EDITORIAL
Crisis de identidad en Europa
Cuatro congregaciones de vida contemplativa se encuentran en la actualidad en Jerez: las Hermanas Mínimas, que tienen su convento en la plaza de San Marcos, las Agustinas del Convento de Santa María de Gracia, que este año celebra el quinto centenario de su llegada a Jerez, las Clarisas Franciscanas de la calle Barja y las Las Esclavas del Santísimo Sacramento, del Convento de las Reparadoras. Sin embargo, pronto estas últimas se marcharán de la ciudad, tal y como anunciaron recientemente, abandonando así dicho convento.
Este edificio, ubicado en calle Chancillería, que ha sido la casa de Las Esclavas desde 1974, fue fundado por la Orden de las Madres Reparadoras. Éstas llegaron a Jerez en 1898. De estilo neo-mudéjar, está construido con ladrillo agramilado rojo y blanco.
El arquitecto Francisco Hernández Rubio firmó la construcción original. Más adelante, en 1930, Las Reparadoras quisieron construir una iglesia más grande, encargando el proyecto al sevillano Aníbal González (Sevilla, 1876 -1929), arquitecto de la plaza de España de Sevilla y de la Estación de Ferrocarriles de Jerez que data del mismo año. Aurelio Gómez Millán se encargó de retomar y finalizar el proyecto tras la muerte de su antecesor.
La Orden de Las Esclavas se fundó en 1948 por la Madre María del Rosario del Espíritu Santo, natural de Almería, y llegan a Jerez en la década de los sesenta del pasado siglo, haciéndose cargo del convento que pronto abandonará ante la falta de vocaciones.
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