tan dispar naturaleza. Son treinta y nueve autores, de toda condición y credo artístico, que ofrecen un guiño a la realidad y asumen que el arte, como la vida, debe seguir su normal cauce de ejercicio actuante.

Y además...

Asimismo, para comprobar que, a pesar de todo, el programa artístico de la ciudad continúa, hay que señalar que el Espacio Abierto, esa sala que asume todo tipo de actividades y que regentan Marina y Lucia Franco, en la calle Alvar Núñez, presenta una colectiva de artistas pertenecientes a la Agrupación de Acuarelistas de Cádiz. Se trata de una colección amplia, de autores que dejan constancia del paisaje gaditano en una actividad difícil a la que muchos intentan llegar pero pocos son los que realmente marcan las distancias en una expresión tremendamente exigente. Son veinte pintores, algunos claros activos de la pintura jerezana: María Luisa Pemán, Roberto Barba, Pilar García Mier, Mariam LLanza o Mar Ángeles Díaz.

En las salas del Alcázar de Jerez, también, muestra su obra Francisco López, un artista que ya nos dejó muestras de su producción pictórica con una anterior serie sobre los oficios tradicionales y que, ahora, nos presenta una colección de pinturas sobre la mujer a lo largo de la historia.

Hay que referirse, asimismo a la exposición fotográfica de Pío Cabanillas sobre la Semana Santa de Antigua, la vieja ciudad guatemalteca, en las Bodegas Tradición.Esperemos que esto sea el inicio de un normalidad artística que queremos sea segura y constante. El arte suena, luego sigue vive. Alegrémonos por ello.

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