- Tesorillo

Todo un baño de autoestima (3-1)

  • Los azulinos suman su quinta victoria consecutiva frente a un rival que también es firme candidato al ascenso. El triunfo, justo, trabajado y hasta corto La afición termina entregada.

El Xerez DFC de Dani Pendín sigue cumpliendo con su hoja de ruta establecida. Cinco de cinco. Los números, incontestables. Los azulinos se impusieron en esta oportunidad con toda justicia y de una forma hasta más fácil de lo previsto. El Tesorillo demostró en Chapín buenas maneras pero nunca se creyó realmente que podía hacer daño a un rival superior, pese a que llegó a empatar el encuentro. Ordenado, bien plantado y con futbolistas de calidad, Alvi Carrasco se lució, jugó y dejó jugar más que otros conjuntos pero hasta ahí. Nunca dio sensación de poder arrebatar el botín a los futbolistas locales.

El Xerez DFC sumó tres puntos importantes, subiendo además un peldaño en lo que a nivel de juego se refiere, que deben servirle para darse un baño de confianza y autoestima. Fue un golpe de autoridad. Si quieren, pueden.

Finalmente, Lolo Garrido entró en el once a pesar de sus molestias en los abductores pero el protagonismo en la medular fue para un David Orihuela sobresaliente, que se convirtió en el faro de sus compañeros. Se ofreció siempre, mandó, templó, repartió, defendió y estuvo sensacional a balón parado.

Los de Pendín, a diferencia del pasado domingo en el derbi ante el San José Obrero, salieron más enchufados que un Tesorillo que ocupaba bien los espacios en un campo tan grande como Chapín pero que cuando quiso darse cuenta ya perdía 1-0. Tras un par de avisos, Guille, otra vez titular en lugar de un Morlán que también se quedó fuera de la lista por segunda jornada consecutiva, abrió la lata superado el cuarto de hora. El ariete batió a Dani con un buen cabezazo tras un centro de Juanma desde la derecha a pierna cambiada (17').

Tras encajar el tanto, el conjunto amarillo se estiró e intentó acercarse al área azulina, Alvi Carrasco, el mejor visitante con diferencia, recortó a dos defensas y su centro al corazón del área lo sacó Borja Perea con muchísimos apuros desde la misma línea de gol (23'). Luego, Copero (25') puso la réplica. Probó fortuna desde la frontal del área pero su disparo se marchó por encima del larguero.

Coincidiendo con los minutos más espesos de los azulinos, a los que apenas les duraba el balón en el pies, el Tesorillo empató. Los locales reclamaron fuera de juego pero Alvi Carrasco, muy rápido, se adelantó a la zaga, centró y Padilla, en su desesperado intento de sacar la pelota la mandó al fondo de la red antes de que rematase Salva, que ya estaba con la caña preparada para batir a Edu Villegas (34').

El empate no sentó nada bien a los de Pendín que afortunadamente rompieron las tablas muy pronto. Romerito, escorado en el área, hizo el 2-1 tras un saque de esquina botado por Orihuela sólo tres minutos más tarde (37').

De ahí al final, tensión entre los jugadores, que se enzarzaron en alguna que otra absurda discusión, como una que llegó después de que los visitantes no echasen un balón fuera para que César fuese atendido tras recibir una fea entrada de Nacho Pérez.

Con los mismos protagonistas y del mismo modo que terminó la primera parte, arrancó un segundo tiempo en el que el Tesorillo avisó primero. Benítez tuvo que sacar desde la misma línea un saque de esquina botado por Juanma y mal defendido por zaga y portero. Fue un susto en toda regla a los 51 minutos.

Y de una portería a la otra. Guille tuvo en su cabeza el 2-1 cuando remató al palo una falta magistralmente botada por un Orihuela muy activo (59').

Esa acción reactivó a los del técnico argentino que, aún sin manejar el balón con la brillantez y autoridad deseadas, sí que creó más peligro y ya comenzaba a demostrar que el segundo tiempo iba a ser diferente al primero.

En el 65', un centro de Juanma, lo prolonga Guille y César lo manda por encima del larguero de cabeza. Aviso de lo que vendría poco después.

El partido lo sentenció en el minuto 72 Juanma. Una buena internada de Biri, que había entrado poco antes de refresco en lugar de un César que recibió patadas de todos los colores, la clavó el extremo llegando desde atrás con mucha confianza.

Con todo resuelto, el equipo se soltó , se gustó y superó parte de la presión que le había atenazado durante bastantes minutos. La grada tenía ganas de fiesta y de fútbol y no desaprovechó la oportunidad para agradecer a los futbolistas el esfuerzo y el juego que estaban desplegando.

Al final, la escuadra de Dani Pendín hasta perdonó la goleada. Primero Barba, en el minuto 87, tras otra buena acción de Biri, y luego Barberá, que se quedó sólo ante el portero (89'), no acertaron a marcar el cuarto de la tarde. Mientras los aficionados coreaban 'Dani Pendín es nuestro líder'. Por fin el argentino tuvo un final tranquilo y feliz. La imagen mostrada ya invita.

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