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Ana María Portillo | Policía local “No soy una mujer policía, soy un policía más de Jerez”

  • Breve historia de una agente que logró acceder al 092 siendo madre de un niño de 5 años

Ana María Portillo, el jueves por la tarde, ante la Jefatura de la Policía Local de Jerez en El Almendral. Ana María Portillo, el jueves por la tarde, ante la Jefatura de la Policía Local de Jerez en El Almendral.

Ana María Portillo, el jueves por la tarde, ante la Jefatura de la Policía Local de Jerez en El Almendral. / Miguel Ángel González

Ella dice que no pero entre muchos jerezanos tiene fama de ser una policía especialmente seria. De las que no se casan con nadie. Motorista de casco en mando y lanza en ristre. “A un chaval al que sancioné en numerosas ocasiones por no llevar el casco puesto y de decirle que ese comportamiento era una tontería, que debía obedecer las normas, me lo encontré el otro día tomando café. Hoy es un policía nacional. Hay que tirar semillas siempre para que germinen”.

Ana María Portillo (36 años) ama ante todo su profesión. Se muestra orgullosa de formar parte de la plantilla de la Policía Local de Jerez, una ciudad de la que alaba, sobre todo, “la forma en la que la gente ayuda a los demás. En muchas ocasiones llegamos y tenemos hasta datos recabados, matrículas, personas que han ayudado las víctimas”, lo que no quita que en los casos más graves a veces “estén esperando al policía para que sea él quien presione una herida sangrante a la espera de la ambulancia”.

Jamás me he sentido discriminada. He sido una agente más a la hora del reparto del trabajo”

Fue madre muy joven y cuando aspiró a las pruebas de acceso a la Policía Local de Jerez, a la oposición, dejaba a su pequeño pegando patadas a un balón mientras ellas le daba vueltas y más vueltas al campo de fútbol. Logró su objetivo. Fue hace doce años. Por la forma en que lo dice diríase que aún tiene una espina clavada. “Las mujeres deben animarse a presentarse a las oposiciones de la Policía Local. Es un trabajo maravilloso. Muy dedicado, es cierto, pero tremendamente satisfactorio. Cuando me pongo el uniforme ya no soy yo, soy parte de la Policía Local. Mientras otros miran yo y mis compañeros actuamos. Vamos y sólo pensamos que en ese lugar puede haber personas que nos necesitan. A las mujeres les digo que con esfuerzo todo es posible”. No en vano, cuando logró su plaza casi un 30% de los agentes que entraron fueron mujeres. Su paso por el servicio de motos de la Policía Local le costó un accidente de los graves. Fue entonces cuando descubrió (como el entrevistador) que tenía cuatro escafoides: dos en la manos y otros en los pies, que fueron los que se rompió junto con otros cuatro huesos. Fue en un Gran Premio de Motociclismo.

“Jamás me he sentido discriminada. He sido un policía más a la hora del reparto del trabajo”, destaca, si bien reconoce el trabajo de otras veteranas policías del Cuerpo, como Mariluz Rojo, que fueron las encargadas de abrir un camino que ahora ellas transitan.

Lo que más le gusta de su profesión es el servicio público. “Me marcó una frase que nos dirigió un profesor en la Academia (de Policía). ¿Sabéis por qué duermo tranquilo por las noches? Porque vosotros estáis ahí fuera protegiéndome”. “Esa frase se me grabó”, reconoce doce años después de que acabara su formación.

En la Policía Local de Jerez “son muy frecuentes los casos de compañeros que usan la conciliación para poder llevar a sus hijos al colegio o darles de comer”, señala Ana María Portillo, una mujer que aboga “por el respeto en el ejercicio profesional como primera norma. Si eres respetuoso obtienes respeto como respuesta. Después está tu profesionalidad para intentar buscar soluciones donde a veces parece que no la hay. Ese es, aunque no lo parezca, uno de los grandes atractivos de nuestro trabajo”.

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