Entre paréntesis

Rafael Navas

rnavas@diariodejerez.com

El pin (cultural) de Marín

De la cada vez más endogámica Feria Internacional del Turismo (Fitur) nos llega una imagen que está dando mucho que hablar: la del consejero de Turismo, Juan Marín, con un pin (o más bien una chapita) con la imagen corporativa de la candidatura de Jerez a Capital Europea de la Cultura 2031. Aunque Jerez ya había hecho pública su intención de presentar esa candidatura y ya ha dado algunos pasos para ello, no ha sido hasta ahora cuando otras ciudades competidoras se lo han tomado en serio, caso de Granada, que inició ese mismo camino hace ya varios años y cuenta desde entonces con el apoyo institucional de la Junta de Andalucía y hasta Sevilla le 'cedió' el paso. Como desde entonces ha habido cambios tanto en el Gobierno autónomico como en el ayuntamiento granadino, se han despertado las suspicacias. Tal vez el hecho de que Turismo esté en manos de un consejero de Ciudadanos como Juan Marín y de que el alcalde de Granada, Luis Salvador, sea de este mismo partido, ha servido para crear cierta sorpresa en esta ciudad.

Pero es que ni Marín ni la Junta en pleno pueden (ahora que se habla tanto del pin parental) poner vetos a proyectos que surjan desde Andalucía para alcanzar ese objetivo que ya persiguieron otras ciudades como Córdoba para el año 2016 y, por cierto, en esa ocasión, cuando ganó San Sebastián, compitieron Burgos y Segovia, ambas ciudades castellano-leonesas.

Que Granada y Jerez dediquen sus esfuerzos desde ahora a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, su oferta cultural y su patrimonio, sólo puede traer algo bueno. Desde aquí, barriendo para casa, diremos que a Jerez le hace más falta hoy que a Granada ese empujón que la sitúe más en el mapa europeo y mundial. Y si nos fijamos en las últimas elecciones de ciudades europeas, muchas ni nos sonaban antes de ser designadas.

Lo importante es que este asunto no genere rivalidades ni absurdos discursos chovinistas, que no enfrente (más) a las administraciones públicas gobernadas por partidos de diferente signo y que sirva, como decíamos, como una buena excusa para mejorar lo que ya hay. En el caso de Jerez, que ya ha recibido el apoyo de Cádiz, me atrevo a decir que le hará falta mucho más que un pin o una chapita de aquí a 2025, que es cuando se toma la decisión final, para ser nombrada capital cultural. Tenemos un casco histórico que se cae a pedazos en algunas zonas y no extraña que vengan a grabar programas como 'Cuarto Milenio' para hablar de fantasmas. Mucha historia, muchos intangibles y mensajes, pero faltan realidades que se palpen. En ese sentido, la candidatura debe ser un acicate. Hay tiempo pero es fundamental que exista continuidad política en el proyecto.

La decisión es dentro de cinco años, así que quien piense que Jerez tiene ventaja porque gobiernan dos Sánchez del mismo partido aquí y en Madrid (la propuesta final es del Ministerio de Cultura) se equivoca. Primero porque a veces esa coincidencia política no ha influido y segundo porque de aquí a entonces puede haber llovido lo más grande y quién sabe quién estará. Hasta ese momento, suerte y que gane la mejor. Y que al final, pase lo que pase, ganemos todos.

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