El pinchazo

Tras un año de sobresaltos por la pandemia, en el que hemos trivializado la alterada y negativa realidad, el autor sostiene que su mayor sorpresa ha sido cuando supo el día en que le 'pincharían' con la 'milagrosa' vacuna. Pero, ¿qué vendrá después?

Homenaje a la ciencia de Pepe Benítez. Homenaje a la ciencia de Pepe Benítez.

Homenaje a la ciencia de Pepe Benítez. / ©️ PepePartum

Una sorpresa, para bien o para mal, es aquello que no te esperas. Si a lo largo de un día no hay nada que nos sorprenda, es que no hubo día. Imaginemos por un momento que en una noche de lluvia intensa, mientras viajamos por carretera se pincha inesperadamente uno de los neumáticos del coche. Lo primero que hacemos es maldecir nuestra suerte, después recurrimos a manuales de supervivencia. Con esta pandemia del Covid-19 ha sucedido algo similar, pero al revés. En primer lugar nos sorprendimos al saber que un virus ponía en jaque nuestras vidas. Acto seguido rogábamos incluso al cielo por un pinchazo, como milagrosa solución para sentirnos ‘afortunados’. Curiosas paradojas.

Llevamos más de un año sobresaltados, trivializando la alterada y negativa realidad. Tanto es así que ya casi nada nos extraña, simplemente lo asumimos y vemos cómo se va gestando el siguiente pasmo. En todo este tiempo, la ‘anormalidad’ apenas se ha roto, salvo cuando fui citado para dos cribados masivos con test de antígenos, asistiendo sólo al primero, pues viviendo como 'hikikomori', sin relaciones sociales más allá de las telefónicas y saliendo de casa sólo para estirar las piernas o tirar la basura, no veía oportuno meterme bastoncillos dos veces por la nariz en menos de un mes. La única sorpresa que yo esperaba era una llamada o mensaje convocándome a la vacuna. Pero, como no llegaba, una noche usé la aplicación del Sistema Andaluz de Salud y... sorpresa, logré la cita número 101 del día siguiente. Curioso número, me dije.

Pese a todas las dudas que acaparaba, en el momento justo de la vacunación con Pfizer sólo hice una pregunta, raudamente respondida por el eficaz y perseverante sanitario, diciéndome que se apellidaba Parada, justo lo que haces cuando pinchas el vehículo, pero una vez resuelto, toca volver a ponerse en marcha. Quiero pensar que todo lo que venga después de este ‘pinchazo antivírico’ será muy intenso, novedoso e incluso inquietante, o puede que lo más sorprendente haya sucedido ya al vacunarte, cuando un viajero entra en tu sangre para, teóricamente, protegerte…

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue Editor Jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como Jefe de Prensa del Circuito de Jerez.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios