Semana Santa 2019 |Jueves Santo Afán de sacrificio desde San Dionisio

  • El Ecce Homo y la Virgen del Mayor Dolor volvieron a poner el clasicismo añejo al Jueves Santo

Afán de sacrificio desde San Dionisio Afán de sacrificio desde San Dionisio

Afán de sacrificio desde San Dionisio / Miguel Ángel González

La jornada del Jueves Santo estuvo marcada por el clima, que colmó de incertidumbre a los cofrades del Mayor Dolor. Ya nos habría gustado que en San Dionisio la única preocupación de la tarde hubiese sido si ponerse o no mantillas y chaquetas, acorde a la tradición de cada año.

Con la plaza de la Asunción repleta de cofrades expectantes que miraban al cielo, a las ocho menos cuarto se abrieron las puertas de la Iglesia Parroquial de San Dionisio. La cruz de guía estaba bajo el dintel mudéjar de la puerta lateral del templo y disipaba cualquier inquietud.

Comenzaba entonces uno de los momentos más complejos de toda la Semana Santa. Debido a las dimensiones de ambos pasos, la salida de esta hermandad requería que las cuadrillas de costaleros realizasen un esfuerzo digno de admirar. “Costeros a tierra” fue la orden de Ildefonso Oñate que encaminó al Señor del Ecce Homo en sus primeros metros por las calles de Jerez.

En la salida del palio sucedió algo idéntico con ese esfuerzo inicial resaltado por el silencio del momento, pero que culminó con los aplausos de los allí presentes. Un total de 30 almas eran las andas de Nuestra Señora del Mayor Dolor que iba perfectamente engalanada con su manto que fue restaurado en 2016.

En el acompañamiento musical la cofradía efectuó una variación apostando por los sones de la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Encarnación de Sevilla. En el palio, sin embargo, mantuvieron a Palomares de Trebujena que ya ha conseguido ese vínculo con el andar costalero característico de esta corporación y que dejó ayer momentos brillantes en enclaves como Tornería de camino a la Carrera Oficial.

La Agrupación Musical Nuestra Señora de la Encarnación, de Sevilla, aglutinó a 160 músicos en torno al Ecce Homo

Acompañaron a los titulares a lo largo de todo el recorrido casi 250 nazarenos reconocibles por su túnica y capa blanca con antifaz y fajín morado en el misterio, y túnica y antifaz negro con cinturón de esparto en el palio, que portaban cirios de color blanco.

Con un detallista exorno floral se lucieron unas imágenes de obra anónima que datan del siglo XVII, en unos pasos cuya autoría corresponde a Manuel Seco Imbert y a Juan Manuel Rodríguez Ojeda. No dejaron de relucir a pesar del cielo grisáceo al que pusieron un toque de fervor con unos pasos de contrastes entre el plateado del canasto de varios niveles del misterio y las rosas en tonos claros que completaban al palio.

Al cierre de esta edición no faltó el cante jerezano que, ya pasada la media noche, rompió el silencio con su plegaria para dejar una bella estampa, en el recuerdo, llena de soberbia. En la plaza de la Asunción, concretamente desde el balcón del Palacio Condesa de Casares, entonaba su arte la voz del joven José Montoya 'El Berenjeno', Premio Especial Joven del Concurso de Saetas de la Buena Gente. Colosal.

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