Hoy es Domingo de Ramos, domingo de júbilo.Es la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Desde los montes de Judea nos viene este precioso día. Para muchos supone el comienzo de la Semana Grande de los cristianos, para otros es una semana casi de vacaciones.Para los políticos es una semana de ‘pasión’ por la campaña. Una semana en la que veremos a todos los partidos políticos o casi todos desfilar por los templos jerezanos. Cristianos y no cristianos, creyentes o no creyentes, capillitas y no capillitas, pero todos pasarán por las hermandades de nuestra ciudad para pegar el ‘taconazo’ y ‘golpe de pecho’ la mañana del día que salen cada una de ellas en estación de penitencia. La foto no hay quien se la pierda porque estamos en campaña. “Martekingtó” como diría nuestro querido y desaparecido ‘bronce de la plazuela’ –Manuel Moneo– cuando allá por el año noventa y nueve le preguntó una periodista de TV qué le parecía la primera feria internacional del flamenco en Sevilla. “Martekingtó”, respondió Moneo con su forma tan especial de explicarse queriendo decir que “todo era marketing”.Para muchísimas personas será una semana de respeto, rezo y de recogimiento. Una semana de tradiciones vividas en las familias jerezanas. Vestir en familia la túnica de tu hermandad, compartir con tu familia lo que te enseñaron tus padres y tus abuelos. Acompañar –como a ti te acompañaron– a los hijos pequeñitos que tienen la ilusión de salir en la hermandad de su barrio. Sentir y visitar a los enfermos que no pueden salir a la calle. Llorar y recordar a los que ya no están porque se fueron y ya no escucharás su rezo, su saeta su ¡óle! cuando pasa el Cristo o la Virgen por delante tuya, por delante de tu puerta o de tu balcón. Vivir el ambiente prendido del miércoles de Santiago o el compás de madrugada en la Plazuela lleno de Esperanza y Sentencia. Viernes Santo de Valle y Expiración el viernes del Cristo de las melenas. Todos los días son especiales. Todos los días de cada hermandad con su personalidad y con su sello. La saeta de Jerez, única en el mundo, y las preciosas marchas procesionales. Al que le guste vivir la Semana Santa cofrade, que disfrute de ella porque es una joya que tenemos en nuestra tierra. Al que no le guste y se sienta incómodo por aglomeraciones y dificultades de tráfico, tiene la posibilidad , como ocurre con las diferentes cabalgatas y manifestaciones que tenemos durante todo el año en nuestra ciudad, de cogerse unos días libres o de vacaciones. Se puede ir recordando a nuestro querido José Vargas ‘El Mono’ y de camino a la playa o la montaña escuchar su simpático cante de su “cochecito leré” y vaya usté condió.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios