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Nadal avanza con algunas dudas Malos tiempos para el tenis argentino

  • El español y Djokovic tienen más cerca su encuentro La eliminación de Ormaechea confirma el bajo rendimiento sudamericano

Rafael Nadal y Novak Djokovic avanzaron a octavos con sensaciones diferentes, de dudas en el caso del español, mientras que el serbio no da señales de debilidad.

El tenista balear no está jugando buen tenis en su camino para conquistar su octava Copa de los Mosqueteros y si en los dos primeros encuentros cedió una manga en cada uno, ayer frente al italiano Fognini se impuso en tres sets pero sin brillo por 7-6 (5), 6-4 y 6-4 . Reconoció que jugando así no podrá renovar su título y achacó los problemas a la ansiedad que le provoca Roland Garros, que ya le afectó en el pasado durante la primera semana de torneo.

Esa falta de tranquilidad le ha hecho bajar el nivel. A Fognini, al que ganó con soltura hace dos semanas en Roma, lo derrotó con problemas, sobre todo en la primera manga, en la que el transalpino arriesgó en cada bola. Nadal tuvo que refugiarse en la paciencia y en el sufrimiento.

Ahora tendrá un día descanso, del que no gozó anteayer por culpa de la lluvia, para preparar su duelo contra el japonés Kei Nishikori, al que ha ganado en las cuatro ocasiones que se vieron.

Las dudas que derrocha Nadal se convierten en certidumbres en el caso de Djokovic. No ha perdido un set, no ha tenido un momento de presión y ha alcanzado los octavos sin mostrar de lo que es capaz. Tenía ayer la prueba más dura hasta el momento, el búlgaro Grigor Dimitrov, de 22 años y que muchos comparan ya con Roger Federer.

Dimitrov lo había derrotado en Madrid y el partido prometía un duelo explosivo. Pero fue un paseo militar para el balcánico, que se impuso por 6-2, 6-2 y 6-3 en poco más de hora y media. Su rival será el alemán Kohlschreiber, que venció al rumano Hanescu por 6-0, 7-6 (0) y 6-1.

La sorpresa fue la eliminación del serbio Tipsarevic a manos del ruso Youzhny por 6-4, 6-4 y 6-3. Su oponente en octavos será el alemán Tommy Haas, que ganó al estadounidense John Isner por 7-5, 7-6 (4), 4-6, 6-7 (10) y 10-8 en un maratón de 4 horas y 37 minutos. El otro encuentro de octavos lo disputarán el francés Gasquet y el suizo Wawrinka.

En el cuadro femenino se clasificaron la rusa Sharapova, que tuvo problemas la china Jie Zheng (6-1 y 7-5) y la bielorrusa Azarenka, que acabó con la francesa Cornet por 4-6, 6-3 y 6-1. La serbia Jankovic acabó contra pronóstico con la australiana Stosur (3-6, 6-3 y 6-4), mientras que la gala Bartoli perdió frente a la italiana Schiavone (6-2 y 6-1).

Gastón Gaudio se mueve entre leve y ausente por la sala de jugadores de Roland Garros. Tan leve y ausente como el presente del tenis argentino, que en su torneo predilecto confirmó este año que ya no es el que fue.

Campeón del Abierto de Francia hace nueve años, en un histórico 2004 en el que Argentina colocó a tres de los cuatro semifinalistas entre los hombres y a una semifinalista en el certamen femenino, Gaudio es un gran recuerdo. Los nostálgicos podrán verlo la semana próxima jugando el torneo de veteranos de un Roland Garros en el que ya no hay jugadores argentinos.

La eliminación ayer de Paula Ormaechea en la tercera ronda confirmó Roland Garros 2013 como uno de los más pobres para Argentina en la historia reciente: de los siete hombres en el cuadro principal, cuatro perdieron en el debut y los tres que avanzaron cayeron en segunda ronda.

Con su presencia en la ronda de las últimas 32, Ormaechea marcó un pequeño hito estadístico para el tenis argentino: el cuadro femenino mostró a una jugadora con mejores resultados que sus compañeros masculinos.

Nombres como Gaudio, Guillermo Coria o David Nalbandian, aquellos tres mosqueteros de 2004, son sólo recuerdos. Los dos primeros están retirados desde hace tiempo, y el tercero, casi: acaba de ser padre, y su meta de ganar un Grand Slam, la Copa Davis o el oro olímpico es ya casi inalcanzable. Porque la Davis, esa obsesión argentina, refleja muy bien la paradoja: los argentinos están semifinales, pero con Juan Martín del Potro autoexcluido del equipo y Nalbandian con incierto pronóstico -no juega desde marzo- las posibilidades de superar en Praga a la República Checa son mínimas. Zeballos y Mónaco son ahora las principales balas de una Argentina sin el brillo de antaño.

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