El cine español y sus producciones son tan previsibles, que da miedo acercarse a ellas con expectativas generosas. Quizá sea una de las razones de sus pobres números y de que esta industria perviva más por el sostenimiento del presupuesto público que del talento de sus creadores. La recién estrenada serie "Sin Límites" pretende narrar la hazaña de Magallanes y Elcano. Como es costumbre, la mirada miope sobre nuestro pasado es sectaria, manipulada y mentirosa. Les ha salido una mala copia de Piratas del Caribe, un relato acomodado a espurias pretensiones del presente con desprecio a la verdad histórica, así, en tromba y sin anestesia. Alvaro Morte, reconocido actor que encarna al personaje, nos ha regalado -según sus propias palabras- un Elcano de izquierdas. No se puede ser más simple y más idiota. Por supuesto este Elcano es ateo, un poco canalla y aventurero, solidario e inclusivo, cánones perfectos para nuestro maltrecho cine. Llevamos 40 años viendo la misma guerra civil de buenos y malos, a actores que se inflan como pavos significados con unas ideas y otros que callan por miedo a no volver a trabajar. Ocurrió con 1898, los Últimos de Filipinas, crítica de todo lo que huele a español, o de películas sobre el Descubrimiento, que nos retrata como a genocidas. No quiero pensar lo mal parados que saldrían Cortes, Pizarro o Blas de Lezo. En otros países hubieran sido héroes con no pocas películas ya a su espalda. Aquí, como somos los más entusiastas con nuestra leyenda negra nos dedicamos desde hace siglo y medio a denigrarnos. El director de Sin Límites es británico, para que más, coproducida por RTVE, 20 millones de eurazos. Menos mal que Álvaro Morte nos ha sacado del error y nos ha descubierto la verdadera naturaleza de Elcano, un tipo progre del siglo XVI. Y nosotros, pobres ignorantes, sin saberlo.

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