baloncesto mundial femenino

"¿Igualdad? Aún falta mucho"

  • Bea Sánchez, jugadora roteña integrante de la selección española que desde mañana lucha en Tenerife por el podio, lamenta las diferencias con los chicos y la falta de apoyo en Andalucía

Bea Sánchez bota el balón en presencia de una jugadora rival durante el último encuentro que España disputó ante Bélgica. Bea Sánchez bota el balón en presencia de una jugadora rival durante el último encuentro que España disputó ante Bélgica.

Bea Sánchez bota el balón en presencia de una jugadora rival durante el último encuentro que España disputó ante Bélgica. / feb/lof

Bea Sánchez forma parte del reducidísimo ramillete de deportistas gaditanos que ha llegado y permanece en la elite. La roteña, consolidada desde hace muchas temporadas en la máxima categoría del baloncesto nacional, disputa a partir de mañana con la selección española un Mundial muy especial, en el que actúa como anfitrión en Tenerife y lo hace con la vitola de candidata a todo después de colgarse el oro en el último Europeo, el pasado año.

"Estoy muy contenta de llevar el nombre de Cádiz y Andalucía allá por donde voy y ahora en la selección española me siento mucho más orgullosa de que haya una representante gaditana", confiesa desde el realismo de haber emigrado para triunfar, como tantos otros. "Es verdad. Los últimos años he estado en Ferrol y esta temporada me voy a Gerona, pero siempre me sentiré orgullosa de mis orígenes", asegura.

Aunque resulte inexplicable por los éxitos de las selecciones andaluzas, lo cierto es que son pocas las que finalmente llegan arriba. ¿Cuál es el problema?

"Creo que el principal problema es la falta de apoyo. En una comunidad como Andalucía, en donde se cosechan tantos éxitos en baloncesto, hay equipos con buenas canteras y las selecciones logran medallas, luego no pueden formarse más allá. Llegando ya al nivel senior la mayoría tiene que salir fuera porque no tienen continuidad", razona.

La internacional no señala un culpable en concreto sino que reparte la responsabilidad entre lo público y lo privado. "Apenas hay ayuda institucional ni de patrocinadores. Los clubes casi no tienen para poder sobrevivir, les cuesta a nivel de cantera y ya dar el salto es un imposible", recuerda.

Una realidad que, por desgracia y a tenor de datos como la presencia de Málaga y, hasta hace unos meses, Sevilla en la ACB masculina, se palpa aún con más claridad en el basket femenino.

"Hay mucha diferencia. Las chicas estamos luchando, se han mejorado cosas, pero no hay esa igualdad que merecemos, y eso que mirando resultados las chicas siempre estamos arriba. Poco a poco va cambiando pero aún falta mucho", lamenta.

En general, la firme apuesta por el deporte lejos de Andalucía está muy por encima. "Se nota mucho, todos los equipos , a nivel de categorías base y senior, cuentan con proyectos sólidos porque hay apoyos detrás. Es una pena que en Andalucía, una comunidad grande y con el mayor número de licencias, no se pueda por falta de ayudas y medios", reconoce, restando importancia a que luego todos los políticos se apunten a una foto: "Bueno, a ver, eso es algo que también en parte se agradece porque es un reconocimiento, pero también que intenten apoyar cuando no se gane. Necesitamos más recursos y ayudas, no se trata de ganar una cosa una vez y una persona, sino muchas personas y más veces".

A nivel individual, Bea afronta el Mundial "con muchas ganas después del oro del año pasado en el Eurobasket, con mucha ilusión y con ganas porque desde el comienzo de la temporada quería estar en esta convocatoria de 12 jugadoras. Jugar un Mundial en casa es algo histórico, único, quería vivirlo en mis propias carnes. Va a ser brutal, espero que la gente se vuelque con nosotras. Tenía ganas de disfrutar eso".

En cuanto a las opciones de España, opina que "ahora mismo no nos marcamos unas metas, vamos partido a partido, a dar el máximo e intentar ir poco a poco. Primero, ganar a Japón, y a partir de ahí el siguiente rival y a ver hasta dónde llegamos".

No quieren verse como favoritas a las medallas: "Es difícil porque hay muchas selecciones con un potencial enorme, cualquiera te puede ganar un partido o mandarte a casa, pero también es cierto que llevamos cinco años ganando medallas y tenemos la responsabilidad de luchar y dar todo para intentar llegar lo más alto posible.

No obstante, admite que la condición de anfitrión le conceda un plus de favoritismo entre los rivales. "Entiendo que nos respeten por lo hecho en cinco años, pero igual que respetamos a todos los rivales. Parece fácil porque ya se ha ganado, pero no es nada fácil ganar después de ganar".

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