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La otra orilla

Objeción fiscal

Tenemos la posibilidad de desarmar nuestros impuestos y rescatar esa parte de nuestro dinero

Toca hacer la declaración de la renta y conviene tener en cuenta algunas consideraciones sobre el destino de nuestros impuestos. Como cada año los colectivos antimilitaristas nos invitan a hacer objeción fiscal. La Objeción Fiscal al Gasto Militar es la no disposición a colaborar con el Estado en los gastos de preparación de guerras y mantenimiento de la estructura militar, el ejército y otros cuerpos armados, desobedeciendo activamente en el momento de realizar la declaración de la renta (IRPF). Consiste técnicamente en desviar una parte de estos impuestos a un proyecto que trabaje en la defensa de un progreso social solidario. Es una campaña de desobediencia civil, y como tal se encuadra en la tradición y estrategia de la no violencia que se basa en un estilo de vida y un modelo social alejado de la represión, la fuerza y el desprecio de la vida humana: desobedecer y quebrantar pública y colectivamente una ley que se considera injusta buscando su superación por la sociedad, como hicieron Gandhi en la India y los objetores de conciencia-insumisos en el Estado español para acabar con el servicio militar obligatorio.

En el último informe sobre gasto militar en el año 2016, presentado por el Colectivo Antimilitarista Utopía Contagiosa se nos dice que el gasto militar de nuestro país supera los treinta mil millones de euros, el 2,71% del Producto Interior Bruto (PIB). Contrastando el gasto militar con el destinado a Educación (2.918,63 millones), Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2.029,13 millones), y Empleo y Seguridad Social (16.592,45 millones), podemos observar la abismal diferencia de estas partidas.

Es preciso romper con este perverso orden de cosas. El militarismo es una herramienta tanto para el control social como para la pervivencia de las peores dinámicas del sistema económico capitalista, cuando no para el enriquecimiento personal de quienes lo gestionan. No podemos seguir mirando al poder y esperando de él buena voluntad para mejorar las cosas. Ahora toca organizarnos y empezar a recuperar la gestión de nuestras propias vidas. En lo político y también en lo económico. La Objeción Fiscal es una herramienta pequeñita pero muy digna y honesta. Un año más tenemos la posibilidad de desarmar nuestros impuestos y rescatar esa parte de nuestro dinero que va a financiar la injusticia militarista y dedicarla a fines socialmente útiles y transformadores.

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