Cuidados de los dientes

El verano, un paraíso para las caries

  • Son muchas las afecciones que se generan por una mala higiene bucodental durante las vacaciones

Es de vital importancia cepillarse los dientes tras el desayuno y la cena, como mínimo. Es de vital importancia cepillarse los dientes tras el desayuno y la cena, como mínimo.

Es de vital importancia cepillarse los dientes tras el desayuno y la cena, como mínimo. / M. G.

Con el fin de las vacaciones de verano, los excesos cometidos salen a florecer. Más allá de los kilos que sobran, los dientes y, más concretamente, la higiene bucodental son los grandes olvidados. Las caries, inflamación en las encías, la recaída en los problemas periodontales, así como otros trastornos bucodentales suelen estar relacionado con el cambio de hábitos en el verano. La relajación de la rutina diaria, los viajes, el mayor número de comidas fuera de casa o entre horas son los principales motivos que llevan a ignorar el cepillo de dientes. Tener en consideración una serie de recomendaciones básicas les ayudará a llegar al final del verano con una dentición en unas buenas condiciones.

Aumento de la placa bacteriana

"Durante el verano puede aumentar el riesgo de acumulación de placa bacteriana y un empeoramiento en la salud gingival, al disminuir la frecuencia del cepillado o bien porque este no se realiza de la manera habitual", explica la doctora Beatriz Cuenca, de la Clínica Dental Golden de Sevilla. Aunque no se tenga la posibilidad de cepillarse después de cada comida, el cepillado de la noche es algo imprescindible, así como el cepillado después del desayuno, pudiendo ser más laxo en cuanto la higiene bucal a lo largo del día. Por esto mismo, el cepillado antes de acostarse debería realizarse de la manera más exhaustiva posible: durante 2 minutos y siempre acompañado de limpieza interdental.

Más halitosis

Además de la falta de higiene bucal durante el periodo vacacional, se añade un incremento en la ingesta de bebidas alcohólicas y/o del consumo de tabaco, así que, probablemente, junto a los problemas periodontales va a aparecer o a empeorar la halitosis.

Para evitar el mal aliento, además de mantener una buena higiene oral, "es muy importante una ingesta frecuente de agua que ayude a mantener el flujo de saliva y la hidratación de la mucosa oral", según la odontóloga Beatriz Cuenca.

La doctora Beatriz Cuenca y del doctor Giovanni Bergamo. La doctora Beatriz Cuenca y del doctor Giovanni Bergamo.

La doctora Beatriz Cuenca y del doctor Giovanni Bergamo. / M. G.

Hipersensibilidad dental

Otro problema frecuente es la aparición o el empeoramiento de la sensibilidad dental. En el verano aumenta considerablemente el consumo de alimentos y bebidas frías. Este cambio de hábitos puede tener repercusiones en nuestra boca, existan o no problemas previos de este tipo.

La consecuencia es la aparición de esa sensación molesta o incluso dolorosa, intensa y breve que aparece tras la toma de estos productos; sensación que se conoce profesionalmente con el nombre de hipersensibilidad dentinaria. Para la doctora Cuenca, "la aparición de este fenómeno está relacionado con que muchas de las comidas y bebidas que se consumen más abundantemente en verano suelen tener un PH ácido, en la mayoría de los casos, cuando el consumo de zumos, refrescos de cola, vino blanco, bebidas isotónicas o energéticas, cerveza o el gazpacho, por ejemplos".

Para disminuir y controlar la sensibilidad las recomendaciones son simples: reducir en la medida de lo posible el consumo de estas bebidas ácidas, sobre todo si se toman aisladas (es preferible hacerlo acompañado de algún alimento sólido). El cepillado debe realizarse lo antes posible tras el consumo del ácido (mejor antes de una hora) y éste debe llevarse a cabo con un movimiento de rotación suave o de barrido desde la encía al diente, sin hacer demasiada fuerza para evitar el mayor desgaste del diente por la combinación efecto del ácido y el cepillado. Así mismo, si la sensibilidad es muy acentuada convendría, además, recurrir durante el período estival a la utilización de pastas o geles dentífricos específicos para el tratamiento de los dientes sensibles.

Más traumatismos dentales

No hay que olvidar los traumatismos dentales que son más frecuentes durante el verano. Es importante tener claro cómo actuar frente a estas situaciones: mantener la calma y comprobar si el diente está o no fuera de la boca, si sólo está roto o fracturado y/o si tiene movilidad. En el primer caso (diente avulsionado), no intentar limpiarlo y conservar el diente en leche o en saliva del paciente hasta llegar a la consulta dental, para así favorecer su reimplantación temprana en boca. Acudir al dentista en las siguientes tres horas es fundamental para la supervivencia del diente.

En caso de fractura dental, también conviene guardar el fragmento fracturado y acudir rápidamente al profesional para aplicar el tratamiento adecuado, y así evitar el dolor e infección de la pulpa dental. Por último, si el diente tiene movilidad, es importante evitar tocarlo y manipularlo con la lengua y acudir lo más pronto posible a la consulta dental para fijarlo a los dientes vecinos y valorar la necesidad de un tratamiento complementario.

No se olvide sus férulas

Dos recomendaciones finales para los usuarios de férulas de ortodoncia y de relajación: si se sale de viaje no olvidarlas en casa, pues a la vuelta puede suceder que ya no ajusten. Además, hay que tratar de ponérselas en la medida de lo posible, aunque sea de manera discontinua en momentos aislados a lo largo del día.

Una pobre salud bucodental afecta directamente a la salud general, así como al manejo de distintas patologías. De hecho, muchas de las enfermedades orales comparten factores de riesgo con problemas cardiovasculares, cáncer, diabetes o enfermedades respiratorias, entre otras.

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