Entre paréntesis

Rafael Navas

rnavas@diariodejerez.com

Cerca y más cerca

Esta tercera cita con las urnas en apenas seis meses no es una cita cualquiera. Coinciden dos elecciones (tres en otras comunidades) que aparentemente están muy alejadas la una de la otra pero que nos atañen de la misma manera. Sí. Aunque todavía hay muchas personas que consideran las elecciones al Parlamento Europeo como un experimento o una forma de otorgar un voto de regalo a un partido 'friki', la tozuda realidad de cada día nos demuestra que lo que sucede en Bruselas y en Estrasburgo marca el devenir de las cuestiones cotidianas más comunes.

Sin embargo, ¿quién ha hablado de las elecciones europeas estos días? El mensaje de los candidatos a eurodiputados apenas ha encontrado hueco en páginas o minutos de radio y televisión. Se sigue considerando algo lejano frente a los mensajes de los políticos locales -muy necesarios- que se detienen en farolas y bancos de la plaza de nuestro barrio. Pero tal vez muchas personas desconocen que el dinero de esa farola o de ese banco depende de un fondo europeo o de que el Ayuntamiento disponga de una financiación estatal controlada por Europa.

En la era de la globalización, la glocalización es un fenómeno al que no podemos ser ajenos. Pongámonos a pensar en la cantidad de asuntos que nos afectan localmente que dependen de políticas globales. En una comarca tan vinculada al sector primario como es la de Jerez, la PAC (Política Agraria Común) es capaz de condicionar el modo de vida de miles de personas, lo que a su vez se refleja en la de otras miles. En una tierra que es pionera en la exportación de vinos a otros países, el 'Brexit' puede cambiar las relaciones entre empresas y sus cuentas de resultados. Y qué decir de los horarios laborales de los que tanto se habla, de los contratos, de la inmigración o de tanto y tanto dinero que llega a través de fondos para mejorar la vida en cascos históricos, el transporte, el medio ambiente, la educación... Lo mucho o lo poco que en inversiones nos han podido vender nuestros gobernantes locales en estos últimos mandatos a falta de presupuestos boyantes ha llegado de Europa.

Una estabilidad en las políticas europeas (mejorables, por supuesto) y sobre todo de las propias instituciones comunitarias es algo imprescindible para continuar en la senda de la convergencia entre las regiones que más y menos tienen en el viejo continente.

Europa, nuestra Europa, tiene enemigos. De ahí que apostar por experimentos de dudoso éxito, sobre todo los del ámbito populista, sea el mejor camino para quienes, desde Estados Unidos o Rusia, desean que seamos cada vez más débiles. Y no, no podemos caer hoy en la frivolidad de alimentar esa deriva por mucha tentación o enfado que tengamos por castigar a quienes nos gobiernan aquí con un voto de incierto destino allí.

Hay que felicitar a quienes se han entregado a la política local (hay que tener valor en estos tiempos que corren) y además han hecho propuestas estas semanas de campaña. La política municipal es tan necesaria como consustancial a la vida democrática. La mejor manera de sustentarla y mejorarla es ejercer el derecho al voto en las europeas con la misma cercanía.

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