Ignacio García Pomar

José Gallegos Arnosa y la Iglesia de Santiago

Tribuna libre

20 de marzo 2011 - 01:00

VIENE este artículo a cuento por el actual estado de abandono y dejadez de la Iglesia de Santiago. Hace aproximadamente un año la empresa adjudicataria de las obras presentó suspensión de pagos y la Junta de Andalucía se apresuró a indicar que de manera inmediata se contrataría otra empresa para concluir los trabajos. Como digo, han pasado ya más de doce meses de la inmediatez anunciada por los políticos y la casa por barrer.

Es por ello, que recordando el robo y la posterior recuperación de una treintena de esculturas de bronce que forman parte del baldaquino de dicha iglesia de Santiago he decidido escribir este artículo a ver si alguien toma conciencia de la importancia de la Parroquia del Apóstol.

Aquellas esculturas que fueron sustraídas son obra de uno de los más importantes pintores andaluces de la centuria decimonónica, José Gallegos Arnosa, que con las mismas completó una de sus pocas obras escultóricas documentadas y cuyo conjunto constituye una verdadera joya de la que no estoy seguro que seamos conscientes de su trascendencia.

Según los datos biográficos de Gallegos Arnosa, recopilados por su biógrafo Juan Rodríguez Pardo, éste nace en el antiguo convento de la Victoria, constituido entonces en casa de vecinos el 3 de mayo de 1857.(Corresponde con la actual Escuela de Empresariales). En sus comienzos formativos en nuestra ciudad coincide con el también pintor de su generación Salvador Sánchez Barbudo, con el que compartiría las tertulias en la casa de las hermanas Ysasi donde realizaron ilustraciones para algunos textos. Su formación académica se inicia en el casino de artesanos de Jerez, siendo su primer profesor D. Guillermo Cook, a posteriori director de la Escuela de Bellas Artes.

Dada su gran valía, su padre, trabajador en las Bodegas de Garvey, convence a D. Guillermo Garvey para que actúe como mecenas con su hijo y le financie sus estudios fuera de nuestra ciudad y cerca de los más importantes focos culturales de la época. Así estudia desde 1873 en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde conoce a los Madrazo con los que también perfecciona su formación.

Efectúa numerosos viajes en esa época como era obligado en los programas formativos ilustrados y así conoce Túnez y Marruecos, enamorándose de su luz y paisajes, realizando una importante obra, 'Casamiento Árabe'. Posteriormente marcha a Roma en 1878 como también era obligado para imbuirse de la antigüedad clásica, y entabla amistad con José Villegas Cordero. Decide finalmente quedarse a vivir en la Ciudad Eterna y desde allí viaja a numerosas ciudades el resto de su vida, no faltando en estos viajes numerosas visitas a su tierra natal.

En 1891 consigue la medalla de oro de la exposición internacional de Bellas Artes de Berlín, siéndole entregada esta por Guillermo II.

Todos estos datos nos pueden ayudar a hacernos una idea de la importancia de este autor, siempre en lo más alto de la intelectualidad y las artes europeas.

En el año 1900 viaja a Jerez y visita a su mecenas, D. Guillermo Garvey, quien le encarga el baldaquino para el presbiterio de la Iglesia de Santiago. El artista asumió el encargo y realiza una monumental obra que empezó a montarse el 8 de agosto de 1906. Se realizó en mármol de carrara sobre base de mármol gris de Bardiglio de 10,5 metros de altura y constando de 43 piezas, 36 estatuas de bronce y un Sagrario, también realizado en bronce dorado a fuego con puerta de plata maciza. En la misma figura un altorelieve del Redentor y coro celestial en bajorrelieve, todo esto último trabajado a la cera perdida.

Obviamente nos encontramos ante una obra de primer orden europeo, fruto del estilo y las inquietudes de la época y digno sucesor del lamentablemente destruido Retablo mayor de Camacho sito en el mismo templo.

Creo que sería importante que los jerezanos tomásemos en cuenta el valor de obras como esta, que desgraciadamente al día de hoy no reciben el reconocimiento que debieran. La que nos ocupa es una pieza realizada sin escatimar esfuerzos, con los materiales más nobles y con la autoría de un artista que junto a Barbudo, Salinas y Villegas formaba la élite del arte español en Roma en el final del siglo XIX.

Aparte de lo reseñado anteriormente José Gallegos Arnosa es posiblemente el pintor andaluz de dicha época más cotizado y sus obras no faltan en las más importantes pinacotecas del mundo.

Por todo ello resulta especialmente triste la situación del baldaquino y del conjunto de la Iglesia de Santiago en la actualidad. Lo lamentable no es ya que robaran 30 figuras del mismo, hoy afortunadamente y gracias a la casualidad y al buen hacer de la Policía recuperadas. Lo verdaderamente triste es que una vez detectado el allanamiento en la parroquia, nadie las hubiera echado en falta, dado que posiblemente a nadie se le ocurrió echar un vistazo de manera periódica a la escultura de Gallegos.

Afortunadamente esta vez se evitó el expolio, pero debemos tener especial cuidado con los templos cerrados y / o en obras, dado que el hurto de lo abandonado es la forma más fácil y que menos riesgo conlleva en estos delitos.

El político-funcionario que tenga que contratar la dichosa empresa de marras para acabar la intervención que la contrate. Y que no nos indignen más con esa no gestión nefasta que ignora la inteligencia y que contribuye a degradar aún más el patrimonio . Ese patrimonio que a muchos sí que nos duele de verdad.

stats