Jerez

Fundación Mornese, por el futuro de los niños

  • La entidad ofrece en su centro de formación refuerzo educativo para menores y talleres de empleo

  • Ahora le han concedido un nuevo proyecto para inmigrantes

La Fundación Mornese está presente en Jerez desde 1999, año en el que se abrió la Casa Hogar Mornese para menores (con ocho plazas en la actualidad). Once años después, en 2008, se unió la apertura del Centro de Formación y Atención Socioeducativa 'San Juan Bosco', desde donde se comenzó a trabajar con la población en riesgo de exclusión social en el barrio de San Mateo.

A día de hoy, 40 menores de entre 5 y 16 años, acuden al centro de formación de la calle Cabezas, así como 110 familias para programas de reinserción y orientación familiar. Olga Artero, trabajadora social y educadora, y Ana García, educadora del centro, detallan cómo se trabaja en la Fundación y qué importantes logros se han conseguido para Jerez.

"Nuestro trabajo está dirigido a familias en riesgo de exclusión. Este año nos han concedido un nuevo proyecto, 'Baobab', que es para personas inmigrantes y para nosotros es muy importante", declara Artero. 'Baobab' es un proyecto que pretende lograr una adecuada integración social y laboral de la población inmigrante y en Jerez la Fundación lo solicitó –ya se estaba llevando a cabo en Sevilla, donde se encuentra la sede– ante el crecimiento de la población extranjera en la ciudad.

"Es importantísimo el taller de alfabetización, necesitan aprender español. También hacemos seguimiento y ayuda, como arreglar documentación, acompañarlos al médico, asesoramiento jurídico...", cuenta García. El programa comenzó hace unos meses y unas 15 personas ya participan en él.

'Baobab' es el gran logro de este año para la Fundación, pero el primer recurso al que acceden las familias es al servicio de atención sociofamiliar. La primera puerta que se abre para acceder a la fundación con un servicio de información, valoración y orientación.

"Dicen que se está saliendo de la crisis pero hay familias que están estancadas y hay que estar detrás de ellos para sacarlos de esa situación", declara Artero. Uno de los recursos más demandados es el refuerzo educativo para los menores.

"Los padres no pueden pagar un refuerzo o a actividades fuera del horario escolar. Además, también se les educan en valores, hacemos talleres de higiene, de alimentación... No sólo tratamos las materias escolares", informa la trabajadora social, quien añade que hace poco los niños participaron en un taller bucodental con una profesional de un centro de salud.

"Cuando viene una familia para pedir refuerzo para el niño siempre entrevistamos a los padres porque normalmente detectamos las necesidades de ese hogar. Y si lo quieren, ofrecemos otros talleres. También nos coordinamos con los Servicios Sociales, los colegios de la zona, el albergue municipal, el comedor El Salvador... Trabajamos en red para ofrecer el mejor servicio", subraya Artero.

En el centro de la calle Cabezas (con siete profesionales y en dependencias del colegio de las Hijas de María Auxiliadora) se da formación de peluquería, el taller de corte y confección y el de empleo, con el que se busca la inserción e integración sociolaboral.

"Las familias te lo agradecen todo muchísimo. Llevo 7 años trabajando en la Fundación y me tratan como una más en la familia. Este trabajo es muy enriquecedor", reconoce Artero.

"Para mí estar aquí es un reto. Yo he hecho mucho voluntariado y antes estuve también dando clases de español en Hogar La Salle. Este verano he tenido la oportunidad de ir a Uruguay de misiones y cuando he llegado a mi ciudad me he encontrado con la oportunidad de trabajar aquí con personas que lo necesitan de verdad. Te sientes bien y valoras mejor lo que tienes", subraya García.

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