religión

Los sacrificios de la novena luna

  • Los musulmanes realizan desde el pasado 26 de mayo el ayuno por el mes del Ramadán

  • Los cinco rezos y el ayuno durante las horas de sol son parte fundamental de este rito

Ibrahim Alilo, en la Mezquita An-nor durante la realización de la entrevista días atrás. Ibrahim Alilo, en la Mezquita An-nor durante la realización de la entrevista días atrás.

Ibrahim Alilo, en la Mezquita An-nor durante la realización de la entrevista días atrás. / Miguel ángel gonzález

Los musulmanes están sumidos desde el pasado 26 de mayo en la novena luna de su calendario. Su aparición en el cielo marca el inicio del mes del Ramadán, un periodo sagrado para todos aquellos que profesan la religión islámica. Se trata de una fase de entre 29 y 30 días donde los musulmanes deberán realizar el sawn, es decir: guardar ayuno durante las horas de sol. Además, en estas horas tampoco se podrán mantener relaciones sexuales, aunque sí tras la puesta del astro rey. Las personas deben intentar dar una mejor versión de sí mismos. Al fin y al cabo, se trata de un reto de constancia y perseverancia en el que conocerse a uno mismo y practicar la paciencia que también suele hacerse en otras religiones monoteístas.

Allah hizo descender el Corán desde la Tabla Protegida (Lawh al-Mahfuz) hasta la Casa de la Majestad (Bait al-Izza) en el cielo inferior en el mes del ramadán. Por eso los musulmanes están pendientes de esta luna, porque el profeta Muhammed recibió la revelación del libro sagrado en esta fecha. Como dice Ibrahim Alilo, imán de la mezquita jerezana, "el primer pilar para ser musulmán es creer en Dios y todos los profetas del islam. Si no crees en Jesús o Muhammed, que es el último, no eres musulmán". Este ejercicio de fe se denomina 'shahada'.

El segundo pilar de la religión islámica es la oración (zalat). Por eso durante estos días es tan importante el rezo: Fajr, Dhuhr, Asr, Maghrib e Isha. O lo que es lo mismo: la oración del alba, la del mediodía, la de la tarde, la de la puesta de sol y la de la noche. Cada día el horario va cambiando y, en este lugar sagrado, un reloj digital marca la hora de los rezos de cada jornada. El minutero además también estipula el 'Ishraq', el alba. El día de la entrevista con el imán, los horarios fijados son: Fajr (05.19 h.); Ishraq (07.07 h.); Dhuhr (14.22 h.); Asr (18.13 h.); Maghrib (21.37 h.); e Isha (23.17 h.).

El rezo más importantes es el de la noche. Medio centenar de personas se reúnen juntos para realizar el Isha. Antes, el imán imparte una conferencia sobre la relación entre el individuo y Dios. Al igual que en cualquier otra mezquita, los hombres realizan las oraciones separados de las mujeres. La planta baja está preparada exclusivamente para ellos y en la zona superior se distingue un lugar para los varones que no caben en la planta baja y otro para ellas. Seguir las indicaciones del imán es fácil en la mezquita, pues hay altavoces repartidos por el lugar. Después de este último rezo se lleva a cabo el Tarawih, la lectura de un 'juz' del corán, que se puede hacer allí o en casa. En Jerez la comunidad islámica disfruta de comida que prepara la mezquita An-nur para abortar el sawn del día.

Los otros pilares básicos del islam son la entrega de limosna (Al zakat), el ya mencionado ayuno (sawn) y la peregrinación a la Meca una vez en la vida al menos (Al-Hagg). Durante el 'sawn', la noche no es sinónimo de arrasar con todo aquello que pueda haber en la nevera. Dátiles, leche y sopa suelen ser los alimentos más habituales.

Pero lo duro no solo es el hambre, sino que las horas de sueño suelen reducirse en gran medida. Alilo lo describe: "Yo tengo que estar aquí en todos los rezos. El primero es a las 5 y el último a las 11. Luego, cuando llego a casa de la Isha, hablo con mis hijos, como algo y me acuesto. Me levanto para venir al Fajr". "Lo peor del ayuno es cuando hace mucho calor o cuando el día supera las 17 horas", por lo que la primavera es una de las mejores fechas en esta zona geográfica para realizar el Ramadán, que cada año se suele adelantar unos 11 días en el calendario gregoriano. Cabe resaltar que en caso de encontrarse el musulmán en un lugar donde las horas de sol copen gran parte del día, éstos se pueden acoger al horario de La Meca o algún lugar cercano con mejores condiciones horarios para la realización del ramadán.

Advierte que no todo el mundo tiene que realizar el ayuno, pues hay quien debe comer para mantenerse nutrido durante el día: "Si trabajas al sol o tienes que realizar un gran esfuerzo físico se te permite no realizar el ayuno. Igual que si estás viajando. Si tengo que venir en coche de Barcelona hasta aquí es imposible que aguante sin comer...". Mujeres embarazadas, en periodo de lactancia o con la menstruación no tienen que guardar tampoco el ayuno. Igual que los niños, hasta que no alcanzan la pubertad. "Con 15 o 16 años comienzan", afirma Alilo, aunque desde los ocho se les va preparando para cuando llegue el momento de guardar todo un mes de ayuno: "Normalmente se les suele introducir haciéndoles ayunar un día, tres o los que aguanten. Progresivamente se suele ir aumentando el número".

Debe quedar claro que quien no pueda guardar el ayuno durante esta luna tendrá que hacerlo en fechas posteriores. No obstante, Ibrahim Alilo aclara que no pasa nada por no realizar este rito: "Eres musulmán, lo que pasa que no practicas, como ocurre en otras religiones". Por ello, no se atreve a establecer un número concreto de personas que realizan el Ramadán en Jerez: "Es imposible que te lo diga porque yo no puedo saber quién lo realiza y quién no. Hay personas que vienen aquí, rezan y guardan el ayuno fuera de casa. Luego comen en casa". Se trata también de un acto social, por lo que si eres practicante no está bien visto que te vean comer en público.

Los que no se salvan de realizarlo son aquellos musulmanes practicantes que acaban de abrazar la fe islámica. Si se va habituando el cuerpo a una serie de hábitos desde tempranas edades. "Debe realizarlo", dice Alilo, que es consciente de lo ya mencionado: cada uno es responsable de su fe.

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