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Historia

Pío Baroja y los Goñi jerezanos

  • Influyeron significativamente en la vida y obra del famoso escritor, muy especialmente Justo Goñi Sol, un intelectual multidisciplinar

Mi paisano y excelente cronista de Jerez, José Luis Jimenez García, ha mencionado en algunos artículos en el Diario de Jerez las relaciones de Pío Baroja con nuestra ciudad y sus parientes los Goñi, especialmente en la fecunda visita que el escritor realizó a Jerez en 1903 en la que se reunió con sus familiares. Yo mismo modestamente en varios de mis artículos sobre esta materia que amablemente este periódico me ha publicado, he abundado sobre este importante asunto para las Letras Españolas y el propio Jerez. Todo lo cual recojo más detalladamente en la serie de libros sobre los Goñi que tengo publicados en Amazon.

Pretendo ahora completar un poco este asunto para mejor conocimiento de los lectores aficionados a estos temas, tratando de explicar el parentesco, razón y lugares de estos contactos. Huyendo de insistir en las fechas para concentrarme en los hechos. Poniendo en valor la curiosa y compleja personalidad de Justo Goñi Sol (1858-1913), primer hijo del famoso marino vasco Justo Goñi Alzate (1821-1893) y Elisa Sol Castro (1833-1926), nacido en la calle Larga 53 de Jerez. Bautizado en San Miguel, como otros muchos Goñi y yo mismo, siguiendo la tradición familiar hacia este arcángel instaurada en el Siglo VII por Don Teodosio de Goñi. Fueron sus padrinos Justo de Goñi Plou, por entonces propietario de las Bodegas de Goñi y Dolores Sol Aracil, tía de su madre con la que dos años después se casaría estableciendo otro cruce entre estas familias.

Su padre, que ya estaba dejando la navegación pues era miembro de la Corporación Municipal de Jerez cuando nace su hijo primogénito, procedía de San Sebastián en donde aun residían con sus padres varios hermanos/as entre las que voy a destacar dos de ellas de especial relevancia para esta historia: Cesárea y Gertrudis Goñi Alzate.

Cesárea (1818-1913), influyó mucho tanto sobre Pío Baroja como en su hermano Ricardo Baroja que fue pintor y también escritor. Sería inmortalizada por Pío como la Doña Úrsula de sus obras marineras. Luego comentaré la razón de esta provechosa influencia. Sí diré que fue muy longeva, soltera, que participó activamente en las Comisiones Municipales para la reconstrucción de su ciudad que había sido casi destruida en las Guerras Napoleónicas por lo que fue condecorada. Y que era como la guardiana de las esencias nobiliarias de los Goñi, tanto, reales como supuestas, según manifiesta jocosamente Julio Caro Baroja. Vivió la mayor parte de su vida en la casa de los Goñi en el puerto.

La otra hermana de interés es Gertrudis Goñi Alzate (1819-1887), que se casó en 1844 con Cosme Nessi Arrola, de origen italiano y marcharon a Madrid, donde fundaron la saga de los Goñi-Nessi-Baroja, sería la abuela de Pío Baroja. Tuvieron dos hijos, Justo y Carmen Nessi Goñi. Gertrudis enviudó pronto por lo que hubo de regresar a San Sebastián a la casa de sus padres en el puerto en donde tenían su negocio como agentes navales. Poco después también falleció el hijo, por lo que de la educación de Carmen se ocuparon los Goñi, especialmente Cesárea.

Por esta época nuestro Justo Goñi Sol aún adolescente, pasaba sus vacaciones veraniegas en San Sebastián con los abuelos, por lo que allí tuvo los primeros contactos con sus parientes del Norte y posiblemente conoció a su prima Carmen Nessi Goñi con la que se llevaba 9 años. Nos ha llegado una simpática anécdota de esta etapa que nos relata Julio Caro Baroja:

“Justo hablaba un andaluz cerrado de lengua. Alguna vez de niño, este raro ejemplar iba a pasar las vacaciones en San Sebastián a la casa de su tía Cesárea en el puerto, que le regañaba cariñosamente con alguna advertencia: No hagas eso maitia, ven aquí maitia, (querido en vascuence). Y el vasco-andaluz, bronco, con acento de bodega, le respondía, yo no me llamo Matía. El primo Justo sale entre los personajes de mi tío (Pío Baroja)”.

Carmen Nessi Goñi se casó en 1866 muy joven a los 17 años, con Serafín Baroja Zornoza, ingeniero de Minas que tenía aficiones literarias. Inmediatamente fue destinado a las Minas de Río Tinto en Huelva, a donde la pareja de recién casados se trasladó acompañados de la suegra Gertrudis, en un penoso viaje hasta Sevilla en diligencias y el resto en mulas.

En Huelva les nacerían sus dos primeros hijos Darío y Ricardo Baroja Nessi. El matrimonio tuvo una vida muy trashumante por causa de la profesión del marido. En San Sebastián nacerán Pío (1872-1956) y César. En Pamplona nació Carmen (1883-1950) también reconocida escritora. Residieron varias etapas en Madrid, en donde fallecería la abuela Gertrudis en 1887 y en Valencia en donde falleció César. Finalmente la familia adquiriría la famosa casa de Itzea en Vera (Navarra) que de alguna manera fue la definitiva mansión familiar, aunque Pío residiera largos periodos en Madrid por razones profesionales.

Pío pasó sus primeros años en San Sebastián, en la casa del puerto de los Goñi y en otras que alquilaban sus padres en esa ciudad en su ir y venir de un sitio para otro. En época incierta por las guerras carlistas. Allí recibió la influencia cosmopolita de los Goñi muy ligados al mar y la mas intima de Cesárea adquiriendo un intenso amor por todo los vasco mezclado con el conocimiento de España por las diversas residencias y viajes que marcarían su carácter para siempre pues se sentía profundamente vasco y español al mismo tiempo, le que le valió también la repulsa del nacionalismo vasco y catalán, que no admite esa ambivalencia, lo que le causó algunas dificultades aumentadas primero por el carlismo y luego al ser también antifascista y nada franquista.

Dejemos al Pío niño viajando de aquí para ya con sus padres y veamos cómo le iba a su tío Justo Goñi Sol. Este realizó sus estudios de Bachillerato en el Instituto Provincial de Jerez. A su término inició un curioso periplo universitario que le llevó a tocar muchas y variadas carreras que sin duda le convirtieron en un intelectual multidisciplinar que le fue muy útil tanto a él como a su sobrino segundo Pío Baroja.

Justo estudió Filosofía e Historia en Sevilla. Ingeniería Militar y Civil en Guadalajara, único lugar en donde se cursaba en aquellos años. Matemáticas y Derecho en Madrid. Para terminar finalmente licenciado en Medicina por la San Carlos de Madrid, profesión que ejerció ya con más de 40 años.

En mis investigaciones sobre este raro personaje he podido rastrear en donde residía en sus periplos universitarios, que era algo desmadrado en compañía de compañeros que luego fueron famosos, las calificaciones que obtuvo, encontré cartas de su puño y letra dirigida a los Rectores solicitando convalidaciones, etc.

Pero me voy a centrar a finales del XIX cuando ya era un médico maduro con muchos e influyentes amigos en esa profesión. Residía en un bonito ático en el imponente edificio Montano de Madrid, situado en la calle San Bernardino nº 3, aún existente, en donde disfrutaba de una terraza llena de flores que él mismo cuidaba acompañado de un criado, ayuda de cámara, antiguo militar que se había traído de su paso por la Academia de Ingenieria de Guadalajara.

Disfrutaba de una de las mejores vistas de Madrid, pues se divisaba el Palacio Real y la Casa de Campo, pues entonces no existía el imponente Edificio España que hoy impide esa vista. En los bajos de la casa, su propietario el renombrado fabricante de pianos Alfonso Vicente Montano, había instalado uno de los mejores salones de conciertos que han existido en Madrid, por el que pasaba lo mejor de la corte y a la que también asistían nuestro Justo y sus selectas amistades.

Los lectores pueden conocer fácilmente esta casa, incluso su interior, ya que se utiliza frecuentemente para filmar series y películas. Actualmente aparece en la serie “Estoy vivo” que se emite en la TVE1, entre otras.

Justo disponía, además de sus ganancias profesionales, de la importante herencia que la familia de su madre, los Sol, habían dejado a todos los hermanos Goñi Sol y que Justo convirtió en dinero contante vendiendo su parte indivisa a su hermana María. Dineros que invirtió en bolsa con buenos resultados, actividad lucrativa que posteriormente aconsejó realizar a su sobrino Pío Baroja también positivamente.

Fue en esta época en la que se produjo la intensa relación entre Justo y su sobrino Pío que se iniciaba como estudiante de Medicina en Madrid con muy malos resultados pues no le gustaba esta carrera que logró terminar a trompicones y ejerció muy poco tiempo. Por ello requirió de mucha ayuda de su tío, sobre todo de las recomendaciones que éste le propiciaba de sus colegas médicos, catedráticos de la Universidad, así como para conseguirle puestos de trabajo en hospitales que le permitieron practicar y ganar algunas pesetillas, que su tío rico le complementaba con algún aguinaldo que aliviaba su mala vida de estudiante.

Pero lo mejor de todo esto eran las muchas tardes que pasaban en la bonita terraza enfrascados en profundas conversaciones, especialmente políticas y filosóficas, en las que su culto tío le fue guiando en las muchas disciplinas que su polivalente formación le permitían dominar. Allí también le contó la vida y andanzas de su padre, el marino Justo Goñi Alzate que Pío, años después novelaría en sus obras de aventura en el mar, de la que destaca 'Las inquietudes de Shanti Andía', basadas en su tío abuelo. Información que Pío completó con el resto de la familia jerezana en la conocida visita que realizó en 1903 a Jerez.

Pío, abandonada la profesión de médico que sólo ejerció unos meses en Cestona, se fue convirtiendo en el gran escritor que hoy todos conocemos. Pero antes hubo de pasar una dura etapa como panadero en el establecimiento de su tía, la famosa Viena Capellanes. En sus obras mencionó mucho a los Goñi, especialmente a su tío Justo Goñi Sol que, transfigurado en el Doctor Iturrioz, incluyó en el grupo de novelas denominado 'La Raza' y en artículos de prensa, así como a su padre el famoso capitán de la Bella Vascongada y a un primo de los Alzate, el conspirador Eugenio Aviraneta.

El enriquecimiento cultural y social fue recíproco por lo que para conocer a los Goñi hay que acudir a Pío Baroja, pero no se puede entender la personalidad y la obra del famoso escritor sin considerar a los Goñi.

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