Cuando se oye una rotunda verdad, hay quien sentencia…el Evangelio. El título de este artículo es una de esas frases evangélicas. Cuando Jesús fue a predicar a Nazaret, donde se había criado, casi lo despeñan y por eso, afirmó: 'Nadie es profeta en su tierra'. El refranero, que también tiene mucho de verdad revelada, dice que se nace donde se pace. Conclusión: "nadie es profeta, ni donde nace, ni donde pace."

Aunque nacido en Zaragoza, Emilio Morenatti anduvo paciendo por Jerez los años que más marcan para el resto de una vida. Por eso es jerezano y paisano nuestro. Me ha dado mucha alegría que alguien tan cercano alcance un galardón tan estratosférico, como el Pulitzer de fotografía. El mérito es suyo y personal. El galardón reconoce su talento. Habrá mil y una circunstancias que hayan influido en ese mérito. Otras tantas que habrán modelado su talento. Pero el mérito y el talento son de su exclusiva propiedad.

Nuestra tierra ha dado muchos personajes famosos. De Cabeza de Vaca al Padre Luis Coloma, pasando por Lola Flores o La Paquera. Todos fueron grandes gracias a su talento y, en muchas ocasiones, al riesgo y valentía de perseguir su sueño, sin dudas, ni miedos. Otros no son capaces y fracasan antes, incluso, de intentarlo. Cuando un jerezano triunfa se produce una proyección antropológica. Triunfando uno de mi pueblo, triunfa mi pueblo y, con mi pueblo, triunfo yo.

Recientemente, Emilio Morenatti ha brindado su premio Pulitzer a los jerezanos, porque siempre le han apoyado.

Y, como de bien nacidos es ser agradecido, como jerezano le agradezco el brindis doblemente. De una parte, por el gesto de acordarse de sus paisanos. De otra, porque antropológicamente, ganándolo él, lo gana Jerez y con Jerez, un poco, yo. Y eso me alegra. Enhorabuena.

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