El rebusco No solo Shakespeare bebió sherry

  • La relación de los escritores británicos con el jerez

  • Desde el siglo XVII hasta nuestros días

Simon Armitage, el poeta de la reina de Inglaterra y del vino de Jerez Simon Armitage, el poeta de la reina de Inglaterra y del vino de Jerez

Simon Armitage, el poeta de la reina de Inglaterra y del vino de Jerez

La literatura es una forma de arte que nos permite conocer el mundo que nos rodea, entender el pensamiento de tiempos pasados, tanto del autor como de los personajes tratados por este, ya sean históricos o de ficción. Estos 'retratos' suelen ir acompañados por la descripción de costumbres y tradiciones, los comportamientos sociales, la moda imperante, o los hábitos en el comer y el beber.

El vino ha jugado un papel muy importante en muchos de estos relatos, lo que nos permite seguirle la pista a lo largo de los siglos, su simbología y consumo se nos muestra de formas muy variadas. Nuestros vinos, concretamente, han destacado en la trama de muchas novelas, obras de teatro, y la misma creación poética, de la historia de la literatura británica.

Una ojeada a algunos de los trabajos de estos autores nos permitirá concluir que no solo Shakespeare bebió sherry

Literatura viajera

Cuenta la experta Blanca Krauel, en su magnífica obra Viajeros británicos en Andalucía (1760-1845), que una de las ciudades que más llamaba la atención a los viajeros ingleses a su paso por esta parte de Andalucía, junto con Cádiz, Sevilla, Málaga y Granada, era "Jerez de la Frontera y por razones que son fáciles de imaginar".

El número de estos ilustres turistas provenientes del Reino Unido fue realmente considerable; atraídos por la fama de sus vinos -cataron el sherry en su propia fuente-, tal como hizo el joven poeta Lord Byron en casa de sus parientes, los Gordon, a finales de julio de 1809.

John Bull y su copa de sherry, por Linley Sambourne. John Bull y su copa de sherry, por Linley Sambourne.

John Bull y su copa de sherry, por Linley Sambourne.

La Guerra de la Independencia de España, conocida por los británicos con la Peninsular War, trajo consigo la entrada de un amplio contingente de militares y civiles de aquel país. Algo insólito hasta esa fecha si consideramos que los que en ese momento eran nuestros aliados contra los franceses habían sido los sempiternos enemigos de España. Dos momentos se distinguen en estas relaciones de mutuo e intenso conocimiento: uno el que va desde los inicios de la contienda, en 1808, hasta la terminación de la misma, en 1814.

Aquí habría que reseñar las observaciones de Robert Semple, el diario de la aristócrata Elizabeth Lady Holland, los viajes de Sir Francis Sacheverell Darwin, las cartas de William Jacob, y las anotaciones militares del teniente coronel George Thomas Landmann.

La siguiente, después de un paréntesis de 12 años donde se quiso poner orden a tanto trajín de extranjeros protestantes por el suelo patrio, comienza en la segunda mitad de los años 20 del siglo XIX. En este periodo de apertura voluntaria y de tímida revolución industrial hay que destacar la aparición de las guías de viajes para turistas, como la del informal Henry David Inglis, de 1830, la Tourist in Spain: Andalusia, en 1836, de Thomas Roscoe, con dibujos del artista escocés, David Roberts.

Destacando los dos clásicos de Richard Ford ya avanzada la década de los 40. Sin olvidar las referencias del reverendo Charles Swan, las notas de Sir Arthur de Capell-Broke, las excursiones del capitán Rochfort-Scott, los comentarios de John Lomas, y el peculiar verano de George Dennis.

De todas ellas habría que resaltar el curioso y divertido libro Gazpacho: or Summer months in Spain, de William George Clark. En la mayoría de estas obras, sus autores dejan patente su admiración y agradecimiento a una familia jerezana de origen escocés, los Gordon. Gentiles anfitriones de aquellos extranjeros que les visitaban.

Dos de estos visitantes hay que destacar para la ocasión. El primero Anthony Trollope, con su John Bull on Guadalquivir (1860), y al joven William Somerset Maugham y las memorias de su estancia por Andalucía The Land of Blessed Virgin: Sketches and Impressions of Andalusia (1905).

El primero visitó esta parte de Andalucía con motivo de un viaje de inspección a Gibraltar, ya que trabajaba en el servicio postal británico. Del 25 al 28 de abril de 1858 giró una visita a Sevilla, Cádiz, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Jerez, donde probó a "good dry sherry". Resultado del cual fue este divertido cuento lleno de sarcasmo y humor inglés.

Somerset Maugham vivió durante una buena temporada en la Sevilla de finales del XIX. Desde allí realizó un intenso viaje por la parte occidental de Andalucía, incluyendo la capital del sherry, afirmando con rotundidad: "Jerez is, of course, the home of sherry".

Poesía, teatro, memorias

Durante los últimos cuatro siglos los representantes más preclaros de la literatura británica, y sus creaciones de fama universal, han sido el mejor medio para publicitar el jerez.

La visita a la ciudad del actual Poeta Laureado, Simon Armitage, así lo corrobora. El pasado 17 de octubre de 2019 vendría a Jerez para recoger la tradicional bota de vino que la reina de Inglaterra regala a los elegidos para el cargo.

Por ello no es de extrañar que el jerez aparezca de forma recurrente en la poesía, el teatro y la narrativa de aquel país. Lo rastreamos en fechas muy temprana, hasta en canciones populares, como ésta de finales del XVI:"I gave her cakes, I gave her ale / I gave her sack and sherry". O en esta otra donde una estrofa declara que ante el jerez todo el mundo brinda: "In sherry the whole world would toast".

Portada del Pasquil's Pallinodia, edición de 1634. Portada del Pasquil's Pallinodia, edición de 1634.

Portada del Pasquil's Pallinodia, edición de 1634.

En la misma portada de una obra tan singular como el Pasquil´s Pallinodia, en la edición de 1634, se puede leer lo siguiente:"... with a pleasant Pynte of Poeticall Sherry".

En esa obra hay variadas referencias, valga este ejemplo en la que se dice que todos los vinos se quitan el sombrero con el nuestro: "all drinks stand hat-in-hand in the presence of sherry".

La enorme figura de Shakespeare ha dejado oculta a la de su amigo Ben Jonson, con el que compartió éxitos teatrales, y alguna que otra borrachera con jerez en la Mermaid´s Tavern.

Si en Shakespeare solo encontramos el término sack o sherrish referido a nuestro jerez, será Jonson el que lo actualice a la manera en la que lo conocemos en la actualidad, sherry: "Sack? You said but ee'n now it should be sherry".

Su obra teatral, St. Bartholomew´s Fair, representada en 1614: "Sherry, sherry, sherry, by my troth he makes me merry”Jerez ha homenajeado a ambos rotulando sendas calles con sus nombres.

El político y funcionario inglés, Samuel Peppys (1633-1703), es conocido por el diario que escribió durante parte de su vida, En la entrada del 20 enero de 1662 dejó escrito lo siguiente: "The wine cooper this day did divide the two butts of sherry, wich we did send for and mine was put into a hogshead it is the first great quantity of wine that I ever bought".

Tanto Williamns&Humbert como Harvey´s ha recurrido a él y a su diario para incluirlo en su publicidad.

En el XIX, siglo de apogeo del sherry en Inglaterra, también podemos ver que Charles Dickens disfrutaba de su sherry, custodiado en la pequeña bodega que poseía en su casa. Un vino que hacía consumir tanto a las criaturas que pululaban en sus historias, el mismo que enviaba a su hijo a la Universidad.

Fotograma de la película 'El increíble David Copperfield (2020) Fotograma de la película 'El increíble David Copperfield (2020)

Fotograma de la película 'El increíble David Copperfield (2020)

Su archiconocida novela David Copperfield (1849), ha vuelto a adaptarse a la gran pantalla en una nueva versión cinematográfica rodada en el 2019. Nos referimos a la novedosa visión que aporta el director Armando Iannucci de este clásico en La increíble historia de David Copperfield.

Adictos al sherry

Los escritores del siglo XX continuaron con esa tradición, un ejemplo lo vemos en el dramaturgo Terence Rattigan. En una foto de él, tomada en una suite del hotel Claridge, de Londres, llama la atención la botella de Dry Sack.

Por su parte, Aldous Huxley, famoso novelista, ensayista y poeta, vendría a corroborar lo dicho por Maugham veinticinco años después.

Acompañado de su esposa llegaría a Jerez en su Bugatti rojo en los primeros días de noviembre de 1929. Era su segundo viaje a España de los tres que realizaría. Huxley aprovecha su participación en el Congreso de Cooperación intelectual que se celebra en Barcelona a mediados de octubre para hacer una amplia gira de un mes por la Península.

En una carta, de fecha 1 de diciembre de 1929, que el escritor dirige a su padre desde Suresnes, una vez de vuelta de su viaje por España, le cuenta: “Luego pasamos por Jerez –qué jerez, dicho sea de paso–, ni siquiera en All Souls se bebe algo que sea la mitad de bueno que lo que uno toma por unos peniques en la copa que te sirven en los hoteles y cafés de este lugar”.

Huxley, seguramente, visitaría González Byass, ya que menciona que probó una solera de 1847.

Bien se le podría aplicar lo que el escritor irlandés Frank McCourt cuenta en su libro de memorias Lo es: una memoria: "En las novelas inglesas los estudiantes de Oxford y Cambridge estaban siempre reunidos en el despacho del profesor sorbiendo jerez mientras discutían de Sófocles". 

Tampoco en Irlanda se privan del jerez. El escritor irlandés John Banville, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el 2014, sigue la tradición de otros destacados escritores de lengua inglesa al incluir en la trama de algunas de sus obras el vino de Jerez.

Esto se evidencia en al menos ocho de ellas: Mefisto (1986), El libro de las pruebas (1989), Athena (1995), El intocable (1997) y El Mar (2005), La guitarra azul (2015), y The snow (2020). En Mefisto describe esta escena: “She put him in the parlour and gave him a glass of sherry” (Ella lo acompañó a la sala y le ofreció una copa de jerez).

Un fotograma de una de las películas de Harry Potter. Un fotograma de una de las películas de Harry Potter.

Un fotograma de una de las películas de Harry Potter.

En Inglaterra, el jerez ha sido asociado tradicionalmente a un consumidor mayoritariamente femenino y de edad avanzada, es decir a las abuelitas (grannies). Eso quiere decir que las mujeres británicas, durante generaciones, han sido adictas al sherry, sobre todo al tipo dulce o semidulce, el popular "cream".

En la actualidad las nuevas generaciones están volviendo a recuperar la costumbre de tomar jerez. Un ejemplo lo tenemos en la escritora Sophie Kinsella, en su exitosa novela, No te lo vas a creer (2003). El personaje muestra su predilección por el Harvey´s Bristol Cream. La novela fue llevada al cine en 2019.

Hasta la misma autora de la popular serie de Harry Potter, J. K. Rowling, no se priva de hacer presente este vino en cuatro de sus relatos: Cuatro novelas: La piedra filosofal (1997), El cáliz de fuego (2000), La Orden del Fénix (2003), y El misterio del príncipe (2005), en esta última lo menciona en siete ocasiones.

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