La gravedad de las palabras

¿Se imaginan que pudieran verse -en colores, con distintas formas sólidas- las palabras que decimos? ¿De qué calidad, tacto y peso serían las frases que usted emite? ¿Serían gráciles o graves? Esta es la historia de un hombre que -como salido de un relato de Kafka- tiene un terrible problema: sus palabras, al salirle por la boca, sufren una metamorfosis. Todo lo que dice se convierte, literalmente, en un peñazo. En pesadas piedras. Algún consuelo ha de haber ante esta desdicha: quizá sea una buena ocasión para pulir el idioma. Esa es, sin duda, tarea de poetas.